04-08-2025, 01:53 PM
La música invadía mi cuerpo, bailaba y saltaba en mi rincón mientras sonaba la flauta, emocionándome mas y mas con cada nota que tocaba. Mis pies descalzos levantaban un poco de polvo con cada pequeño brinco y movimiento y la música se tornaba mas épica e intensa. Sin embargo mi melodía tuvo que ser interrumpida por algo que no solía pasar nunca, alguien me estaba hablando.
Por lo general nadie habla a los mendigos de la calle o a los artistas itinerantes, tan solo pasan de largo, si acaso tirándoles unas monedas para ayudar a su causa. Por eso fue algo que me extrañó bastante, provocando que dejase de tocar en ese mismo momento y mirando a la persona que reclamaba mi atención. Era bastante algo y apuesto, con un olor dulce e inconfundible, me recordaba a las fiestas de los melocotoneros a las que mi madre me llevaba de niño, también olía un humo denso y blanco, claramente no era tabaco, pero no desentonaba su aroma con el olor corporal que ese tipo desprendía. Tras mirarlo sorprendido, miré a los lados extrañado y volví a mirar a sus ojos de infinita belleza "Podría perderme en su mirada... ¿Estará soltero?" Pensé para mis adentros.
-Perdón. ¿Me hablas a mi?.- Tarde unos segundos en asimilarlo, pero cuando entendí que ese hombre tan perfecto me hablaba a mi, un simple vagabundo, me hizo sonreír de ilusión. Me incliné delante de él en forma de agradecimiento, viendo sus zapatos de calidad, ese tipo tenía dinero. -Muchas gracias mi buen señor. Llevo una vida tocando la flauta para lograr ahorrar dinero y viajar por el mundo.- Volví a erguirme para mirarlo a los ojos y guiñarle un ojo de manera sugerente mientras me apoyaba en el marco de uno de los tenderetes. -Yo me llamo Han, pero tu puedes llamarme cuando quieras.- Di mi mejor sonrisa picarona, al vez así entendiera la indirecta sobre donde quería enterrar la flauta esa noche.
Por lo general nadie habla a los mendigos de la calle o a los artistas itinerantes, tan solo pasan de largo, si acaso tirándoles unas monedas para ayudar a su causa. Por eso fue algo que me extrañó bastante, provocando que dejase de tocar en ese mismo momento y mirando a la persona que reclamaba mi atención. Era bastante algo y apuesto, con un olor dulce e inconfundible, me recordaba a las fiestas de los melocotoneros a las que mi madre me llevaba de niño, también olía un humo denso y blanco, claramente no era tabaco, pero no desentonaba su aroma con el olor corporal que ese tipo desprendía. Tras mirarlo sorprendido, miré a los lados extrañado y volví a mirar a sus ojos de infinita belleza "Podría perderme en su mirada... ¿Estará soltero?" Pensé para mis adentros.
-Perdón. ¿Me hablas a mi?.- Tarde unos segundos en asimilarlo, pero cuando entendí que ese hombre tan perfecto me hablaba a mi, un simple vagabundo, me hizo sonreír de ilusión. Me incliné delante de él en forma de agradecimiento, viendo sus zapatos de calidad, ese tipo tenía dinero. -Muchas gracias mi buen señor. Llevo una vida tocando la flauta para lograr ahorrar dinero y viajar por el mundo.- Volví a erguirme para mirarlo a los ojos y guiñarle un ojo de manera sugerente mientras me apoyaba en el marco de uno de los tenderetes. -Yo me llamo Han, pero tu puedes llamarme cuando quieras.- Di mi mejor sonrisa picarona, al vez así entendiera la indirecta sobre donde quería enterrar la flauta esa noche.
