[Presente Absoluto - Aventura T2] La Cretina
#2
El frío siempre había sido su mejor amigo, pues desde pequeño convivía en temperaturas suficientemente altas para congelar al menos experienzado, Emalf era capaz de soportar bajo zero, incapaz de moverse por otros lugares que no tuvieran temperaturas frioleras. Sus días se basaban siempre en estar moviéndose con gracia por los lugares que le persiguen en una danza interminable, la cual sabe que acabará de una forma u otra en un final agridulce. Emalf fue el mismo causante de lo que ahora sería el caos personal de los tres acompañantes, quienes ahora formarían parte de una danza con la misma muerte, el hombre de las mil caras frente a frente con los capaces de verle y el no tan capaz. La sonrisa que se ensancha de par en par en su faz disfraza a la perfección reales intenciones; ya fuese la última vez que se vieron, o la que los esperaba. Espera que sepan los pasos en ese baile de vis a vis con la muerte; porque sino, el destino esperable para ellos será mucho, mucho peor que estar con Velvette cinco minutos, o intentar describirle un color al ciego de los cojones, que lamentablemente es el único al que soporta en lo más mínimo.

La verdadera pregunta es, una vez aquél demonio vestido de traje, el cual según se hacía llamar como "Hanten", desapareció tras ellos en forma de un cigarrillo moviéndose por el lugar, el humo impregnando sus orificios nasales una última vez.. ¿A dónde fue? La respuesta es simple, siendo aquél quien se movía de forma grácil por los peores sitios conocidos de la mano de Dios; esto acaba con él revoloteando en su mano unas pequeñas cartas en cuanto oye a lo lejos esa conmoción del índole sexual, como para ignorarla, si él sabe perfectamente de quienes se tratan.

— Heeeeeyyy~. Espero no estar arruinando sus planes, ¡aunque si lo hago me la suda; os traigo algo mucho más interesante!—dirá, a griterío suelto, en lo que se acerca y le entrega uno a cada uno, sonrisa afilada amenazante, entre colmillos yace un cigarrillo, doblado con cada palabra soltada con veneno hace que incluso quien no le vea sepa que es una mala idea—. Así es, observen como puedan, aquí tienen un ticket directo al infierno que no tiene retorno. La diversión asegurada, será un día que jamás olvidarán en sus miserables vidas. Sigan mis pasos, porque les estoy haciendo un favor.

Fue lo único que dijo, lo último que saben y ya están frente al portón que la ubicación indica, con Emalf siendo el portador a seguir los golpes. Cuarto golpe, aparece alguien, y con él, sonrisa de la orca ensancha, mirando de reojo a sus acompañantes y sus reacciones, que podrían definirse en “¿Y este pavo?”. Emalf seguía el mismo reglamento, un traje bien puesto, sin arrugas, bien vestido para ocultar en su vestimenta lo bien que encajaba en ese lugar. Emalf era hábil con sus movimientos, y al agarrar el pergamino, poco tardó en abrirlo para leerlo, tan confiado como debía de ser para que le invitaran a un sitio así y le ofrecieran traer acompañantes. Más vale no decepcionarle, o él mismo les rebana el cuello antes que los otros visitantes lo hagan, y eso es una promesa que les ha hecho ya anteriormente–no piensa ser dejado en ridículo por un par de tetas, un ciego, y un virgen.

— Joder, la máscara no hace mucho a tu favor, eh.. Te apuesto 10 berries a que al final de la noche te consigo una mejor, y encima gratis.

Dijo, como comentario al aire. El contrario no dice nada, tampoco reacciona, pero claramente está recibiendo un trato más ameno en cuanto a su forma de tratarle, o es su esquizofrenia hablando. Luego, muerde su dedo, consigue así sacar algo de aquella sangre superficial, suficiente para que, manchando su uña al hincar en uno de los huecos del mordisco, acabe firmando con una letra en cursiva su nombre, bañado en sangre, haciéndose a cuenta de que ninguno del grupo viera su nombre–o lo entendiera. Una vez entra, sus ojos se mueven por la zona, haciéndose una idea en su mente tan privilegiada de forma fotográfica de todo lo que recibía de información visual. Todas las personas haciendo sus cosas raras, ya sean besos, peleas, o bailes, o solamente bebiendo como putos desalmados deprimidos sin nada mejor que hacer con su puta vida. Rápido e inteligente, su cabeza adapta ahora el papel de un nuevo ser; Emalf ya no se llamaría así hasta el final de la noche, donde ahí decidirá si ellos son merecedores de saber quién es en verdad (osea, su nombre de mierda).

El hombre de las mil caras se pasea, tal vez con demasiada confianza y picardía, a veces su paso dejaba de ser recto y caminaba de otra forma, todo sea por seguir las reglas y aún así pasarlo bien, su cuerpo zarandeado para acabar siguiendo al centinela que les llevaría a una mesa muy bien decorada, sorprendente para la situación y promesa que otorga ese lugar, y Ezrah aparece como nuevo actor. Aunque poco le va a durar el nombre, porque él le va a decir uno distinto a todo el mundo, a ver si tienen polla para descubrir el real si ninguno va a coincidir con un putísimo nombre sobre él. Sorprendentemente, es capaz de escuchar al vejestorio, quien cuando le habla parece ir más relajado, apoyado de forma confiada en una de las sillas, sin sentarse exactamente para no romper la primera norma ya de cabeza como buen subnormal. En lo que el abuelo decrépito habla, espera que Axel se apunte la información, porque su buen amigo Kayx estaba ya más que desaparecido, y él no va a actualizarle sobre los secretos de estado que sueltan. Sus ojos están más atentos al Rey del Caos, quien se vuelve víctima de Ezrah, en cuanto lo ve; va a arrebatarle esa puta corona sea como sea, siguiendo las reglas del lugar más ilegal conocido. Él está en su salsa, pero se gira a sus acompañantes, y como si se presentara al abuelo, hablará, sus dotes de mentiroso saliendo a la luz.

— Es una maravilla saber lo de los puntos ciegos por parte del abuelo decrépito, ¿eh~? Pero se merece saber nuestros nombres, ¿No creéis? Es un trato justo a cambio de esa información. El mío es Ezrah, recuérdalo bien si el alcohol aún no te ha matado las neuronas, porque esa corona va a acabar con mi nombre grabado.

Dirá, el abuelo reirá de forma tenue, en lo que él apunta de forma disimulada con mano enguantada, la otra estaba sin enguantar, por razones que sólo él sabía, a donde se hacía el caos, pero todos saben a qué se refiere exactamente. Luego, hará una pequeña reverencia a sus... ¿Dos? Acompañantes, dándoles paso a brillar con sus nombres falsos. Esta era la idea de "Ezrah" sobre conocer a alguien para ver si es digno de ser su amigo, al parecer, porque en su cara se notaba que tenía muchas ganas de presenciar este sitio.

— Cagadla, y antes de que los centinelas os maten, lo haré yo mismo con esta monada que tengo detrás, hijos de puta—Susurró como un hilillo incapaz de leer. Sus ojos ruedan, hacen alusión clara a su guadaña. Si no entienden la amenaza, duda que sobrevivan siquiera en la noche. Las próximas serán sus últimas palabras en su reverencia:—. Venga, tengan modales, que el escenario es vuestro, ¡KYAHAHAHÁ! —. 

Su único problema es aguantarsd las ganas en toda la noche de robarse 20K berries. Bueno, qué cojones, lo va a hacer y luego se lo va a chulear a sus acompañantes.

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RE: [Presente Absoluto - Aventura T2] La Cretina - por Emalf - 09-06-2025, 05:21 PM

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