31-07-2025, 04:24 PM
No esperaba que su hablar fuera tan retraído se mostraba distante, tajante, estaba claro que tenía instintos que muchos tardan en desarrollar en las artes marciales ¿Qué tipo de vida tendría aquel tigre para tener tanta carga en sus hombros?
No, no estoy con ellos pero por alguna razón la gente tiende a confiar en mi, su "jefe" me pidió mediar y ya he visto tiranos antes, por lo que quería saber de primera mano la situación. Avanzó hasta el marco de la puerta y caminó observando el interior , los muebles estaban desgastados parecía que alguna ventana no había podido ser reparada, indicios de una clara pobreza, se acercó hasta el sacerdote inclinando levemente su cabeza como muestra de respeto, gesto que el dudoso sacerdote le tomó por sorpresa, pues entre las opulentas ropas, sus ojos raros y su caminar tranquilo le había dado una primera impresión distinta.
El anciano le comentó lo sucedido, sus palabras salían de su boca con una mezcla de frustración y necesidad de ayuda, los pequeños comenzaron a salir y el rostro por lo general apacible de Cao cambió a una sonrisa tierna para transmitir seguridad.
Habéis pasado por mucho, y no es justificable pero me preguntó si podemos llegar a un acuerdo pacífico con ellos , no me gusta la violencia y la procuro evitar, pero os prometo algo chicos, si los malos quieren pelear defenderemos este lugar. Sus palabras salían con la seguridad de aquel que tenía una verdad absoluta aunque Cao no creía en las totalidades no iba a dejar pasar una situación así.
Tras eso volvió a caminar hasta el borde de la puerta cruzándose con el tigre al cual le guiñó un ojo amablemente y abrió ligeramente la puerta hablándole a los guardias. Cuanto lo siento muchachos , resulta que me caen mejor ellos id con vuestro jefe y avisad de lo siguiente "Cao Guojiu quiere hablar" , si acepta seguiremos por aquí.
Se quedaron perplejos , parpadeando , un noble por muy poco conocido que fuera se había puesto del lado del pueblo más bajo , comenzaron a crisparse y hablar entre ellos pues no podían permitirse marchar con las manos vacías. Cao cerró la puerta y volvió a entrar, para tras eso tirarse cómodamente en un banco de madera , de manera muy poco educada , espatarrado y es que así de relajado era él podía mostrar rigidez marcial o la vagancia de un mendigo.
No, no estoy con ellos pero por alguna razón la gente tiende a confiar en mi, su "jefe" me pidió mediar y ya he visto tiranos antes, por lo que quería saber de primera mano la situación. Avanzó hasta el marco de la puerta y caminó observando el interior , los muebles estaban desgastados parecía que alguna ventana no había podido ser reparada, indicios de una clara pobreza, se acercó hasta el sacerdote inclinando levemente su cabeza como muestra de respeto, gesto que el dudoso sacerdote le tomó por sorpresa, pues entre las opulentas ropas, sus ojos raros y su caminar tranquilo le había dado una primera impresión distinta.
El anciano le comentó lo sucedido, sus palabras salían de su boca con una mezcla de frustración y necesidad de ayuda, los pequeños comenzaron a salir y el rostro por lo general apacible de Cao cambió a una sonrisa tierna para transmitir seguridad.
Habéis pasado por mucho, y no es justificable pero me preguntó si podemos llegar a un acuerdo pacífico con ellos , no me gusta la violencia y la procuro evitar, pero os prometo algo chicos, si los malos quieren pelear defenderemos este lugar. Sus palabras salían con la seguridad de aquel que tenía una verdad absoluta aunque Cao no creía en las totalidades no iba a dejar pasar una situación así.
Tras eso volvió a caminar hasta el borde de la puerta cruzándose con el tigre al cual le guiñó un ojo amablemente y abrió ligeramente la puerta hablándole a los guardias. Cuanto lo siento muchachos , resulta que me caen mejor ellos id con vuestro jefe y avisad de lo siguiente "Cao Guojiu quiere hablar" , si acepta seguiremos por aquí.
Se quedaron perplejos , parpadeando , un noble por muy poco conocido que fuera se había puesto del lado del pueblo más bajo , comenzaron a crisparse y hablar entre ellos pues no podían permitirse marchar con las manos vacías. Cao cerró la puerta y volvió a entrar, para tras eso tirarse cómodamente en un banco de madera , de manera muy poco educada , espatarrado y es que así de relajado era él podía mostrar rigidez marcial o la vagancia de un mendigo.
