10-08-2023, 09:23 PM
Era tan fácil perder la noción de lo que es normal o no en aquella isla. Si te dabas las suficientes vueltas terminarías encontrando habitual a un tipo de cuatro metros con alas y cola de escorpión, eso no se sabía muy bien que decía de la propia isla. Las palabras del bajito hombre fueron directas, estaba claro que tenía algo que hacer y Kovashi tan solo le molestaba. Pero ese no era el problema de el peli blanco. — Tú puedes llamarme Kova. — Dejó colgando el comentario tras ver que tampoco sabía bien su nombre, le estaba vacilando o así comenzó a sentirse el Shimatsu. — Cierto, hay mucho subnormal. — Esta vez fue contundente, dándose la vuelta al unísono. — Pero eso no tiene por qué arruinar esta relación. — Apuntó hacia Sohem con sus manos y después hacia él mismo. Fue acercándose. Kovashi suspiró profundamente — Vamos pequeño … No lo hagas más difícil — Lentamente fue “desenvainando” su katana de la espalda, por decir algo, porque iba completamente sin vaina donde ser guardada, se mantenía unida al cuerpo del Shimatsu por un pequeño cordón que se solía romper cuando éste tiraba de ella. Blandió el arma en forma de s, levantando algo de polvo que ocultaría durante un segundo los ojos azules de nuestro protagonista
— Y una puta mierda, es imposible que le dejaras escapar, ¿pero como eres tan idiota? ¿El jefe lo sabe? no hace falta que me lo digas. — Era una voz que salía de detrás de la karpa.
— No es mi culpa, siempre decír que Bladis es estúpido, pues no lo he sido, solo he jugado la baza de la mafia, dejar que se vaya asustado … Volverá con el din … — Se escucha un fuerte golpe con algo metálico y trás eso el cuerpo del tipo de antes cae entre Sohem y Kovashi. El rostro del hombre calvo se alzó, contemplando el de su deudor. Antes de abrir la boca recibiría un golpe con el dorso del arma en la frente, que le ocasiona un elevado dolor repentino. Sufría migrañas, Kovashi había estado el tiempo necesario con esos muertos de hambre para conocer algún que otro detalle que tampoco se complicaban en esconder.
— No es un buen momento, anata wa hage yarōdesu. — Llevó las mano al rostro, aunque se incorpora con cierta velocidad. — ¿Eh? — Perdió su concentración con Sohem, al que no pudo apartar la mirada. — Ya veo … — No lo dudó, sacó del interior de su bolsillo un puño americano que se fue colocando mientras iba avanzando hacia el hombre de baja estatura. Entendiendo una lógica base, el cazurro comprendió que Sohem era compañero de Kovashi y que se preparaban para hacer algún tipo de emboscada. No se fiaban una puta mierda del peli blanco, hasta el punto de creer que nada más dejarlo salir intentaría … Que, ¿derrotar a la decena de tíos que había? era una idiotez, pero es que Bladis era idiota.
La mano de Kovashi fue a parar a su boca, como si estuviera sorprendido. Fue dando pasos de caracol para aprovechar la oportunidad y robar al que perdiera, sin embargo la telita volvió a moverse. — ¿Qué coño está pasando? — Otro señor, con bate de metal en mano, más bajito que Bladis. — ¿Tú no eres? — Sí, se conocían. Kovashi daría un estético salto dejando unos cinco metros de separación de aquel subordinado pirata. — Hoy todo sale mal. Pues a la mierda. — Escupió al suelo y emprendió el camino contra su enemigo.
— Y una puta mierda, es imposible que le dejaras escapar, ¿pero como eres tan idiota? ¿El jefe lo sabe? no hace falta que me lo digas. — Era una voz que salía de detrás de la karpa.
— No es mi culpa, siempre decír que Bladis es estúpido, pues no lo he sido, solo he jugado la baza de la mafia, dejar que se vaya asustado … Volverá con el din … — Se escucha un fuerte golpe con algo metálico y trás eso el cuerpo del tipo de antes cae entre Sohem y Kovashi. El rostro del hombre calvo se alzó, contemplando el de su deudor. Antes de abrir la boca recibiría un golpe con el dorso del arma en la frente, que le ocasiona un elevado dolor repentino. Sufría migrañas, Kovashi había estado el tiempo necesario con esos muertos de hambre para conocer algún que otro detalle que tampoco se complicaban en esconder.
— No es un buen momento, anata wa hage yarōdesu. — Llevó las mano al rostro, aunque se incorpora con cierta velocidad. — ¿Eh? — Perdió su concentración con Sohem, al que no pudo apartar la mirada. — Ya veo … — No lo dudó, sacó del interior de su bolsillo un puño americano que se fue colocando mientras iba avanzando hacia el hombre de baja estatura. Entendiendo una lógica base, el cazurro comprendió que Sohem era compañero de Kovashi y que se preparaban para hacer algún tipo de emboscada. No se fiaban una puta mierda del peli blanco, hasta el punto de creer que nada más dejarlo salir intentaría … Que, ¿derrotar a la decena de tíos que había? era una idiotez, pero es que Bladis era idiota.
La mano de Kovashi fue a parar a su boca, como si estuviera sorprendido. Fue dando pasos de caracol para aprovechar la oportunidad y robar al que perdiera, sin embargo la telita volvió a moverse. — ¿Qué coño está pasando? — Otro señor, con bate de metal en mano, más bajito que Bladis. — ¿Tú no eres? — Sí, se conocían. Kovashi daría un estético salto dejando unos cinco metros de separación de aquel subordinado pirata. — Hoy todo sale mal. Pues a la mierda. — Escupió al suelo y emprendió el camino contra su enemigo.
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