Finalmente la mujer había dejado de luchar, otra victoria pero no tenía tiempo de celebrarla al ver el panorama pudo observar como Kelo atacaba y luego una explosión. El cuerpo del Lunaria cayó bastante malherido y por unos segundos el silencio pareció invadir la escena, Atlas se había ido y solo quedaba ella quien tras haberse levantado caminó hasta el cráter observando a llamitas. Se había imaginado a lo mejor miles de aventuras juntos, aunque ahora estaba en un estado que quizás le tomase un buen tiempo recuperarse pudo ver que seguía vivo respirando levemente su rostro sonrió al ver que pese a todo el hombre resistía. Limpió la sangre de sus garras mirando los tatuajes dorados en estas y giró su rostro hacia Muzan al ser aludida. — Si crees que fue mi idea venir acompañada cometes un grave error, tampoco creas que estoy sola... — masculló crujiendo sus nudillos mientras sus fieles seguidores volvían y atacaban por la espalda al hombre dando una apertura que la mink agradecería. No era momento de llorar, tampoco podía tener miedo cuando esa noche estaba siendo tan divertida, sus ojos rojos centellaron cuando la fuerza del electro volvió a su pelaje y sus piernas se tensaron al momento de agacharse y comprimirse como una bolita en una acción que habrá tardado unos pocos segundos.
Entonces el aire vibró y la mink que hace unos segundos se encontraba a cinco metros apareció como si fuese una sombra violenta a espaldas del humano, cinco metros recorridos en menos de un parpadeo con un salto tan poderoso que le permitió clavar su patada contra la pierna derecha de aquel hombre la que siempre le había visto usar para moverse el pie de apoyo que al menos ahora sería recorrido por bastante electricidad. Otra patada descendió a la par que Berry se inclinaba y apoyando sus manos contra el suelo giraba en una pirueta perfecta que le permitía a su pie clavarse como un cuchillo contra la columna de su adversario. — ¡Brouette! — gritó la zorra mientras empujaba con su pierna y utilizaba el propio cuerpo del humano para impulsarse nuevamente a una zona segura y a la vez buscaba empujarle sin defensa contra la horda que esperaba ansiosa su momento de vengarse.
— ¡Ataquen por la libertad! No dejen que llamitas duerma en vano, muestren su fuerza y no toquen el suelo quiero verlo bien machacado y si logran cortarle un dedo o una pierna tendrán premio doble. ¡Francotirador no temas llamitas sigue vivo! Si puedes ver una apertura para volarle la cabeza o ayudarme no dudes en disparar... ¡Esta noche barreré el piso con el Ayuwoki! — ordenó mientras aterrizaba con cuidado a unos diecinueve metros de muzan, lo suficientemente cerca para volver a atacar pero lo bastante lejos como para preveer si algo no estaba bien. Gracias al sacrificio de llamitas la Mink comprendía que podía haber trampas, también su horda sabía del peligro de estas y al tener alas podían atacar desde las alturas, su mayor aliado sería aquel francotirador y esperaba que el ruido pudiera atraer a algún aliado. Ahora que Muzan había dejado de ser inmortal, de que su aura se hubiese perdido tras las heridas y la sangre, ahora que todos podían verle como una presa más y no como un demonio invencible. — Deberé pensar una manera para someterlo, es un humano después de todo, no podrá seguir así por mucho tiempo... — masculló la zorra mientras se analizaba a su rival, buscando heridas que pudiera explotar y por sobretodo el efecto que su electricidad tendría en su cuerpo tras ya haber eliminado a dos de sus enemigos gracias a esta.
Entonces el aire vibró y la mink que hace unos segundos se encontraba a cinco metros apareció como si fuese una sombra violenta a espaldas del humano, cinco metros recorridos en menos de un parpadeo con un salto tan poderoso que le permitió clavar su patada contra la pierna derecha de aquel hombre la que siempre le había visto usar para moverse el pie de apoyo que al menos ahora sería recorrido por bastante electricidad. Otra patada descendió a la par que Berry se inclinaba y apoyando sus manos contra el suelo giraba en una pirueta perfecta que le permitía a su pie clavarse como un cuchillo contra la columna de su adversario. — ¡Brouette! — gritó la zorra mientras empujaba con su pierna y utilizaba el propio cuerpo del humano para impulsarse nuevamente a una zona segura y a la vez buscaba empujarle sin defensa contra la horda que esperaba ansiosa su momento de vengarse.
— ¡Ataquen por la libertad! No dejen que llamitas duerma en vano, muestren su fuerza y no toquen el suelo quiero verlo bien machacado y si logran cortarle un dedo o una pierna tendrán premio doble. ¡Francotirador no temas llamitas sigue vivo! Si puedes ver una apertura para volarle la cabeza o ayudarme no dudes en disparar... ¡Esta noche barreré el piso con el Ayuwoki! — ordenó mientras aterrizaba con cuidado a unos diecinueve metros de muzan, lo suficientemente cerca para volver a atacar pero lo bastante lejos como para preveer si algo no estaba bien. Gracias al sacrificio de llamitas la Mink comprendía que podía haber trampas, también su horda sabía del peligro de estas y al tener alas podían atacar desde las alturas, su mayor aliado sería aquel francotirador y esperaba que el ruido pudiera atraer a algún aliado. Ahora que Muzan había dejado de ser inmortal, de que su aura se hubiese perdido tras las heridas y la sangre, ahora que todos podían verle como una presa más y no como un demonio invencible. — Deberé pensar una manera para someterlo, es un humano después de todo, no podrá seguir así por mucho tiempo... — masculló la zorra mientras se analizaba a su rival, buscando heridas que pudiera explotar y por sobretodo el efecto que su electricidad tendría en su cuerpo tras ya haber eliminado a dos de sus enemigos gracias a esta.
Resumen
Belicosas
Técnicas
Karmas usados
Inventario
pasivas
Akuma
