08-07-2025, 11:21 AM
A pesar de su fama de pervertido, que se había ganado a pulso, confiaba en él y en que no se atrevería a pasarse ni un pelo. También ayudaba que estuviese muy metido en la conversación. En un principio no pareció demasiado sorprendido con mi revelación. Viendo a Aspros, a podía hacerse una idea de la belleza de su madre, pero me extrañaba que no la conociese. Cuando tuviese la oportunidad ya compraría una revista del corazón en la que se hablase de ella para que pudiese verla. Tal vez encontraba en él un nuevo compañero con el que compartir cotilleos y cócteles. Además, con su reciente interés por la cocina también podríamos incluir en la ecuación platos deliciosos y elaborados. No estaba nada mal la idea.
Tras esto, habló sin problema de las mujeres de las que se había enamorado. Parecía que no ligaba tanto como le gustaría, pero teniendo en cuenta que se fijaba en cada ser humano con pechos, era normal. No tenía ni idea de cómo le percibirían las mujeres, me costaba ver la belleza en los hombres, aunque no era ciega. Había conocido tíos de lo más feos, y no era el caso de Garnet. Imaginaba que tenía razón y que podía resultarle atractivo a varias mujeres, pero seguramente las espantase con sus comentarios. Lo más importante era que había conseguido estar con las dos mujeres de las que se había enamorado. Ya me imaginaba cuál era una de ellas, esa marine fulana que pretendía acabar con nosotros a través de Garnet. No se lo diría para no romperle el corazón, pero estaba convencida de que ese era su único objetivo. Lo que me extrañaba era su desaparición repentina. Esperaba que no estuviese relacionada con la desaparición de Yamamura, porque como me enterase de que estaba involucrada pensaba arrancarle hasta el último pelo de su cabeza.
Cuando habló de la otra mujer, presté toda mi atención. A esa tal Aurora sí que no la conocía ni había escuchado hablar de ella. Mientras continuaba envolviendo la herida, escuchaba atentamente. El problema había sido sus miedos e inseguridades, aunque no sabía a qué se refería con que no era una chica normativa. ¿Estaría gorda? ¿Extremadamente fea? ¿De alguna raza extraña? Lo peor de todo fue el final de aquella historia. Esperaba que acabase de otra manera. Tal vez él huyendo o ella alejándose, pero un tal Finn Slingerland mató a varios de sus compañeros, incluyendo a ella. Eso era realmente trágico. Ni me quería imaginar que nos ocurría algo así. Seguramente se me fuese la pinza y no dejaría títere con cabeza, aunque era cierto que, una vez que nos embarcábamos, Teníamos que ser conscientes de que algo así podía ocurrir en cualquier momento. Por lo menos había sido capaz de seguir adelante y ahora lo único que buscaba era ir de flor en flor. Más práctico y menos doloroso, no me parecía mal mientras que no se metiese en la cama de otra marine.
Terminé de envolver mi cuerpo con la venda y comencé a acomodarla para atarla mientras Garnet continuaba preguntando. Ya no solo quería saber sobre enamoramientos, sino también sobre aventuras amorosas en general. En ese momento, después de toda la conversación, cayó en la cuenta de lo que le dije sobre la madre de Aspros. Fue tal su asombro que me agarró por los hombros para zarandearme. —Nunca me habías preguntado —respondí de forma breve y calmada —. Y no. No he tenido aventurillas con ningún hombre. Con mujeres no te voy a decir que no. Estuve un tiempo trabajando en un bar y no te creerías la de mujeres guapas y en busca de cariño que pasaban por ahí. ¡Pero eso no es lo importante! — dije elevando la voz y moviendo los hombros para que dejase de agarrarme—. ¿Por qué nunca me habías hablado tú de la tal Aurora y del resto de tus compañeros? ¿Por qué te daba miedo estar con ella y qué os pasó?
Sabía que él, Sasha y Tobías habían pertenecido a otra banda y que no les había ido demasiado bien, pero nunca me habían hablado de sus compañeros ni de sus aventuras que acabaron en tragedia. Tampoco había querido sacar el tema para no meter el dedo en la llaga, pero ahora era el momento perfecto para conocerles un poco más y, sobre todo, para aprender de los errores y no permitir que algo así volviese a ocurrir.
Tras esto, habló sin problema de las mujeres de las que se había enamorado. Parecía que no ligaba tanto como le gustaría, pero teniendo en cuenta que se fijaba en cada ser humano con pechos, era normal. No tenía ni idea de cómo le percibirían las mujeres, me costaba ver la belleza en los hombres, aunque no era ciega. Había conocido tíos de lo más feos, y no era el caso de Garnet. Imaginaba que tenía razón y que podía resultarle atractivo a varias mujeres, pero seguramente las espantase con sus comentarios. Lo más importante era que había conseguido estar con las dos mujeres de las que se había enamorado. Ya me imaginaba cuál era una de ellas, esa marine fulana que pretendía acabar con nosotros a través de Garnet. No se lo diría para no romperle el corazón, pero estaba convencida de que ese era su único objetivo. Lo que me extrañaba era su desaparición repentina. Esperaba que no estuviese relacionada con la desaparición de Yamamura, porque como me enterase de que estaba involucrada pensaba arrancarle hasta el último pelo de su cabeza.
Cuando habló de la otra mujer, presté toda mi atención. A esa tal Aurora sí que no la conocía ni había escuchado hablar de ella. Mientras continuaba envolviendo la herida, escuchaba atentamente. El problema había sido sus miedos e inseguridades, aunque no sabía a qué se refería con que no era una chica normativa. ¿Estaría gorda? ¿Extremadamente fea? ¿De alguna raza extraña? Lo peor de todo fue el final de aquella historia. Esperaba que acabase de otra manera. Tal vez él huyendo o ella alejándose, pero un tal Finn Slingerland mató a varios de sus compañeros, incluyendo a ella. Eso era realmente trágico. Ni me quería imaginar que nos ocurría algo así. Seguramente se me fuese la pinza y no dejaría títere con cabeza, aunque era cierto que, una vez que nos embarcábamos, Teníamos que ser conscientes de que algo así podía ocurrir en cualquier momento. Por lo menos había sido capaz de seguir adelante y ahora lo único que buscaba era ir de flor en flor. Más práctico y menos doloroso, no me parecía mal mientras que no se metiese en la cama de otra marine.
Terminé de envolver mi cuerpo con la venda y comencé a acomodarla para atarla mientras Garnet continuaba preguntando. Ya no solo quería saber sobre enamoramientos, sino también sobre aventuras amorosas en general. En ese momento, después de toda la conversación, cayó en la cuenta de lo que le dije sobre la madre de Aspros. Fue tal su asombro que me agarró por los hombros para zarandearme. —Nunca me habías preguntado —respondí de forma breve y calmada —. Y no. No he tenido aventurillas con ningún hombre. Con mujeres no te voy a decir que no. Estuve un tiempo trabajando en un bar y no te creerías la de mujeres guapas y en busca de cariño que pasaban por ahí. ¡Pero eso no es lo importante! — dije elevando la voz y moviendo los hombros para que dejase de agarrarme—. ¿Por qué nunca me habías hablado tú de la tal Aurora y del resto de tus compañeros? ¿Por qué te daba miedo estar con ella y qué os pasó?
Sabía que él, Sasha y Tobías habían pertenecido a otra banda y que no les había ido demasiado bien, pero nunca me habían hablado de sus compañeros ni de sus aventuras que acabaron en tragedia. Tampoco había querido sacar el tema para no meter el dedo en la llaga, pero ahora era el momento perfecto para conocerles un poco más y, sobre todo, para aprender de los errores y no permitir que algo así volviese a ocurrir.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
