17-07-2025, 02:10 PM
El cambio en la atmósfera fue tan gradual como inevitable. Los marines que momentos antes se agolpaban en círculos concéntricos alrededor de nuestra improvisada arena de entrenamiento comenzaron a dispersarse lentamente cuando se hizo evidente que no habría más demostraciones de fuerza bruta o intercambios espectaculares de hakis. El murmullo de conversaciones animadas fue reemplazado gradualmente por el sonido familiar de botas sobre madera mientras la tripulación regresaba reluctantemente a sus obligaciones diarias.
Los marineros que habían apostado a favor de Joe y Karl se alejaban con sonrisas satisfechas, contando berries con evidente alegría mientras intercambiaban comentarios de "Te dije que el Vicealmirante sabía lo que hacía" y "La experiencia siempre gana, aunque el Gyojin me sorprendió más de lo que esperaba". Un veterano palmeó el hombro de un marine más joven mientras le entregaba unas monedas, susurrando algo sobre "apostar siempre por los rangos superiores". Los que habían puesto su dinero en mi favor se alejaban con expresiones más resignadas, aunque no sin lanzar miradas de respeto hacia donde me encontraba.
El vigía de la cofa finalmente fue relevado por un oficial que, después de regañarlo por abandonar su puesto, también terminó echando un vistazo curioso hacia nosotros antes de dirigir su catalejo hacia el horizonte. Los carpinteros reanudaron sus martillazos con un ritmo más pausado, como si aún estuvieran procesando lo que habían presenciado. Incluso los cocineros que habían salido de las cocinas regresaron a sus fogones, aunque pude percibir que algunos seguían prestando atención a través de las ventanas del comedor intentando capturar el más mínimo detalle que diera lugar al reinicio del combate.
El cielo había experimentado una transformación dramática durante nuestro ejercicio. Las pesadas nubes grises que amenazaban tormenta se habían dispersado completamente, dejando paso a un azul brillante y despejado que se extendía hasta el horizonte. Los rayos dorados del sol de mediodía ahora caían sin obstáculos sobre la cubierta, creando un contraste cálido y acogedor que parecía bendecir nuestro momento de aprendizaje. La brisa marina había disminuido hasta convertirse en una caricia suave que apenas movía las banderas del barco, como si hasta los elementos quisieran contribuir a la serenidad del momento. Apolo permanecía en su posición contra la borda, su estado oscilando suavemente entre la consciencia y la somnolencia inducida por los sedantes. Su ojo visible se abría y cerraba lentamente, siguiendo ocasionalmente nuestros movimientos con una expresión que mezclaba curiosidad perezosa y algo que podría describirse como satisfacción tranquila. De vez en cuando, una sonrisa apenas perceptible cruzaba su rostro, como si encontrara algún tipo de paz en simplemente estar presente, rodeado por sus compañeros, bañado por la luz solar que finalmente había triunfado sobre las nubes amenazantes, o quizás eran las medicinas. Los efectos de los medicamentos habían transformado su usual energía frenética en una calma contemplativa que, extrañamente, parecía sentarle bien. Si, seguro eran las medicinas.
Mientras observaba las reacciones de Joe y Karl al ejercicio que había propuesto, mi haki de observación continuaba proporcionándome información constante sobre sus estados emocionales y físicos. Era fascinante sentir cómo sus auras habían evolucionado desde el momento en que comenzamos el entrenamiento más combativo hasta este enfoque más cerebral y concentrado. La pregunta de Karl sobre si me quedaría con la división resonó en mi mente con una claridad que me sorprendió. No había duda en mi respuesta, ni vacilación en mi decisión.
"Por supuesto que me quedo, Karl" – respondí con una sonrisa genuina que espero transmitiera toda la gratitud que sentía – "De hecho, tomé esa decisión desde el segundo exacto en que me ofreciste tu ayuda para encontrar a Fugowo. Eso me confirmó que no solo son compañeros de división, sino verdadera familia."
Mi atención se dirigió entonces hacia Joe, quien había cerrado los ojos para concentrarse en el ejercicio. Una risa sonora escapó de mis labios – "Gowowo wowowo" – al darme cuenta de su interpretación del ejercicio.
"Joe, en ningún momento dije que tuvieras que adivinar las acciones de Karl sin ver" – comenté con diversión evidente en mi voz – "Solo anticiparse a ellas. Pero está bien, si como jefe de la división quieres hacerlo de la forma más difícil, adelante." – como bien decía un sabio dicho, ¿para qué hacerlo fácil si difícil también se puede?
Observé con fascinación cómo Karl se preparaba para su primer movimiento, y pude sentir a través de mi haki la concentración que ambos estaban aplicando al ejercicio. Lo que Karl tenía planeado hacer era... completamente inesperado. Incluso con mi haki de observación en un nivel ahora más avanzado, no había anticipado que sacaría la lengua y se introduciría los dedos meñiques en las fosas nasales. Era una demostración perfecta de lo impredecible que podía ser cuando se lo proponía. Joe, por su parte, había logrado percibir algo del movimiento ascendente del aura de Karl, aunque su pregunta sobre si había levantado los brazos no era exactamente correcta. Sin embargo, había captado la dirección general del movimiento, lo cual era un progreso notable para el primer intento.
"Interesante, Joe" – murmuré mientras observaba el desarrollo del ejercicio – "Has percibido el movimiento ascendente, aunque no has identificado exactamente qué parte del cuerpo se movía. Es un buen comienzo." – luego me voltee a Karl dirigiendo mi siguiente instrucción a la semioni – “ahora es tu turno Karl, intenta anticiparte al movimiento de Joe, no hace falta cerrar los ojos, ¡Gowowo wowowo!”
Los marineros que habían apostado a favor de Joe y Karl se alejaban con sonrisas satisfechas, contando berries con evidente alegría mientras intercambiaban comentarios de "Te dije que el Vicealmirante sabía lo que hacía" y "La experiencia siempre gana, aunque el Gyojin me sorprendió más de lo que esperaba". Un veterano palmeó el hombro de un marine más joven mientras le entregaba unas monedas, susurrando algo sobre "apostar siempre por los rangos superiores". Los que habían puesto su dinero en mi favor se alejaban con expresiones más resignadas, aunque no sin lanzar miradas de respeto hacia donde me encontraba.
El vigía de la cofa finalmente fue relevado por un oficial que, después de regañarlo por abandonar su puesto, también terminó echando un vistazo curioso hacia nosotros antes de dirigir su catalejo hacia el horizonte. Los carpinteros reanudaron sus martillazos con un ritmo más pausado, como si aún estuvieran procesando lo que habían presenciado. Incluso los cocineros que habían salido de las cocinas regresaron a sus fogones, aunque pude percibir que algunos seguían prestando atención a través de las ventanas del comedor intentando capturar el más mínimo detalle que diera lugar al reinicio del combate.
El cielo había experimentado una transformación dramática durante nuestro ejercicio. Las pesadas nubes grises que amenazaban tormenta se habían dispersado completamente, dejando paso a un azul brillante y despejado que se extendía hasta el horizonte. Los rayos dorados del sol de mediodía ahora caían sin obstáculos sobre la cubierta, creando un contraste cálido y acogedor que parecía bendecir nuestro momento de aprendizaje. La brisa marina había disminuido hasta convertirse en una caricia suave que apenas movía las banderas del barco, como si hasta los elementos quisieran contribuir a la serenidad del momento. Apolo permanecía en su posición contra la borda, su estado oscilando suavemente entre la consciencia y la somnolencia inducida por los sedantes. Su ojo visible se abría y cerraba lentamente, siguiendo ocasionalmente nuestros movimientos con una expresión que mezclaba curiosidad perezosa y algo que podría describirse como satisfacción tranquila. De vez en cuando, una sonrisa apenas perceptible cruzaba su rostro, como si encontrara algún tipo de paz en simplemente estar presente, rodeado por sus compañeros, bañado por la luz solar que finalmente había triunfado sobre las nubes amenazantes, o quizás eran las medicinas. Los efectos de los medicamentos habían transformado su usual energía frenética en una calma contemplativa que, extrañamente, parecía sentarle bien. Si, seguro eran las medicinas.
Mientras observaba las reacciones de Joe y Karl al ejercicio que había propuesto, mi haki de observación continuaba proporcionándome información constante sobre sus estados emocionales y físicos. Era fascinante sentir cómo sus auras habían evolucionado desde el momento en que comenzamos el entrenamiento más combativo hasta este enfoque más cerebral y concentrado. La pregunta de Karl sobre si me quedaría con la división resonó en mi mente con una claridad que me sorprendió. No había duda en mi respuesta, ni vacilación en mi decisión.
"Por supuesto que me quedo, Karl" – respondí con una sonrisa genuina que espero transmitiera toda la gratitud que sentía – "De hecho, tomé esa decisión desde el segundo exacto en que me ofreciste tu ayuda para encontrar a Fugowo. Eso me confirmó que no solo son compañeros de división, sino verdadera familia."
Mi atención se dirigió entonces hacia Joe, quien había cerrado los ojos para concentrarse en el ejercicio. Una risa sonora escapó de mis labios – "Gowowo wowowo" – al darme cuenta de su interpretación del ejercicio.
"Joe, en ningún momento dije que tuvieras que adivinar las acciones de Karl sin ver" – comenté con diversión evidente en mi voz – "Solo anticiparse a ellas. Pero está bien, si como jefe de la división quieres hacerlo de la forma más difícil, adelante." – como bien decía un sabio dicho, ¿para qué hacerlo fácil si difícil también se puede?
Observé con fascinación cómo Karl se preparaba para su primer movimiento, y pude sentir a través de mi haki la concentración que ambos estaban aplicando al ejercicio. Lo que Karl tenía planeado hacer era... completamente inesperado. Incluso con mi haki de observación en un nivel ahora más avanzado, no había anticipado que sacaría la lengua y se introduciría los dedos meñiques en las fosas nasales. Era una demostración perfecta de lo impredecible que podía ser cuando se lo proponía. Joe, por su parte, había logrado percibir algo del movimiento ascendente del aura de Karl, aunque su pregunta sobre si había levantado los brazos no era exactamente correcta. Sin embargo, había captado la dirección general del movimiento, lo cual era un progreso notable para el primer intento.
"Interesante, Joe" – murmuré mientras observaba el desarrollo del ejercicio – "Has percibido el movimiento ascendente, aunque no has identificado exactamente qué parte del cuerpo se movía. Es un buen comienzo." – luego me voltee a Karl dirigiendo mi siguiente instrucción a la semioni – “ahora es tu turno Karl, intenta anticiparte al movimiento de Joe, no hace falta cerrar los ojos, ¡Gowowo wowowo!”
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