14-06-2025, 04:46 PM
El pie izquierdo de Caelum apenas toca el umbral del cuarto de confinamiento cuando el infierno se desata.
Cuatro explosiones ensordecedoras se suceden en una fracción de segundo, como si el mismo suelo hubiera despertado furioso. Las minas que Dino había colocado estratégicamente alrededor de la entrada explotan simultáneamente, creando un estruendo que hace temblar las paredes de piedra del sótano. Una nube de humo, polvo y esquirlas de roca envuelve a Caelum en una tormenta de escombros que le corta la visibilidad y llena sus pulmones de tierra.
El eco de las explosiones rebota contra las paredes como truenos atrapados, y luego... silencio. Un silencio que no será interrumpido por ayuda externa, porque Dino - quien llevaba la única llave de acceso al pasillo del sótano - cerró cuidadosamente la puerta detrás de él cuando fue el último en descender por las escaleras.
Silencio, perturbado por la risa.
Una risa que comienza baja, casi inaudible, pero que crece hasta convertirse en una carcajada cruel y melodiosa que rebota contra las paredes de piedra. Dino Cavallone está doblado hacia adelante, sosteniendo la lámpara de aceite con una mano mientras se sujeta el estómago con la otra, riéndose como si hubiera presenciado la comedia más hilarante de su vida.
"¡Oh, por todos los cielos!" grita entre carcajadas, secándose lágrimas de los ojos. "¡Deberías verte! ¡El gran poeta misterioso atrapado como una rata en mi pequeña obra maestra!"
Naofumi retrocede instintivamente, su escudo alzándose defensivamente mientras sus ojos verdes se llenan de horror y confusión. "¿Dino? ¿Qué... qué está pasando?"
Dino se endereza lentamente, su sonrisa aristocrática transformándose en algo frío y venenoso. La luz de la lámpara proyecta sombras demoníacas sobre su rostro, revelando una expresión que nunca había mostrado antes.
"¿Qué está pasando, Iwatani?" Su voz gotea desprecio. "Lo que está pasando es que estoy cansado de fingir que ustedes dos son algo más que basura patética." Su látigo rápido y certero impacta en la espalda del descuidado Iwatani para luego propinarle un empujón con su pierna derecha haciéndole caer a lado de Caelum.
Dino entra de un salto al cuarto cayendo a 3 metros de la puerta sorteando así a Caelum quien se tambalea entre el humo y los escombros de las explosiones, y también a Naofumi que había quedado más cerca de la entrada del cuarto, a dos metros de la misma, y que ahora tose violentamente por el polvo. El pasillo estrecho de 10 metros de largo, apenas 2 de ancho y 3 de altura que habían recorrido en fila india - Naofumi al frente, Caelum en el medio, y Dino cerrando la marcha - ahora se convierte en una trampa perfecta.
"Mira nada más al gran artista," se burla, señalando con el látigo hacia Caelum. "Con su máscara ridícula y su bufanda amarilla como si fuera algún tipo de personaje romántico de novela barata. '¿Cargo los ojos de alguien que dejó de confiar?'" Imita la voz de Caelum con tono exageradamente dramático. "¡Qué manera tan pretenciosa de decir que eres un paranoico antisocial!"
Camina por el centro del cuarto, de espaldas, observando a ambos soldados como un predador acechando a su presa, recorriendo 7 metros y dejando así 8 metros de distancia entre él y Caelum, estando Iwatani un metro por detrás del enmascarado, a nueve metros de Dino.
"Y tú, Iwatani," se gira hacia el soldado más joven, que tiembla visiblemente. "¡Mira cómo temblequeas con tu escudito! '¿Sí señor, no señor, lo que usted diga señor?' ¡Eres patético! Un perrito faldero que se orina de miedo ante la primera señal de conflicto."
Naofumi retrocede otro paso, su voz apenas un susurro. "Dino... no entiendo..."
"¡Por supuesto que no entiendes!" explota Dino, su fachada aristocrática desmoronándose completamente. "¡Eres demasiado estúpido para entender! ¿Crees que no sabía que estabas anotando cada palabra que decía como si fueras mi secretario personal? '¡Oh, qué brillante es Dino! ¡Qué observaciones tan inteligentes!' ¡Eres un lamebotas sin columna vertebral!"
Estirando su brazo izquierdo y manteniendo el dedo índice levantado señalando hacia una esquina del sótano, sin quitarle los ojos de encima a ambos, los otros dos soldados presentes pueden ver algo pesado desde las sombras: el cofre de hierro con los 750,000 berries.
El cuarto de confinamiento se revela ahora en toda su extensión bajo la luz danzante de la lámpara. Es una cámara rectangular masiva de 20 metros de largo por 30 de ancho, con techos abovedados que se alzan 4 metros sobre sus cabezas. Las paredes de piedra gris están manchadas por la humedad y el tiempo, con argollas de hierro oxidado empotradas a intervalos regulares - vestigios de su uso como prisión. El suelo es de losas de piedra irregulares, algunas sueltas y otras hundidas por el peso de los años. Al fondo de la habitación, una mesa de madera carcomida sirve como soporte improvisado para herramientas dispersas: cuerdas adicionales, clavos oxidados, y los mecanismos de activación de las trampas que Dino había preparado meticulosamente. Contra la pared oeste, una pila de mantas viejas y paja húmeda indica donde los prisioneros solían dormir.
"¿Quieren saber qué pasó realmente?" Su sonrisa se vuelve cruel mientras señala hacia la esquina más lejana de la habitación, donde el cofre de hierro con los 750,000 berries descansa contra la pared, claramente visible bajo la luz parpadeante de la lámpara. "Yo robé el dinero. Cada maldito berry. ¿Y saben por qué? Porque me lo merezco más que cualquier otro idiota en esta base."
Su cara se empieza a contorsionar, rabiosa, símbolo del odio que tenía acumulado por el paso de los años.
"Un hombre con mis talentos, mi linaje, mi educación, ¿atascado en esta base miserable con soldados rasos como ustedes? ¡Es un insulto!" Su rostro vuelve a contorsionarse con una mezcla de rabia y dolor, su voz alcanza un tono tan grave que hacía entender a los presentes que en realidad creía que estaba en su derecho. "Yo era noble, ¿entienden? Noble de nacimiento. Hasta que mis estúpidos padres perdieron todo por sus deudas de juego y sus inversiones patéticas." Sus ojos azules brillan con una locura fría mientras continúa. "A los quince años perdí mi título, mi fortuna, mi estatus... todo por culpa de esos inútiles. Así que tomé lo que me correspondía por derecho." Su sonrisa se vuelve cruel y nostálgica. "Los maté. A los dos. Con estas mismas manos. Y luego me uní a la Marina para evitar sospechas, fingiendo ser el hijo obediente que buscaba servir a la justicia." El látigo, el cual toma con su mano derecha, se desenrolla con un siseo amenazante liberando así todos los 8 metros de longitud del mismo de punta a punta, mientras mantiene su posición estratégica al centro de la sala. "Pero estoy cansado de fingir. Cansado de pretender que soy igual que ustedes, ratas plebeyas. Este dinero es solo el comienzo. Con él, voy a recuperar mi lugar en la sociedad, voy a comprar mi camino de vuelta a la nobleza donde pertenezco."
Su látigo empieza a moverse cual serpiente sobre el suelo, amenazante.
"El plan era simple: robar el dinero, esperar a que asignaran una investigación, y luego 'descubrir' la evidencia en la habitación del sospechoso más obvio." Señala directamente a Caelum. "Un tipo raro, antisocial, con una máscara que esconde quién sabe qué deformidades, y que claramente no encaja con el resto de nosotros."
Sin previo aviso, el látigo chasquea como un rayo, buscando golpear pantorrilla derecha de Caelum.
Atrás de él, el joven Iwatani grita de impresión y sale a la carrera con su escudo para plantarse frente a Caelum, a un metro del mismo, quien por fin se había recuperado de las explosiones. Ambos quedan ahora cerca de la entrada (a dos metros Caelum y tres Iwatani), mientras Dino se posiciona estratégicamente en el centro de la vasta habitación, a medio camino entre ellos y el cofre que custodia al fondo, manteniendo la distancia perfecta para proteger el cofre mientras acecha a sus víctimas.
"Tu papel, Iwatani, era ser el testigo perfecto. El soldado honesto y confiable que 'vio' cómo encontrábamos la evidencia en las pertenencias de Drift. Pero ahora..." hace una pausa dramática, "ahora que ambos han visto demasiado, van a tener que morir."
"La historia será hermosa," continúa Dino, deleitándose con el terror en los ojos de sus víctimas. "Caelum Drift, el extraño soldado enmascarado, robó el dinero y cuando ustedes lo confrontaron, los atacó desesperadamente. En la lucha, ustedes murieron, pero no sin antes herirlo mortalmente. Un final trágico pero heroico para dos soldados leales."
"¿Sabes qué es lo más gracioso, poeta?" Su voz gotea veneno mientras permanece en su posición dominante en el centro de la habitación. "Tus estúpidas observaciones sobre la cera casi arruinan todo. Casi eres demasiado inteligente para tu propio bien. Pero al final, tu arrogancia artística te llevó directo a mi trampa."
Alza el látigo sobre su cabeza, preparándose para el siguiente golpe. La lámpara de aceite proyecta sombras danzantes sobre la escena, transformando el sótano en un teatro de pesadilla donde la máscara de la civilidad finalmente ha caído, revelando la bestia que se escondía debajo.
¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOM!
Cuatro explosiones ensordecedoras se suceden en una fracción de segundo, como si el mismo suelo hubiera despertado furioso. Las minas que Dino había colocado estratégicamente alrededor de la entrada explotan simultáneamente, creando un estruendo que hace temblar las paredes de piedra del sótano. Una nube de humo, polvo y esquirlas de roca envuelve a Caelum en una tormenta de escombros que le corta la visibilidad y llena sus pulmones de tierra.
El eco de las explosiones rebota contra las paredes como truenos atrapados, y luego... silencio. Un silencio que no será interrumpido por ayuda externa, porque Dino - quien llevaba la única llave de acceso al pasillo del sótano - cerró cuidadosamente la puerta detrás de él cuando fue el último en descender por las escaleras.
Silencio, perturbado por la risa.
Una risa que comienza baja, casi inaudible, pero que crece hasta convertirse en una carcajada cruel y melodiosa que rebota contra las paredes de piedra. Dino Cavallone está doblado hacia adelante, sosteniendo la lámpara de aceite con una mano mientras se sujeta el estómago con la otra, riéndose como si hubiera presenciado la comedia más hilarante de su vida.
"¡Oh, por todos los cielos!" grita entre carcajadas, secándose lágrimas de los ojos. "¡Deberías verte! ¡El gran poeta misterioso atrapado como una rata en mi pequeña obra maestra!"
Naofumi retrocede instintivamente, su escudo alzándose defensivamente mientras sus ojos verdes se llenan de horror y confusión. "¿Dino? ¿Qué... qué está pasando?"
Dino se endereza lentamente, su sonrisa aristocrática transformándose en algo frío y venenoso. La luz de la lámpara proyecta sombras demoníacas sobre su rostro, revelando una expresión que nunca había mostrado antes.
"¿Qué está pasando, Iwatani?" Su voz gotea desprecio. "Lo que está pasando es que estoy cansado de fingir que ustedes dos son algo más que basura patética." Su látigo rápido y certero impacta en la espalda del descuidado Iwatani para luego propinarle un empujón con su pierna derecha haciéndole caer a lado de Caelum.
Dino entra de un salto al cuarto cayendo a 3 metros de la puerta sorteando así a Caelum quien se tambalea entre el humo y los escombros de las explosiones, y también a Naofumi que había quedado más cerca de la entrada del cuarto, a dos metros de la misma, y que ahora tose violentamente por el polvo. El pasillo estrecho de 10 metros de largo, apenas 2 de ancho y 3 de altura que habían recorrido en fila india - Naofumi al frente, Caelum en el medio, y Dino cerrando la marcha - ahora se convierte en una trampa perfecta.
"Mira nada más al gran artista," se burla, señalando con el látigo hacia Caelum. "Con su máscara ridícula y su bufanda amarilla como si fuera algún tipo de personaje romántico de novela barata. '¿Cargo los ojos de alguien que dejó de confiar?'" Imita la voz de Caelum con tono exageradamente dramático. "¡Qué manera tan pretenciosa de decir que eres un paranoico antisocial!"
Camina por el centro del cuarto, de espaldas, observando a ambos soldados como un predador acechando a su presa, recorriendo 7 metros y dejando así 8 metros de distancia entre él y Caelum, estando Iwatani un metro por detrás del enmascarado, a nueve metros de Dino.
"Y tú, Iwatani," se gira hacia el soldado más joven, que tiembla visiblemente. "¡Mira cómo temblequeas con tu escudito! '¿Sí señor, no señor, lo que usted diga señor?' ¡Eres patético! Un perrito faldero que se orina de miedo ante la primera señal de conflicto."
Naofumi retrocede otro paso, su voz apenas un susurro. "Dino... no entiendo..."
"¡Por supuesto que no entiendes!" explota Dino, su fachada aristocrática desmoronándose completamente. "¡Eres demasiado estúpido para entender! ¿Crees que no sabía que estabas anotando cada palabra que decía como si fueras mi secretario personal? '¡Oh, qué brillante es Dino! ¡Qué observaciones tan inteligentes!' ¡Eres un lamebotas sin columna vertebral!"
Estirando su brazo izquierdo y manteniendo el dedo índice levantado señalando hacia una esquina del sótano, sin quitarle los ojos de encima a ambos, los otros dos soldados presentes pueden ver algo pesado desde las sombras: el cofre de hierro con los 750,000 berries.
El cuarto de confinamiento se revela ahora en toda su extensión bajo la luz danzante de la lámpara. Es una cámara rectangular masiva de 20 metros de largo por 30 de ancho, con techos abovedados que se alzan 4 metros sobre sus cabezas. Las paredes de piedra gris están manchadas por la humedad y el tiempo, con argollas de hierro oxidado empotradas a intervalos regulares - vestigios de su uso como prisión. El suelo es de losas de piedra irregulares, algunas sueltas y otras hundidas por el peso de los años. Al fondo de la habitación, una mesa de madera carcomida sirve como soporte improvisado para herramientas dispersas: cuerdas adicionales, clavos oxidados, y los mecanismos de activación de las trampas que Dino había preparado meticulosamente. Contra la pared oeste, una pila de mantas viejas y paja húmeda indica donde los prisioneros solían dormir.
"¿Quieren saber qué pasó realmente?" Su sonrisa se vuelve cruel mientras señala hacia la esquina más lejana de la habitación, donde el cofre de hierro con los 750,000 berries descansa contra la pared, claramente visible bajo la luz parpadeante de la lámpara. "Yo robé el dinero. Cada maldito berry. ¿Y saben por qué? Porque me lo merezco más que cualquier otro idiota en esta base."
Su cara se empieza a contorsionar, rabiosa, símbolo del odio que tenía acumulado por el paso de los años.
"Un hombre con mis talentos, mi linaje, mi educación, ¿atascado en esta base miserable con soldados rasos como ustedes? ¡Es un insulto!" Su rostro vuelve a contorsionarse con una mezcla de rabia y dolor, su voz alcanza un tono tan grave que hacía entender a los presentes que en realidad creía que estaba en su derecho. "Yo era noble, ¿entienden? Noble de nacimiento. Hasta que mis estúpidos padres perdieron todo por sus deudas de juego y sus inversiones patéticas." Sus ojos azules brillan con una locura fría mientras continúa. "A los quince años perdí mi título, mi fortuna, mi estatus... todo por culpa de esos inútiles. Así que tomé lo que me correspondía por derecho." Su sonrisa se vuelve cruel y nostálgica. "Los maté. A los dos. Con estas mismas manos. Y luego me uní a la Marina para evitar sospechas, fingiendo ser el hijo obediente que buscaba servir a la justicia." El látigo, el cual toma con su mano derecha, se desenrolla con un siseo amenazante liberando así todos los 8 metros de longitud del mismo de punta a punta, mientras mantiene su posición estratégica al centro de la sala. "Pero estoy cansado de fingir. Cansado de pretender que soy igual que ustedes, ratas plebeyas. Este dinero es solo el comienzo. Con él, voy a recuperar mi lugar en la sociedad, voy a comprar mi camino de vuelta a la nobleza donde pertenezco."
Su látigo empieza a moverse cual serpiente sobre el suelo, amenazante.
"El plan era simple: robar el dinero, esperar a que asignaran una investigación, y luego 'descubrir' la evidencia en la habitación del sospechoso más obvio." Señala directamente a Caelum. "Un tipo raro, antisocial, con una máscara que esconde quién sabe qué deformidades, y que claramente no encaja con el resto de nosotros."
Sin previo aviso, el látigo chasquea como un rayo, buscando golpear pantorrilla derecha de Caelum.
Atrás de él, el joven Iwatani grita de impresión y sale a la carrera con su escudo para plantarse frente a Caelum, a un metro del mismo, quien por fin se había recuperado de las explosiones. Ambos quedan ahora cerca de la entrada (a dos metros Caelum y tres Iwatani), mientras Dino se posiciona estratégicamente en el centro de la vasta habitación, a medio camino entre ellos y el cofre que custodia al fondo, manteniendo la distancia perfecta para proteger el cofre mientras acecha a sus víctimas.
"Tu papel, Iwatani, era ser el testigo perfecto. El soldado honesto y confiable que 'vio' cómo encontrábamos la evidencia en las pertenencias de Drift. Pero ahora..." hace una pausa dramática, "ahora que ambos han visto demasiado, van a tener que morir."
"La historia será hermosa," continúa Dino, deleitándose con el terror en los ojos de sus víctimas. "Caelum Drift, el extraño soldado enmascarado, robó el dinero y cuando ustedes lo confrontaron, los atacó desesperadamente. En la lucha, ustedes murieron, pero no sin antes herirlo mortalmente. Un final trágico pero heroico para dos soldados leales."
"¿Sabes qué es lo más gracioso, poeta?" Su voz gotea veneno mientras permanece en su posición dominante en el centro de la habitación. "Tus estúpidas observaciones sobre la cera casi arruinan todo. Casi eres demasiado inteligente para tu propio bien. Pero al final, tu arrogancia artística te llevó directo a mi trampa."
Alza el látigo sobre su cabeza, preparándose para el siguiente golpe. La lámpara de aceite proyecta sombras danzantes sobre la escena, transformando el sótano en un teatro de pesadilla donde la máscara de la civilidad finalmente ha caído, revelando la bestia que se escondía debajo.
Off
Datos de la Aventura
Belico
Naofumi Iwatani
Dino Cavallone

![[Imagen: GeBoZIW.jpeg]](https://i.imgur.com/GeBoZIW.jpeg)
![[Imagen: nuANf4v.jpeg]](https://i.imgur.com/nuANf4v.jpeg)
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