25-07-2025, 11:13 AM
La horda de supervivientes se abalanzó sobre Muzan con décadas de odio concentrado. Ochenta voces rugieron al unísono mientras herramientas de jardín, cadenas rotas y barras de hierro se descargaron sobre el cuerpo del tirano. El impacto fue brutal, y por primera vez en años, Muzan sintió dolor real corriendo por sus venas.
Pero fue ese dolor lo que desató al demonio.
Sus ojos se inyectaron de una furia primitiva, las venas a los costados hinchándose como serpientes bajo su piel mientras contemplaba a esas "bestias inferiores" que se atrevían a tocarlo. El racismo que corría por su sangre como veneno se concentró en un solo punto de odio puro.
“¡ESCORIA ALADA!” – rugió con una voz que hizo temblar los cimientos de la mansión.
Muzan alzó ambos brazos al cielo, y una onda de energía devastadora estalló desde su cuerpo como una explosión nuclear. La fuerza pura barrió el patio en todas direcciones, y los ochenta Lunaria que habían luchado por su libertad fueron desintegrados al instante. No hubo gritos. No hubo último aliento. Solo silencio y cenizas flotando en el viento nocturno.
En ese momento de furia ciega, Berry atacó.
Su primera patada encontró la pierna derecha de Muzan con fuerza devastadora. La electricidad recorrió el cuerpo del esclavista como serpientes azules, pero él apenas lo notó, aún perdido en la euforia de su masacre.
“Miserable zorra...” – murmuró Muzan mientras comenzaba a moverse, pero la velocidad de Berry era devastadora.
El segundo golpe impactó en su columna mientras él ya estaba en movimiento, enviando una nueva descarga eléctrica por su espina dorsal. El dolor atravesó su cuerpo como una lanza de fuego, pero no fue suficiente para detener al esclavista endurecido por años de brutalidad. Muzan apretó los dientes y continuó con su reacción, la furia alimentando su resistencia.
Cuando Berry se lanzó para su técnica final, Muzan ya tenía su defensa en posición.
“¡BROUETTE!” – gritó Berry, su pierna cargada de electricidad cortando el aire.
La patada de Berry chocó contra la mano derecha de Muzan que había alzado para bloquear. El impacto resonó como un trueno, la electricidad serpenteando por su extremidad, y la brutalidad del mismo mando a volar de nueva cuenta la katana de Kelo por los aires aterrizando a un metro de distancia. Pero en el mismo instante del bloqueo, Muzan tensó los músculos de su brazo izquierdo libre. Sin la espada que portaba en su mano derecha para estorbar el movimiento, descargó un golpe con su brazo izquierdo utilizando toda su potencia contra Berry, concentrando toda su fuerza en ese único impacto mientras ella aún estaba comprometida en su ataque.
Desde su posición lejana, Djangus mantenía el dedo en el gatillo, pero el choque directo entre Berry y Muzan no le daba una apertura limpia. Esperaría el momento preciso, cuando su disparo no pusiera en riesgo a la mink zorro.
El viento nocturno llevó las cenizas de los ochenta caídos por todo el patio, como si la naturaleza misma llorara por los que murieron tan cerca de la libertad. Berry se encontraba sola. Completamente sola. Contra el monstruo que acababa de borrar del mapa a todos los que la veneraban como una diosa.
El duelo final acaba de alcanzar su clímax.
Sin perder el tiempo, aprovechando el momento de desorientación de Berry tras los ataques recibidos, Muzan se abalanza contra Berry de forma despiadada cogiéndola por el cuello con su mano derecha asfixiándola.
“Patética escoria, te devolveré a donde perteneces, la esclavitud eterna te espera en el infierno” – escupió Muzan a Berry mientras apretaba el cuello de la mink con la mano izquierda impidiéndole respirar, los ojos del esclavista inyectados en sangre por el coraje, a la vez que le propinaba un puñetazo con su mano libre.
Pero fue ese dolor lo que desató al demonio.
Sus ojos se inyectaron de una furia primitiva, las venas a los costados hinchándose como serpientes bajo su piel mientras contemplaba a esas "bestias inferiores" que se atrevían a tocarlo. El racismo que corría por su sangre como veneno se concentró en un solo punto de odio puro.
“¡ESCORIA ALADA!” – rugió con una voz que hizo temblar los cimientos de la mansión.
Muzan alzó ambos brazos al cielo, y una onda de energía devastadora estalló desde su cuerpo como una explosión nuclear. La fuerza pura barrió el patio en todas direcciones, y los ochenta Lunaria que habían luchado por su libertad fueron desintegrados al instante. No hubo gritos. No hubo último aliento. Solo silencio y cenizas flotando en el viento nocturno.
En ese momento de furia ciega, Berry atacó.
Su primera patada encontró la pierna derecha de Muzan con fuerza devastadora. La electricidad recorrió el cuerpo del esclavista como serpientes azules, pero él apenas lo notó, aún perdido en la euforia de su masacre.
“Miserable zorra...” – murmuró Muzan mientras comenzaba a moverse, pero la velocidad de Berry era devastadora.
El segundo golpe impactó en su columna mientras él ya estaba en movimiento, enviando una nueva descarga eléctrica por su espina dorsal. El dolor atravesó su cuerpo como una lanza de fuego, pero no fue suficiente para detener al esclavista endurecido por años de brutalidad. Muzan apretó los dientes y continuó con su reacción, la furia alimentando su resistencia.
Cuando Berry se lanzó para su técnica final, Muzan ya tenía su defensa en posición.
“¡BROUETTE!” – gritó Berry, su pierna cargada de electricidad cortando el aire.
La patada de Berry chocó contra la mano derecha de Muzan que había alzado para bloquear. El impacto resonó como un trueno, la electricidad serpenteando por su extremidad, y la brutalidad del mismo mando a volar de nueva cuenta la katana de Kelo por los aires aterrizando a un metro de distancia. Pero en el mismo instante del bloqueo, Muzan tensó los músculos de su brazo izquierdo libre. Sin la espada que portaba en su mano derecha para estorbar el movimiento, descargó un golpe con su brazo izquierdo utilizando toda su potencia contra Berry, concentrando toda su fuerza en ese único impacto mientras ella aún estaba comprometida en su ataque.
Desde su posición lejana, Djangus mantenía el dedo en el gatillo, pero el choque directo entre Berry y Muzan no le daba una apertura limpia. Esperaría el momento preciso, cuando su disparo no pusiera en riesgo a la mink zorro.
El viento nocturno llevó las cenizas de los ochenta caídos por todo el patio, como si la naturaleza misma llorara por los que murieron tan cerca de la libertad. Berry se encontraba sola. Completamente sola. Contra el monstruo que acababa de borrar del mapa a todos los que la veneraban como una diosa.
El duelo final acaba de alcanzar su clímax.
Sin perder el tiempo, aprovechando el momento de desorientación de Berry tras los ataques recibidos, Muzan se abalanza contra Berry de forma despiadada cogiéndola por el cuello con su mano derecha asfixiándola.
“Patética escoria, te devolveré a donde perteneces, la esclavitud eterna te espera en el infierno” – escupió Muzan a Berry mientras apretaba el cuello de la mink con la mano izquierda impidiéndole respirar, los ojos del esclavista inyectados en sangre por el coraje, a la vez que le propinaba un puñetazo con su mano libre.
Resumen
Aclaraciones
Belico
Tecnicas Usadas
Gastos de Muzan
OFF

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