04-08-2025, 02:14 PM
Como de costumbre, aquella mañana había logrado unas pocas monedas durante las canciones matutinas para poder comprarme algo de comer en el mercado. Nada exagerado, tan solo una barra de pan y un poco de mermelada para acompañarlo, No es que quisiera comer algo mas, ya me había acostumbrado a comer poco.
Mi siguiente paso en el día era ir a la iglesia, aun era temprano, seguramente no hubiera demasiada gente, lo que era perfecto para lanzar mis oraciones y meditar tranquilo en algún rincón donde no molestase. Parecía que el ver un pobre sentado en los bancos de aquel templo se veía mal por algunas personas, así que procuraba ser mas secundario en aquel lugar. Antes de entrar al edificio guardé mi flauta, aquel no era lugar para tocar, y saque una pequeña calabaza con agua para lavarme los pies, pues sería una falta de respeto entrar con suciedad a la casa del mas puro, también aproveche para quitarme alguna astilla y hasta una pelotilla rebelde alojada entre los dedos. -Bien ya están limpios.- Me levante de nuevo y cogí el hatillo donde estaban mis cosas: una manta vieja y un par de ollas roídas por el tiempo y el óxido; y me dispuse a entrar.
Una vez dentro mis pasos sonaban de una manera particular contra la piedra desnuda de la iglesia, podía notarse que no llevaba calzado alguno, aunque no era mis pasos los que me sorprendieron escuchar. En aquellas horas la iglesia solía estar vacía, sin embargo podía escuchar el repiqueo de un par de zapatos chocando contra el suelo, había alguien allí -Eso o los fantasmas empezaban a llevar zapatos.- Camine por las naves principal y laterales hasta toparme con un tipo alto, pálido y de pelo y piel blancos como la luz lunar en noche de luna llena. Solo lo veía de espaldas, con su ropa negra y contrastante con su cabello y las manos metidas en los bolsillos. "Quizás sea un turista perdido... Será mejor que le ayude" Me acerque a él con calma, escuchándose mis pasos para no alarmarlo
-Disculpe, quizás pueda ayudarle.- Dije en un tono tranquilo y amable. él se giró dedicándome una peculiar frase "-Esto se ve de lo mas curioso...." ¿Acaso se refería a mi? No sé, yo siempre me vi de lo mas corriente, la verdad. Puse una cara de incomprensión al no entender a que se refería. -Ehh... Sí, esta iglesia es la mar de interesante. Tiene mucha historia.- Sonreí al pensar que quizás había salvado la situación sin resultar demasiado incómodo con aquel hombre. Me incliné a modo de saludo. -Encantado, me llamo Han. Te veo un poco perdido ¿Necesitas ayuda?.- Pregunté curioso y altruista.
Mi siguiente paso en el día era ir a la iglesia, aun era temprano, seguramente no hubiera demasiada gente, lo que era perfecto para lanzar mis oraciones y meditar tranquilo en algún rincón donde no molestase. Parecía que el ver un pobre sentado en los bancos de aquel templo se veía mal por algunas personas, así que procuraba ser mas secundario en aquel lugar. Antes de entrar al edificio guardé mi flauta, aquel no era lugar para tocar, y saque una pequeña calabaza con agua para lavarme los pies, pues sería una falta de respeto entrar con suciedad a la casa del mas puro, también aproveche para quitarme alguna astilla y hasta una pelotilla rebelde alojada entre los dedos. -Bien ya están limpios.- Me levante de nuevo y cogí el hatillo donde estaban mis cosas: una manta vieja y un par de ollas roídas por el tiempo y el óxido; y me dispuse a entrar.
Una vez dentro mis pasos sonaban de una manera particular contra la piedra desnuda de la iglesia, podía notarse que no llevaba calzado alguno, aunque no era mis pasos los que me sorprendieron escuchar. En aquellas horas la iglesia solía estar vacía, sin embargo podía escuchar el repiqueo de un par de zapatos chocando contra el suelo, había alguien allí -Eso o los fantasmas empezaban a llevar zapatos.- Camine por las naves principal y laterales hasta toparme con un tipo alto, pálido y de pelo y piel blancos como la luz lunar en noche de luna llena. Solo lo veía de espaldas, con su ropa negra y contrastante con su cabello y las manos metidas en los bolsillos. "Quizás sea un turista perdido... Será mejor que le ayude" Me acerque a él con calma, escuchándose mis pasos para no alarmarlo
-Disculpe, quizás pueda ayudarle.- Dije en un tono tranquilo y amable. él se giró dedicándome una peculiar frase "-Esto se ve de lo mas curioso...." ¿Acaso se refería a mi? No sé, yo siempre me vi de lo mas corriente, la verdad. Puse una cara de incomprensión al no entender a que se refería. -Ehh... Sí, esta iglesia es la mar de interesante. Tiene mucha historia.- Sonreí al pensar que quizás había salvado la situación sin resultar demasiado incómodo con aquel hombre. Me incliné a modo de saludo. -Encantado, me llamo Han. Te veo un poco perdido ¿Necesitas ayuda?.- Pregunté curioso y altruista.
