Enma había sido descubierto. Frente a él, un hombre de cabellos blanco que tapaba incluso la sombra del joven; un oso de tres metros de altura que parecía más agradable de lo que aparentaba su apariencia; una gyojin de dos metros que simulaba ejercer un poco como la "líder" del grupo; y otro oso todavía más alto que el anterior que, seguramente, rondara los cuatro metros de altura. ¿Estaba Enma en el barco de los gigantes y no lo sabía? ¿A dónde iba a parar? Pero lo cierto es que, más allá de las primeras impresiones que hubiera podido tener, todo parecía apuntar que la conversación y desenlace podría resultar más que favorable para Enma, que se levantó del suelo gracias a la ayuda de la Gyojin, quien no dudó en tenderle una mano.
Pero lo cierto es que no sabía qué responder o a quién atender. Primero, el chico de cabellos blancos, de nombre Kovashi y decía ser el capitán de la tripulación —jamás lo hubiera pensado—, le había pedido una elevada cantidad de dinero por unirse a su tripulación que, sí, era revolucionaria. Las habilidades sociales de Enma no le permitían discernir entre la verdad y la ironía, sumado a su incapacidad innata de pronunciar algo que no pensara o sintiera; o sea, una mentira. — Mmm... agradezco la oferta pero... la verdad es que no dispongo de tal cantidad de dinero... — Decía mientras se palpaba los bolsillos en busca de algo. — ¿Puedo pagaros con información? — Preguntó mientras alzaba sus dedos, que poco a poco se descomponían para convertirse en pequeños cuervos. Pero varias personas reaccionaron ante ese comentario que, aparentemente, era irónico, una habilidad que se escapaba de las competencias de Enma. Tanto el oso... vamos a decir, más pequeño, de nombre Khruner, como la Gyojin, Derya, salieron en defensa del pequeño cuervo para advertirle que no era necesario pagar la oferta y que la entrada era libre. — Ah... me quedo más tranquilo entonces... tendría que matar y saquear a muchos marines para conseguir esa cantidad... — Murmuró mientras intentaba mantener el equilibrio por los bruscos movimientos que estaba haciendo el barco.
Después de ese primer momento, todo se relajó de una manera que Enma nunca había esperado. Todas las personas allí presentes, incluido el oso más grande, cuyo nombre parecía ser Don —por descarte—, acogieron rápidamente a Enma y no dudaron en invitarlo a unirse a esa tripulación de revolucionarios, todavía sin capitán o capitana. ¿No era la Gyojin? De hecho, incluso llegaron a considerarlo parte a la hora de formar los grupos y le ofrecieron comprarle un Den Den Mushi. Bastante necesario para la comunicación en grupo, aunque Enma no acababa de entender este punto, ya que él podría ser el nexo de comunicación entre todos. ¿Por qué no aprovecharlo?
— Lo cierto es que... no tengo mucho dinero, pero igual... ¿podría robar uno? — Preguntaba mientras miraba a su cuervo. Sin embargo, su pregunta fue cortada por grandes estruendos que azotaron el barco en varias direcciones. Se ve que aquel atún había causado más estragos de lo previsto y, en cuestión de segundos, su medio de transporte comenzó a llenarse de agua por las partes más bajas. En uno de los volteos bruscos del barco, Enma comenzó a flotar para dirigirse hacia tierra firma, transformando parte de su cuerpo en unas alas que le permitieran mantenerse en suspensión. Como usuario de una akuma, sería problemático que cayese al agua... así que menos mal que, por lo menos, su poder le permite volar. Entre otras cosas. — Entonces... voy con vosotros... gracias... — Decía mientras se recomponía, física y psicológicamente, y de manera literal, mientras caminaba despacio hacia Derya.
Enma estaba feliz. ¿Había encontrado un nuevo hogar?
Después de ese primer momento, todo se relajó de una manera que Enma nunca había esperado. Todas las personas allí presentes, incluido el oso más grande, cuyo nombre parecía ser Don —por descarte—, acogieron rápidamente a Enma y no dudaron en invitarlo a unirse a esa tripulación de revolucionarios, todavía sin capitán o capitana. ¿No era la Gyojin? De hecho, incluso llegaron a considerarlo parte a la hora de formar los grupos y le ofrecieron comprarle un Den Den Mushi. Bastante necesario para la comunicación en grupo, aunque Enma no acababa de entender este punto, ya que él podría ser el nexo de comunicación entre todos. ¿Por qué no aprovecharlo?
— Lo cierto es que... no tengo mucho dinero, pero igual... ¿podría robar uno? — Preguntaba mientras miraba a su cuervo. Sin embargo, su pregunta fue cortada por grandes estruendos que azotaron el barco en varias direcciones. Se ve que aquel atún había causado más estragos de lo previsto y, en cuestión de segundos, su medio de transporte comenzó a llenarse de agua por las partes más bajas. En uno de los volteos bruscos del barco, Enma comenzó a flotar para dirigirse hacia tierra firma, transformando parte de su cuerpo en unas alas que le permitieran mantenerse en suspensión. Como usuario de una akuma, sería problemático que cayese al agua... así que menos mal que, por lo menos, su poder le permite volar. Entre otras cosas. — Entonces... voy con vosotros... gracias... — Decía mientras se recomponía, física y psicológicamente, y de manera literal, mientras caminaba despacio hacia Derya.
Enma estaba feliz. ¿Había encontrado un nuevo hogar?
