04-08-2025, 01:44 AM
El joven gigante se encontraba en la isla de Ilisia, llevaba ya un tiempo en la misma, había conseguido mantenerse en un estado tranquilo y calmado, sin alterar la paz de las personas que vivían en la misma, no era algo que le sentara bien, prefería ser una ayuda más que un problema, ya vivió algo que le cambió la vida, y quería ser el cambio, pero al contrario que lo que le pasó, ser un cambio para bien, un cambio para mejorar la calidad de vida en general del mundo. Era loco pensar en un cambio a nivel global de un plumazo, pero en eso el joven Nagumo era alguien sensato, era realista, y se planteaba ser el factor del cambio poco a poco, un paso de cada vez. Sabe que no puede cambiar el mundo rápidamente y de un plumazo, mucho menos solo, pero por eso quiere empezar por una ciudad, una isla, un primer paso hacia el cambio global.
Sus pasos son calmados y pesados, pesa una tonelada, no es algo que pueda pasar desapercibido. En islas donde habiten criaturas de su tamaño, su caminar sería algo que no llamaría la atención, pero en islas donde la mayoría de la población es humana y lo que haya alrededor estará hecho por ellos a su medida o será algo acorde a su tamaño. Por ello el joven revolucionario siempre acaba llamando la atención en aquellas aguas, no es algo habitual ver a una criatura de veinte metros de altura por allí, y esa altura conlleva un peso que resuena y vibra al caminar.
Hace relativamente poco tiempo fue contactado por un sargento de la armada, al parecer tiene una misión para él. Y dado su interés en ser un activo del cambio, y que la armada sigue manteniendo una estructura jerarquizada al estilo militar, no se rehúsa en acudir. Tampoco es que tenga nada mejor que hacer por el momento, siendo que ya siente la emoción de iniciar en la armada como tal, siendo esta su primera misión como miembro de la revolución.
⏵ Kelvin Smash ⏴ Susurra levemente mientras camina, no es que quiera presentarse con una coletilla tan brusca ante su superior en su primer encuentro, sería algo complicado de explicar y algo problemático si se lo tomara a mal.
Los pasos del joven lo llevan hacia una zona alejada, cerca de una mina, aunque ahora solo quedan los restos de lo que antaño fuera una zona de trabajo con mucha actividad. Allí se encuentra el sargento, fumando un cigarro, al parecer, Kelvin no es el único con un vicio. Pues el chico toma un trago de whisky mientras se acerca.
⏵ Buenos días sargento Ninel. Claro, dígame en qué consiste la misión. ⏴ El chico se para en cuanto llega lo suficientemente cerca como para escuchar al sargento, y permanece quieto esperando a que le den las instrucciones adecuadas. En su espalda, puede verse el arma que siempre porta, el arma que heredó de su padre.
Sus pasos son calmados y pesados, pesa una tonelada, no es algo que pueda pasar desapercibido. En islas donde habiten criaturas de su tamaño, su caminar sería algo que no llamaría la atención, pero en islas donde la mayoría de la población es humana y lo que haya alrededor estará hecho por ellos a su medida o será algo acorde a su tamaño. Por ello el joven revolucionario siempre acaba llamando la atención en aquellas aguas, no es algo habitual ver a una criatura de veinte metros de altura por allí, y esa altura conlleva un peso que resuena y vibra al caminar.
Hace relativamente poco tiempo fue contactado por un sargento de la armada, al parecer tiene una misión para él. Y dado su interés en ser un activo del cambio, y que la armada sigue manteniendo una estructura jerarquizada al estilo militar, no se rehúsa en acudir. Tampoco es que tenga nada mejor que hacer por el momento, siendo que ya siente la emoción de iniciar en la armada como tal, siendo esta su primera misión como miembro de la revolución.
⏵ Kelvin Smash ⏴ Susurra levemente mientras camina, no es que quiera presentarse con una coletilla tan brusca ante su superior en su primer encuentro, sería algo complicado de explicar y algo problemático si se lo tomara a mal.
Los pasos del joven lo llevan hacia una zona alejada, cerca de una mina, aunque ahora solo quedan los restos de lo que antaño fuera una zona de trabajo con mucha actividad. Allí se encuentra el sargento, fumando un cigarro, al parecer, Kelvin no es el único con un vicio. Pues el chico toma un trago de whisky mientras se acerca.
⏵ Buenos días sargento Ninel. Claro, dígame en qué consiste la misión. ⏴ El chico se para en cuanto llega lo suficientemente cerca como para escuchar al sargento, y permanece quieto esperando a que le den las instrucciones adecuadas. En su espalda, puede verse el arma que siempre porta, el arma que heredó de su padre.
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