06-06-2025, 09:54 PM
(Última modificación: 06-06-2025, 10:04 PM por RedSmoke Kelo.)
Inventario
Me llevé una mano al costado mientras dejaba que mi cuerpo se balanceara levemente, manteniendo la guardia baja, casi distraído. La voz del pelirrojo me alcanzó por detrás justo cuando iba a cambiar de postura. Solté una carcajada breve y seca, como si acabara de escuchar un chiste malo que, sin embargo, me había hecho gracia por lo cutre.
—¿Mi madre, eh? —musité mientras me giraba hacia el.
Ese tipo llevaba escrito en la cara "dame de hostias". Alfinal se las iba a dar.
Pero no llegué a lanzarle otra pulla porque, de pronto, una voz aún más estrambótica irrumpió desde el lado opuesto, como si se hubiera abierto el telón de un circo ambulante. Giré el cuello con pereza, lo justo para ver de reojo a un tipo que apestaba a pólvora, teatro barato y... ¿El Burdel de la señora Chan?
El espectáculo que ofreció fue digno de un festival de payasos con delirio místico. Había oído muchas cosas absurdas en mi vida, pero eso del profeta Yosué Yirion y los niños jugando al pokimon... Bueno, casi me caigo de espaldas de la risa.
Solté una segunda carcajada, esta vez más abierta, sincera. Me llevé la mano a la frente, negando suavemente mientras el humo del atún se me metía en la nariz. Pero no pude ignorar sus siguientes palabras... Este tío me gustaba.
—Bonita hacha colega. Siento mucho lo que fuese que te ocurrió... Espero que si tú ceguera y esa cicatriz tienen responsables pagasen con sus vidas.
Me agaché y partí el lomo asado de atún con la katana como si fuera mantequilla caliente. Con cuidado y precisión, clavé tres cuchillos de cocina en los trozos, uno para cada uno. Me incorporé, eché la cabeza hacia atrás y, sin previo aviso, le lancé uno al pelirrojo, el cual cogió al instante. Y al peliazul se lo dejé en su propia mano.
—Dónde están mis modales... —dije con una sonrisa torcida, ladeando la cabeza hacia los dos.
—Soy RedSmoke Kelo. ¿Queréis disfrutar de un buen paseo por el arrecife mientras os preparo un almuerzo? Me dedico a hacer disfrutar a la gente de este maravilloso lugar y sus vistas.
—Asi quizás aprendáis algo del mar. Y algún día podríais convertiros en unos grumetes excepcionales.
Me incliné un poco hacia delante, con ese tono de voz entre pícaro y provocador que uso cuando me huelo que algo va a ser divertido de verdad.
—A vosotros no os cobraré. —añadí, mirando de reojo al peliazul con una media sonrisa. —Estaría feo abusar de un minusválido... como bien dices, compañero.
—Si me permitís preguntar, ¿que hacen dos chicos tan siniestros y bien vestidos como vosotros por Korossasu? Quién os viese juraría que estáis apunto de invocar al mismísimo diablo en este lugar.
Y mientras les daba la espalda para volver a acomodar la fogata, no pude evitar pensar que, por mucho que me sacaran de quicio, esos dos iban a ser una buena molestia en mi camino. Una de esas molestias que te obligan a ser mejor.
Y joder... eso sí que me gusta.
Para Axel y Kayx
