02-07-2025, 06:54 PM
El momento del impacto de mi técnica contra ambos Vicealmirantes fue algo que toda la tripulación recordaría por mucho tiempo.
Los rayos dorados de sol que se filtraban entre las nubes parecían converger exactamente en el punto donde el ataque de Karl, previo a mi contraataque, se estrellaba contra nosotros, creando un espectáculo visual que rivalizaba con cualquier demostración de poder que hubieran presenciado antes. El sonido del golpe resonó por toda la estructura del barco, una mezcla entre el impacto seco contra mi haki de armadura y el gemido más profundo que surgió cuando parte de la fuerza alcanzó a Joe.
Sin embargo, esa no había sido la única demostración de poder de la sesión. Momentos después, cuando me posicioné estratégicamente en el costado izquierdo de ambos, había ejecutado mi Samegawara Seiken con una velocidad que dejó a toda la tripulación boquiabierta. Mi agilidad se había elevado a niveles que hicieron que mi movimiento fuera prácticamente imperceptible para la mayoría de los observadores. Karl, a pesar de su experiencia, no había logrado reaccionar a tiempo, aunque su instinto de supervivencia la llevó a reforzar su defensa con haki de armadura en el último segundo, minimizando significativamente el impacto Joe, por otro lado, había recibido el golpe completo. Su atención estaba dividida entre analizar mis movimientos previos y la posición de Karl, por lo que cuando mi ataque llegó desde el costado, no tuvo tiempo de procesar de dónde provenía la amenaza. La fuerza que había aplicado al ataque hizo que el impacto resonara no solo en su cuerpo sino en toda la cubierta, explicando sus posteriores quejas y la forma en que se había rascado la cabeza con frustración.
La cubierta bajo nuestros pies vibró levemente con ambos intercambios, y pude sentir a través de mi haki de observación cómo cada marine a bordo había seguido la secuencia completa: primero el ataque de Karl seguido de mi contraataque relámpago.
"¡Por Neptuno!" – exclamó alguien desde los aparejos. – "No solo los golpeó a ambos, además aguantó el contraataque de la Vicealmirante" – gritó otro, y una mezcla de admiración y sorpresa recorrió a los espectadores como una ola.
Mi haki de armadura había absorbido la mayor parte del impacto, pero no todo. Una punzada de dolor atravesó mi cabeza, recordándome que por muy avanzado que fuera mi entrenamiento, aún había límites que respetar. Joe, quien había recibido una porción del ataque sin la protección completa del haki, mostraba claramente las consecuencias del golpe, aunque su resistencia natural había minimizado el daño. Las ondas de energía del choque de hakis crearon pequeñas vibraciones en el aire que solo aquellos sensibles a estas fuerzas podían percibir. Era fascinante sentir cómo la energía se dispersaba, como ondas en un estanque, afectando incluso a los marines más distantes que experimentaron un ligero escalofrío sin entender por qué.
Pero entonces, algo cambió en el ambiente. Quizás fue la forma en que Joe se incorporó con esa expresión de genuina curiosidad, o cómo Karl, a pesar de haber ejecutado un ataque exitoso, mostraba esa sed de conocimiento que la caracterizaba cuando encontraba algo que la desafiaba. Los rayos de sol parecieron suavizarse, la brisa marina se volvió más gentil, y hasta el oleaje del mar pareció calmarse como si la naturaleza misma hubiera decidido que era momento de aprender en lugar de combatir. Los marines, que momentos antes gritaban apuestas y exclamaciones, ahora mantenían un silencio expectante. Incluso los oficiales que habían venido a regañar a la tripulación se encontraban inmóviles, claramente absortos en lo que estaba presenciando. El vigía en la cofa había abandonado por completo cualquier pretensión de vigilar el horizonte, su catalejo apuntando directamente hacia nosotros. Un grupo de marines jóvenes en cubierta inferior había dejado sus sacos de entrenamiento y se acercaba sigilosamente, con la esperanza de escuchar mejor lo que estaba a punto de convertirse en algo más que un simple combate. Era como si todo el barco hubiera decidido convertirse en un aula improvisada, donde el conocimiento sobre el haki era más valioso que cualquier rutina diaria.
La atmósfera había evolucionado de la tensión combativa a algo mucho más íntimo y educativo. Era el momento perfecto para compartir no solo técnicas, sino comprensión verdadera. Me incorporé lentamente, sintiendo aún el eco del impacto en mi cabeza, pero con una sonrisa que indicaba satisfacción más que dolor. Mis ojos recorrieron las caras expectantes de Joe y Karl, y luego se dirigieron hacia los marines que nos observaban desde cada rincón del barco.
"Muy bien, creo que es suficiente de combate directo por ahora" – dije, levantando ambas manos en un gesto pacífico mientras dejaba que mi haki de armadura se desvaneciera gradualmente – "Si seguimos así, el Almirante Yugu no va a estar muy contento cuando vea que hemos convertido su cubierta en un campo de batalla."
Una risa nerviosa recorrió a algunos de los marines espectadores, conscientes de que efectivamente habían estado presenciando algo que podría considerarse... excesivo para un entrenamiento rutinario.
"Pero esto no significa que vayamos a parar, ni que vaya a faltar a mi palabra" – continué, adoptando un tono más pedagógico mientras caminaba hacia el centro de la zona de combate – "Lo que quiero enseñarles ahora requiere concentración, no fuerza bruta. Joe, Karl, acérquense, por favor."
Esperé a que ambos se posicionaran cerca de mí, formando un pequeño triángulo en el centro de la cubierta. Los rayos de sol nos bañaban perfectamente, como si fuéramos actores en un escenario natural.
"El haki de observación avanzado no se trata solo de esquivar ataques" – expliqué, manteniendo mi voz lo suficientemente alta para que los marines cercanos pudieran escuchar – "Se trata de leer intenciones, de anticipar decisiones antes de que se conviertan en acciones. Vamos a hacer un ejercicio."
Me posicioné entre ambos, con Joe a mi izquierda y Karl a mi derecha, ambos a aproximadamente dos metros de distancia.
"Quiero que se concentren el uno en el otro. Usen su haki de observación para tratar de percibir cuándo su compañero va a moverse, pero sin atacar. Simplemente... anticipen. Puede ser un gesto simple, levantar una mano, señalar hacia algún lado, dar un paso. Lo que sea. El que logre predecir correctamente el movimiento del otro tres veces seguidas, gana."
Mi mirada se dirigió brevemente hacia donde Apolo permanecía recostado contra la borda, los efectos de los sedantes claramente haciéndole efecto. Su respiración era pausada y su postura completamente relajada, aunque de vez en cuando su ojo visible se movía lentamente siguiendo nuestros movimientos, como si una parte de él aún fuera consciente de lo que ocurría, pero sin la energía para participar activamente.
"Espero que al menos encuentres esto educativo, Apolo" – murmuré con una sonrisa comprensiva, sabiendo que probablemente era lo máximo que podía ofrecerle en su estado actual.
La tripulación se había acercado aún más, formando un círculo respetuoso, pero claramente interesado alrededor de nosotros. Incluso pude ver que algunos oficiales superiores habían aparecido discretamente en las escaleras, fingiendo supervisar, pero obviamente cautivados por la demostración.
"Yo observaré con mi haki para confirmar quién realmente está percibiendo las intenciones y quién solo está adivinando" – agregué con una sonrisa ligeramente desafiante – "Empiecen cuando estén listos. Y recuerden, no se trata de velocidad física, sino de conexión mental."
Los rayos dorados de sol que se filtraban entre las nubes parecían converger exactamente en el punto donde el ataque de Karl, previo a mi contraataque, se estrellaba contra nosotros, creando un espectáculo visual que rivalizaba con cualquier demostración de poder que hubieran presenciado antes. El sonido del golpe resonó por toda la estructura del barco, una mezcla entre el impacto seco contra mi haki de armadura y el gemido más profundo que surgió cuando parte de la fuerza alcanzó a Joe.
Sin embargo, esa no había sido la única demostración de poder de la sesión. Momentos después, cuando me posicioné estratégicamente en el costado izquierdo de ambos, había ejecutado mi Samegawara Seiken con una velocidad que dejó a toda la tripulación boquiabierta. Mi agilidad se había elevado a niveles que hicieron que mi movimiento fuera prácticamente imperceptible para la mayoría de los observadores. Karl, a pesar de su experiencia, no había logrado reaccionar a tiempo, aunque su instinto de supervivencia la llevó a reforzar su defensa con haki de armadura en el último segundo, minimizando significativamente el impacto Joe, por otro lado, había recibido el golpe completo. Su atención estaba dividida entre analizar mis movimientos previos y la posición de Karl, por lo que cuando mi ataque llegó desde el costado, no tuvo tiempo de procesar de dónde provenía la amenaza. La fuerza que había aplicado al ataque hizo que el impacto resonara no solo en su cuerpo sino en toda la cubierta, explicando sus posteriores quejas y la forma en que se había rascado la cabeza con frustración.
La cubierta bajo nuestros pies vibró levemente con ambos intercambios, y pude sentir a través de mi haki de observación cómo cada marine a bordo había seguido la secuencia completa: primero el ataque de Karl seguido de mi contraataque relámpago.
"¡Por Neptuno!" – exclamó alguien desde los aparejos. – "No solo los golpeó a ambos, además aguantó el contraataque de la Vicealmirante" – gritó otro, y una mezcla de admiración y sorpresa recorrió a los espectadores como una ola.
Mi haki de armadura había absorbido la mayor parte del impacto, pero no todo. Una punzada de dolor atravesó mi cabeza, recordándome que por muy avanzado que fuera mi entrenamiento, aún había límites que respetar. Joe, quien había recibido una porción del ataque sin la protección completa del haki, mostraba claramente las consecuencias del golpe, aunque su resistencia natural había minimizado el daño. Las ondas de energía del choque de hakis crearon pequeñas vibraciones en el aire que solo aquellos sensibles a estas fuerzas podían percibir. Era fascinante sentir cómo la energía se dispersaba, como ondas en un estanque, afectando incluso a los marines más distantes que experimentaron un ligero escalofrío sin entender por qué.
Pero entonces, algo cambió en el ambiente. Quizás fue la forma en que Joe se incorporó con esa expresión de genuina curiosidad, o cómo Karl, a pesar de haber ejecutado un ataque exitoso, mostraba esa sed de conocimiento que la caracterizaba cuando encontraba algo que la desafiaba. Los rayos de sol parecieron suavizarse, la brisa marina se volvió más gentil, y hasta el oleaje del mar pareció calmarse como si la naturaleza misma hubiera decidido que era momento de aprender en lugar de combatir. Los marines, que momentos antes gritaban apuestas y exclamaciones, ahora mantenían un silencio expectante. Incluso los oficiales que habían venido a regañar a la tripulación se encontraban inmóviles, claramente absortos en lo que estaba presenciando. El vigía en la cofa había abandonado por completo cualquier pretensión de vigilar el horizonte, su catalejo apuntando directamente hacia nosotros. Un grupo de marines jóvenes en cubierta inferior había dejado sus sacos de entrenamiento y se acercaba sigilosamente, con la esperanza de escuchar mejor lo que estaba a punto de convertirse en algo más que un simple combate. Era como si todo el barco hubiera decidido convertirse en un aula improvisada, donde el conocimiento sobre el haki era más valioso que cualquier rutina diaria.
La atmósfera había evolucionado de la tensión combativa a algo mucho más íntimo y educativo. Era el momento perfecto para compartir no solo técnicas, sino comprensión verdadera. Me incorporé lentamente, sintiendo aún el eco del impacto en mi cabeza, pero con una sonrisa que indicaba satisfacción más que dolor. Mis ojos recorrieron las caras expectantes de Joe y Karl, y luego se dirigieron hacia los marines que nos observaban desde cada rincón del barco.
"Muy bien, creo que es suficiente de combate directo por ahora" – dije, levantando ambas manos en un gesto pacífico mientras dejaba que mi haki de armadura se desvaneciera gradualmente – "Si seguimos así, el Almirante Yugu no va a estar muy contento cuando vea que hemos convertido su cubierta en un campo de batalla."
Una risa nerviosa recorrió a algunos de los marines espectadores, conscientes de que efectivamente habían estado presenciando algo que podría considerarse... excesivo para un entrenamiento rutinario.
"Pero esto no significa que vayamos a parar, ni que vaya a faltar a mi palabra" – continué, adoptando un tono más pedagógico mientras caminaba hacia el centro de la zona de combate – "Lo que quiero enseñarles ahora requiere concentración, no fuerza bruta. Joe, Karl, acérquense, por favor."
Esperé a que ambos se posicionaran cerca de mí, formando un pequeño triángulo en el centro de la cubierta. Los rayos de sol nos bañaban perfectamente, como si fuéramos actores en un escenario natural.
"El haki de observación avanzado no se trata solo de esquivar ataques" – expliqué, manteniendo mi voz lo suficientemente alta para que los marines cercanos pudieran escuchar – "Se trata de leer intenciones, de anticipar decisiones antes de que se conviertan en acciones. Vamos a hacer un ejercicio."
Me posicioné entre ambos, con Joe a mi izquierda y Karl a mi derecha, ambos a aproximadamente dos metros de distancia.
"Quiero que se concentren el uno en el otro. Usen su haki de observación para tratar de percibir cuándo su compañero va a moverse, pero sin atacar. Simplemente... anticipen. Puede ser un gesto simple, levantar una mano, señalar hacia algún lado, dar un paso. Lo que sea. El que logre predecir correctamente el movimiento del otro tres veces seguidas, gana."
Mi mirada se dirigió brevemente hacia donde Apolo permanecía recostado contra la borda, los efectos de los sedantes claramente haciéndole efecto. Su respiración era pausada y su postura completamente relajada, aunque de vez en cuando su ojo visible se movía lentamente siguiendo nuestros movimientos, como si una parte de él aún fuera consciente de lo que ocurría, pero sin la energía para participar activamente.
"Espero que al menos encuentres esto educativo, Apolo" – murmuré con una sonrisa comprensiva, sabiendo que probablemente era lo máximo que podía ofrecerle en su estado actual.
La tripulación se había acercado aún más, formando un círculo respetuoso, pero claramente interesado alrededor de nosotros. Incluso pude ver que algunos oficiales superiores habían aparecido discretamente en las escaleras, fingiendo supervisar, pero obviamente cautivados por la demostración.
"Yo observaré con mi haki para confirmar quién realmente está percibiendo las intenciones y quién solo está adivinando" – agregué con una sonrisa ligeramente desafiante – "Empiecen cuando estén listos. Y recuerden, no se trata de velocidad física, sino de conexión mental."
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