20-06-2025, 09:19 PM
La mink sintió a la mujer desplomarse, acto que aprovechó para aferrarse mucho mejor a su cuello y sentarse en el suelo, siendo que ahora además de inmovilizarse la parte superior sus piernas aplastaban los brazos de la humana con sus gloriosos 117 kilos de mink de pura sangre. Sus piernas eran la parte de su cuerpo que más peso y musculatura desarrollaban por lo cual al caer al suelo la humana estaba condenada, tanto a su peso como a la presión que la mink seguía ejerciendo al intentar cerrar incluso más sus piernas. Sus garras ensangrentadas volvieron a la acción, como dos potentes dagas que se clavaban en los ojos, no sabía si podría dejarla ciega pero mientras pudiera evitar que la mujer viese nada y solo se guiase de los gritos extraños de Kelo y los ruidos de disparo aumentaría su desesperación al sentir tantos golpes impactando en su cuerpo y no tener la certeza si su jefe le había abandonado o lo estaban haciendo trizas en ese mismo instante. Sonrió al llevar su segunda garra a la cara de la humana, sonriendo a sus fieles compañeros y mordiendo el oído de la mujer mientras instaba a que volvieran a cargar con todo en el cuerpo indefenso de su presa. Porque una vez ocurrido todo, la humana era otra presa más en su coto de caza y aquellas presas que no aceptaban la oferta de entregarse a ella debían ser eliminadas. Su orgullo se disparaba con cada gota de sangre que salpicaba sus garras, sentía como las cenizas de los minks que llevaba tatuadas en su pelaje saboreaban cada gota como una conquista, un acto puro de la libertad de su tribu quienes cazaban lo que querían y como querían. Para Berry el ser adorada era un reconocimiento, uno que nunca se hubiera imaginado, a su tribu siempre la habían menospreciado y tratado de inferior, pero ella estaba convencida de que una fuerza ancestral guiaba cada uno de sus pasos. — No paren ahora, si queremos ayudar a llamitas debemos quitarnos a esta mujer del medio, es la oportunidad perfecta para matarla. ¡Llamitas! ¡Danza Koduro! No sean idiotas, el Ayuwoki es demasiado para un combate justo y ellos nunca han sido justos, matemos a esta humana y reclamemos con su sangre la sangre de los caídos. — Berry hablaba con la verdad, había visto que ese sujeto era demasiado fuerte para Kelo quien ya había tenido problemas con Aki y el cuello roto de su hermano, no era por presumir bueno si era sincera a lo mejor quizás un poco, pero en su mente solo ella podría hacerle frente a Muzan por un tiempo.
El problema es que no podía soltar a Aki bajo ningún concepto, sabía que la mujer por muy resistente que fuese estaba al borde de una muerte segura y ahora que no podía defenderse y Muzan tampoco parecía poder interferir era el momento perfecto para que alguno de sus compañeros terminase el trabajo y en conjunto con sus garras reclamar la cabeza de la mujer. — Escuchen guapos, si queremos tener una posibilidad de acabar con todo, deberemos matarla en este momento. Llamen a sus hermanos que aún se recuperan de la conmoción, hablen sobre su diosa, sobre lo mucho que está haciendo. Que se unan a esta tarea y terminen por eliminar lo que nosotros iniciamos, al final del día no importa quien se lleve la ovación de los desconocidos si no llevarnos sus tres cabezas en una pica. — esgrimió con decisión mientras volvía a morderle el cuello, buscando arrancar un trozo de carne, cortar alguna arteria, por muy resistente que fuese debería tener más puntos débiles por descubrir. Así entonces, con el plan decidido, aguardó a que alguno de sus compañeros o los propios esclavos aprovechasen la gran oportunidad para dar un golpe sobre la mesa. Primero deshacerse de la mujer, luego poner a bailar al Ayuwoki, podría ser muy fuerte pero si lograban la ventaja de ser cien en contra de uno solo podría descuidarse y en su arrogancia caer a la perdición.
El problema es que no podía soltar a Aki bajo ningún concepto, sabía que la mujer por muy resistente que fuese estaba al borde de una muerte segura y ahora que no podía defenderse y Muzan tampoco parecía poder interferir era el momento perfecto para que alguno de sus compañeros terminase el trabajo y en conjunto con sus garras reclamar la cabeza de la mujer. — Escuchen guapos, si queremos tener una posibilidad de acabar con todo, deberemos matarla en este momento. Llamen a sus hermanos que aún se recuperan de la conmoción, hablen sobre su diosa, sobre lo mucho que está haciendo. Que se unan a esta tarea y terminen por eliminar lo que nosotros iniciamos, al final del día no importa quien se lleve la ovación de los desconocidos si no llevarnos sus tres cabezas en una pica. — esgrimió con decisión mientras volvía a morderle el cuello, buscando arrancar un trozo de carne, cortar alguna arteria, por muy resistente que fuese debería tener más puntos débiles por descubrir. Así entonces, con el plan decidido, aguardó a que alguno de sus compañeros o los propios esclavos aprovechasen la gran oportunidad para dar un golpe sobre la mesa. Primero deshacerse de la mujer, luego poner a bailar al Ayuwoki, podría ser muy fuerte pero si lograban la ventaja de ser cien en contra de uno solo podría descuidarse y en su arrogancia caer a la perdición.
Resumen
Belicosas
Karmas usados
Inventario
pasivas
Akuma
