13-06-2025, 01:27 AM
La mink estaba centrada a lo suyo, sus piernas apretando el cuello de la humana, los esclavos ayudando, los golpes dañando pero todavía no era suficiente. Desactivó el electro, a esas alturas no necesitaba velocidad, simplemente seguir castigando. — Eres una humana resistente, me agradas, aunque te castigo no te mueres... — susurró a lo oreja de la mujer antes de aprovechar para acomodarse mejor, cruzó sus piernas manteniendo el agarre pero descargando su peso sobre los hombros de la humana, dejando que su torso se apoyase sobre su cabeza y con las garras listas para castigar con puñetazos desde arriba. Pero Berry no usaba puñetazos, más bien se aprovechaba de sus hermosas garritas para clavarse en cosas y desde las alturas los ojos de Aki llamaron su atención. La humana había quedado indefensa, gracias a que la mink había tomado asiento sobre ella sus garras llegaron desde atrás con un movimiento veloz y que buscaba una cosa. Fueron dos golpes rápidos a la altura de los ojos, pero las garras se quedaron ahí aferradas a la piel de la humana mientras los brazos hacían fuerza para girarle el cuello y ver si el aire dejaba de llegarle a los pulmones.
— No se detengan, sigan golpeando, sus brazos, sus piernas, debemos hacerla pedazos y si grita le arranco la lengua. ¡Por la libertad! — arengó antes de clavarle los colmillos en el cuello. En el fragor de la batalla, la mink podía volverse algo extrema y al ver que su oponente se negaba a morir había llegado a la conclusión de que solo quedaba hacerla pedazos si la muy zorra se negaba a ser suya. Escuchó que alguien venía, el aroma a sangre y entonces una locura se desató, Kelo comenzó a hablar cosas sin ningún sentido y untarse ¿Sangre? ¿Acaso así tenía esa piel tan curiosa? Y entonces lo vió, desvió la mirada por un pequeño segundo y ahí estaba era...
— ¡Es el Ayuwoki! Kelo no sé si alguna pulga de danza koduro te picó pero ten cuidado, cuando ese tipo baila es invencible. — explicó a su compañero que se había lanzado y claro, seguía vociferando cosas raras, suspiró al encojerse de hombros podía ser que se hubiera vuelto loco al ver a tantos de los suyos muertos pero no podía dejar de lado lo que estaba haciendo por ir a ayudar. — Volviendo a ti... Aki are you okay? Can you tell us are you okay... a crescendo Aki... Aki are you okay, AKI! ¿La conocen? Ehm... ¿No? Bueno, solo sigan intentando cortarle algo... — cantó y volvió a morder, su presa seguía siendo la humana y rodeada por los esclavos que intentaban ahora con más acceso cortarle mientras ella mantenía su agarre justo en los ojos deberían al menos lograr un poco de avance. La mink sabía que era momento de ahorrar energías y esperar a que Danza Koduro llegase con refuerzos, si es que seguía vivo, hacía rato no le veía ni llegaba a olerle. Pero bueno, complicado cuando mordía a una humana y el aroma a sangre era lo más impregnado en ese lugar.
— No se detengan, sigan golpeando, sus brazos, sus piernas, debemos hacerla pedazos y si grita le arranco la lengua. ¡Por la libertad! — arengó antes de clavarle los colmillos en el cuello. En el fragor de la batalla, la mink podía volverse algo extrema y al ver que su oponente se negaba a morir había llegado a la conclusión de que solo quedaba hacerla pedazos si la muy zorra se negaba a ser suya. Escuchó que alguien venía, el aroma a sangre y entonces una locura se desató, Kelo comenzó a hablar cosas sin ningún sentido y untarse ¿Sangre? ¿Acaso así tenía esa piel tan curiosa? Y entonces lo vió, desvió la mirada por un pequeño segundo y ahí estaba era...
— ¡Es el Ayuwoki! Kelo no sé si alguna pulga de danza koduro te picó pero ten cuidado, cuando ese tipo baila es invencible. — explicó a su compañero que se había lanzado y claro, seguía vociferando cosas raras, suspiró al encojerse de hombros podía ser que se hubiera vuelto loco al ver a tantos de los suyos muertos pero no podía dejar de lado lo que estaba haciendo por ir a ayudar. — Volviendo a ti... Aki are you okay? Can you tell us are you okay... a crescendo Aki... Aki are you okay, AKI! ¿La conocen? Ehm... ¿No? Bueno, solo sigan intentando cortarle algo... — cantó y volvió a morder, su presa seguía siendo la humana y rodeada por los esclavos que intentaban ahora con más acceso cortarle mientras ella mantenía su agarre justo en los ojos deberían al menos lograr un poco de avance. La mink sabía que era momento de ahorrar energías y esperar a que Danza Koduro llegase con refuerzos, si es que seguía vivo, hacía rato no le veía ni llegaba a olerle. Pero bueno, complicado cuando mordía a una humana y el aroma a sangre era lo más impregnado en ese lugar.
Resumen
Belicosas
Karmas usados
Inventario
pasivas
Akuma
