[PRESENTE RELATIVO][SOCIAL][+18] - Algodones y adoquines
#13
La miro. No, la escucho. Pero más que nada... la peso. Cada una de sus palabras cae como piedra en el pecho, y no porque duela, aunque sí, un poco duelen, sino porque llevan algo que no sé si estoy preparado para sostener: comprensión. No compasión, no lástima. Comprensión real. Jodidamente rara.

Cruzo los brazos, mi espalda recargada contra la pared fría de este pasillo blanco. Veo cómo extiende los brazos, cómo deja que los demás nos atraviesen con su rutina cotidiana, como si eso bastara para que yo baje la guardia.

—¿Tú crees que porque me digas que me mire alrededor, voy a ver un paraíso en este sitio? —pregunto, con la voz baja, pero afilada. No grito, no es necesario. Si algo pude aprender en este reino, es que el silencio pesa más que cualquier amenaza—. Mira, Juana… tú ves cocineros, técnicos, médicos. Gente buena intentando hacer lo correcto. Yo... veo gente ocupada justificando el sistema al que sirven. Porque al final, todos tienen una placa, un emblema, o alguien con uniforme a quien responder. Y cuando alguien con las alas rotas y sucias como yo queda atrapado entre sus engranajes, nadie se detiene a preguntar si nos merecíamos algo distinto.

Mi mirada cae a su mano extendida. No la ignoro, pero tampoco la acepto.

—Tú puedes prometer que cuidarás mis espaldas. Vale. Pero... ¿Qué pasará cuando no estés tú? ¿Cuándo vuelva a estar solo en un pasillo blanco, rodeado de papeles, órdenes y ojos que me miden por lo que represento, no por quién soy?

Saco un cigarro, lo dejo colgando en la comisura de la boca, sin encenderlo. Solo lo dejo ahí, como una excusa para no decir algo peor.

—Esto no es una celda dorada. Es peor. Es una jaula que te permite caminar lo justo para que olvides que estás encerrado. Y yo... ya estuve atrapado una vez. Bajo puentes, entre cajas de basura y promesas rotas. Aprendí a no mirar hacia arriba, porque mirar al cielo solo me recordaba que nadie iba a venir a rescatarme.

Hago una pausa. Aprieto los bordes de mis cejas, juntando y separando la distancia entre ellas con mis dedos. El cigarro cae directo en la misma posición del paquete en que había estado segundos atrás, sin mirar.

—Pero igual... estoy aquí. Tal vez por testarudo. Tal vez porque quiero demostrar que puedo hacer algo contra este sistema desde dentro. O tal vez... —me doy cuenta de como mis palabras se quiebran un poco, apenas, pero se nota— tal vez porque estoy harto de estar en guerra con el mundo.

Levanto la cabeza. La miro otra vez.

—Así que sí, Juana. Vamos. Pero no me pidas que crea que todos son buenos. Solo... dame tiempo. Y espacio. Si de algo no tengo dudas, es de que el corazón se endurece cuando aprendes a respirar en el barro. Y a mí me está costando un mundo volver a hacerlo entre mármol y banderas, no se puede hacer nada.

Y sin tomar su mano, contra todos los instintos que me gritan que lo haga, que no la deje ir, empiezo a caminar. Por algún motivo confío en ella, si quiere acompañarme, que lo haga. Pero no dejo de mirar hacia atrás, por si el puñal viene de donde menos lo espero. Porque aún no sé si puedo permitirme caminar tranquilo, sin prepararme para lo peor.
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RE: [PRESENTE RELATIVO][SOCIAL][+18] - Algodones y adoquines - por Casca Belles - 03-06-2025, 05:27 PM

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