[Presente Absoluto - Aventura T2] La Cretina
#4
El ballenato monocromático se había encargado de reunirnos a los mismos del callejón de hace unos días. La verdad había sido supremamente fácil detectar sus mensajes por toda la ciudad dirigidos a nosotros: Dibujó a una orca, un gato morado y dos encapuchados en un arbol con un número correspondiente a la fecha y hora del encuentro en no menos de 46 callejones de la ciudad, por no mencionar una lluvia de papeles con el mismo garabato en la plaza central en pleno desfile del domingo al mediodía. ¿Por qué había venido? pues porque Kayx no quería venir solo, y siendo francos, más de una vez él ha accedido a incursiones y misiones por capricho mío sin estas entrar en sus planes o estándares. ¿Su justificación? que sharkboy y prostituta-girl le parecieron chistosos y agradables, como si estuviéramos buscando amigos. Cuando me dijo aquel ridículo motivo le dije sin dudar que no era más idiota porque no le entraba más aire por las orejotas.

Total que fui equipado con mi atuendo tradicional: mi capucha bien abrochada al pecho y el antifaz para cubrir mis ojos como segundo filtro. Mis guantes de cuero y mi anillo con el número VIII bajo el guante en mi dedo medio de la mano izquierda. Mis botas y mi excelente personalidad eran más que suficiente y me dejaban claramente sobrecalificado para cualquier situación posible. Kay por su parte, bueno, iba vestido como Kayx.

Llegamos a la hora pautada a aquel nada sutil y mucho menos clandestino punto de encuentro, donde el mocoso que otrora se hubiera dado al pire en cuanto le devolví su derecho al oxígeno hizo acto de presencia. Nos entregó unas invitaciones de un lugar que quién sabe cómo había obtenido y nos dijo que allí encontraríamos una experiencia única e inigualable. A mi me parecía que nos estaba invitando a un putero más, pero si este era un lugar así de difícil para acceder, sin duda valía la pena echar un ojo en caso de que posibles individuos pudieran estar frecuentando allí. Si algo me gustaba más que atrapar a mis enemigos, era pararles los pasos antes de que empezaran a ir a por mí.

En todo el trayecto, el fumón semigyojin iba adelante dirigiendo la marcha, mientras Kayx y yo íbamos, al medio, seguidos de Velvette, la gata calenturienta que no se despegaba del culo mío desde el otro día en la taberna. Tenía ahora dos sombras: una mía y una puta. Mientras avanzábamos y Velvette nos seguía hablando de sus cosas y sus mundos de fantasía, conversaba a los susurros con Kayx:

Te apuesto 20000 Berries a que nos va a terminar metiendo el problemas el seguir a este chico-Reflexionaba mientras me iba rascando la nuca- Igual te digo, Si hace falta te diré a dónde lanzar putazos como si fueras un reloj ¿Se te grabó? horas, minutos, segundos para dirección, distancia y cantidad-Sentencié a la par que me pegaba en la sien, girándome a mirar a mi invidente colega y guiñarle el ojo, aunque él por supuesto no vería este último gesto.

En la entrada un tipo trajeado de unos dos metros y tanto, con una máscara que parecía una masa compuesta por múltiples ojos, nos dió la bienvenida y se presentó como Alfin. Acto seguido nos entregó unos papeles con las absurdamente rebuscadas reglas del recinto al que estábamos por entrar. Leí en el susurro más filo que mi voz pudiera proyectar el escrito de aquel papel, para que mi compañero Séptimo pudiera estar al tanto de la información. Al fondo del papel, un espacio requería que plasmara mi rúbrica con un nombre. El fumón como su apariencia emo indicaba, usó su sangre como tinta, mientras que Velvette, firmó usando un pintalabios. Yo aproveché que la muy regalada aceptaba cualquier mal trato de mi parte y, sacando la garra de mi índice izquierdo, perforé con un pinchazo su hombro descubierto y usé aquella gota como fuente para escribir mi firma: Axel.

Una vez dentro, intenté seguir las normas del lugar, por absurdas que fueran, pues dentro de todo me parecían algo chistosas. Caminar sin hacer una línea recta era lo más fácil, luego tocaba ir a tomar asiento de una manera que no fuera la normal. llegué a ver personas de cabeza, paradas de manos, sentados uno sobre otro y demás. Cuando el centinela nos dirigió al que sería nuestro puesto en aquel curioso lugar. Ningún encapuchado ni miembro de la organización estaba asomando las narices hasta donde lograba divisar. Decidí sentarme en la mesa, mientras apoyaba mi pie derecho en el asiento y mi pierna izquierda sobre la rodilla derecha. Velvette intentó acariciar mi cabeza, pero le dí una palmada en la mano para que lo dejara. Noté al ojear el sitio que cerca había una gente bastante variopinta y curiosa jugando a una mierda con unas cartas que solo había visto jugar a la gente más pobre de la ciudad. Esas personas sin hogar, malolientes y casi siempre sin dientes.

Un viejo empezó a hablarnos, resulta que compartía mesa con nosotros. Nos empezó a dar consejos y a mencionar que el lugar tenía puntos ciegos, así como las rondas de los centinelas del lugar. Escuché atentamente a la información, para luego ver al niño orca presentarse como Ezrah, a lo que Velvette reaccionó con una mofa y apoyó su cabeza en mi hombro, pero rápidamente la empujé.Esta se presento con un nombre totalmente ridículo y le lanzó unas bragas al viejo. Cuando el anciano recibió su trago y me miró, esperando un nombre, por un momento pensé en echar a Lea a la calle, pero entonces dije:

Hendrix. Muchas gracias por tus recomendaciones, pero nosotros no vamos a caer en una mentira tan barata, ¿Se te grabó? - Le dije, dejándole claro que no había caído en su discurso.

No fue sino hasta entonces que noté que Kayx no estaba en la mesa con nosotros. Me pregunté qué habría pasado. Le busqué rápidamente con la mirada pero no le encontré.

Me puse entonces de pie y dije a Velvette - ¿Dónde está el otro?


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RE: [Presente Absoluto - Aventura T2] La Cretina - por Axel - 10-06-2025, 03:13 AM

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