El torneo de gremios [AVENTURA T3] [PRESENTE ABS.]
#8
Leyenda

Outfit ---- Sigurd de Whisky Peak


La broma que le hago a Magnus funciona a las mil maravillas. Al menos en mi mente. No puedo evitar descojonarme solo con la idea de haberlo amenazado. Él apenas se mueve cuando el hacha alcanza su garganta. Y aunque parece impasible, seguro está paralizado del terror. "Una bromita entre guerreros, que no hace daño a nadie." Aceptando la propuesta del líder de los Soles Púrpura, nos levantamos para atravesar un portón que nos lleva a la parte trasera del edificio. En esta hay un enorme callejón que supera los 13 metros de ancho. Casi parece una calle principal, pero está oculta tras la enorme taberna y otros edificios, inaccesible para los ciudadanos comunes. Ahí me esperan, formando un semicírculo al rededor de la puerta, un puñado de guerreros y gente de armas. Mercenarios al servicio de Magnus. Mientras el jefe se aleja y se sienta en un rincón para observarlo todo bien, yo hago un recuento rápido, señalado torpemente y contando con los dedos de la otra mano. Las matemáticas nunca han sido lo mío, pero el contar el número de enemigos en batalla y ejércitos. Eso sí se me da algo mejor. Cuestión de práctica, supongo. Deprisa y corriendo, puedo contar hasta 5 decenas de cazarrecompensas.
Con la orden de Magnus, todos sus hombres se ponen en guardia, listos para enfrentarme. Algunos se muestran con más coraje y valor. Otros con altanería y soberbia. Los del fondo con más curiosidad o cobardía. Pero da igual si estás en primera línea dispuesto a darlo todo o en el fondo escondido tras tus compañeros. Todos van a probar la violencia del más orgulloso de los Buccaneer.
Con un gesto rápido de muñeca, alzo a Yggdrasil para, acto seguido, lanzarla contra el suelo. Esta se incrusta con fuerza, clavándose por una de sus hojas. Si debo de ser benevolente para dejarlos con vida y llevarme todo el dinero y el barco, no puedo atacar con el hacha. Así que toca estirar un poco para pegarme a puño limpio. Con los brazos en jarra, empiezo a hacer círculos con el cuello, escuchándose un gran crujido mientras relajo los músculos y las articulaciones. Luego muevo los hombros y las escápulas de atrás hacia delante. Pasados unos segundos, dejo el enorme sombrero descansando sobre el mango de Yggdrasil  y cargo un puñetazo contra la palma de mi mano, frente a mi pecho. Sonrío y grito -Vamos, hijos de puta. ¿No habéis escuchado a vuestro jefe? ¡¡¡VENID A POR MÍ!!!-
La horda, sorprendida, ataca en masa sin contemplaciones. Todos cargan al unísono, buscando acorralarme contra la pared aprovechando que me superan ampliamente en número. Aunque valorando que nadie supera los 2 metros de alto y que yo soy un Bucanero de 7 metros... Quizás no es la mejor de las estrategias. Cuando ya casi los tengo encima, flexiono las rodillas al máximo, haciendo una gran sentadilla. Me impulso entonces hacia el cielo, pegando un enorme salto y levantando una gran polvareda. Supero los tejados de Whisky Peak sin mucha dificultad y veo a los hombrecillos del callejón levantar sus cabezas, buscándome. Rozando el punto más alto que puedo alcanzar de un bote, empiezo a descender como una enorme bala de cañón sobre mis adversarios. Cuando son conscientes de lo que se les viene encima, empiezan a apartarse de la zona de impacto, pero ya es demasiado tarde. Con brutalidad, caigo en el centro de la marabunta, golpeando el suelo con ambos puños, generando una onda de choque que manda a volar a una decena de hombres y hace temblar los cimientos de todos los edificios circundantes. Luego están los pocos que no han sido capaces de apartarse a tiempo, una media docena de inconscientes que se encuentran bajo mis puños y pies. Con suerte, volverán a levantarse algún día.
El combate sigue, y ahora sí me encuentro completamente rodeado. Sin embargo, los peleadores, viendo lo que he hecho de un solo ataque, dudan en lanzarse de nuevo a lo loco. No les doy tiempo a pensarlo mucho y, levantándome toscamente, cargo hacia el sector de mi derecha con el hombro por delante. Como una apisonadora, voy arrollando a todo aquel que se interpone en mi camino. Unos son placados, derribados y pasan por debajo de mis pies, que los aplastan sin piedad, quebrando sus huesos. Otros, tan desafortunados como los primeros, intentan saltar en el momento del impacto o evadirme en el último segundo. Sin embargo, son golpeados brutalmente por mi cuerpo en carrera y salen despedidos por los aires a varios metros de altura.
Cuando me quiero dar cuenta, ya he atravesado el lateral derecho de la horda. Freno, levantando una nube de polvo y arena y los encaro de vuelta. Ahora todos están frente a mi. Bueno, los que quedan. Más de una quincena de hombres cayó en mi primera embestida. Ahora prácticamente una veintena menos. Quedan los últimos 13 frente a mi. En su rostros veo una mezcla de miedo y frustración. En el mío solo se dibuja la satisfacción de la batalla mientras se desliza la sangre derramada, que serpentea por mi torso desnudo. Extiendo los brazos y me mofo. -¡Vamos, venid a acabar conmigo! Os aseguro que si voy yo, será mucho peor... ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL JUL...!!!-
Ya sea por el orgullo dañado o por las consecuencias de desobedecer una orden directa de Magnus, los pocos cazadores que quedan corren hacia mí en una última carga suicida. En estás que podría volver a cargar contra ellos. Volver a pasarles por encima y romper todos sus huesos a pisotones. Pero si Magnus quiere pagar por ver la fuerza de un Buccaneer a costa de la salud de sus hombres, la jugada le va a salir redonda. Mientras todos se acercan envalentonados, yo cargo la pierna izquierda hacia atrás, levantándola del suelo, como si fuera a chutar un balón. Lo hago de forma exagerada, tanto, que el cuerpo se tambalea hacia delante y debo mantener el equilibrio con los brazos. Una vez los tengo a tiro, lanzo una patada en diagonal ascendente que barre con todo a su paso. El remate no frena en el cuerpo del primero con el que impacta, sino que sigue arrastrándolo y chocando con cada uno de los mercenarios que se cruza en el camino. La fuerza de la patada es tal, que todos los que estan cerca salen volando lejos, empujados por el viento y la violencia del ataque.

La batalla ha terminado. Si es que a esto se le puede llamar batalla. Los hombres de Magnus o tienen los huesos machacados o han salido despedidos y han aterrizado por aquí y por allá. Me acerco a paso lento hacia Yggdrasil, algo decepcionado. Me habría gustado disfrutar un poco más. Me coloco el sombrero de vuelta y levanto el arma del suelo, cargándola sobre mi hombro derecho ensangrentado. Me giro hacia mi benefactor, con cara larga. -Ahí los tienes. La fuerza de los Buccaneer. Si he hecho bien mi trabajo, solo contarás heridos. Pero yo no estaría tan seguro.- bostezo entonces, pues ya está bien adentrada la noche. -Dime, ¿tienes algo más interesante para mí o me puedo largar ya?-

En efecto, cajita feliz
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2688 + 0 = 2688
Energia: 1822 - 500 = 1322
Espiritu: 645 + 0 = 645


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RE: El torneo de gremios [AVENTURA T3] [PRESENTE ABS.] - por Sigurd Haakon - 15-07-2025, 03:36 AM

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