07-08-2025, 07:53 PM
Aquel tipo veía sabiduría en mis acciones y mis palabras, pero yo no intentaba enseñarle, tan solo respondía a su pregunta de la manera que mas sencillo parecía a mi entender. La libertad era un asunto peliagudo, pues era tan difícil de describir como de ser libre en si mismo. Y es que ¿Acaso si encerrabas el concepto de libertad en palabras no deja de ser libertad? Quizás la libertad estaba en un lugar, o en ninguno, tal vez era un estado mental o quizás solo un objetivo esquivo, incluso la libertad podía ser una forma de vivir sin mas. La verdad es que importaba poco que fuese la libertad, pues intentar entender algo tan complejo como eso era imposible, y eso, en parte, era la esencia misma de la libertad, pues existía sin necesidad de explicarse ya tan solo con la existencia de su concepto opuesto.
La verdad es que era un tema demasiado denso como para hablarlo con el estómago vacío, menos mal que Cao, muy amable, me invitó a comer algo. No me lo pensaría dos veces, tan solo lo vi darse la vuelta y caminar y yo me encogí de hombros y lo seguí "Bueno si se ofrece, por qué no comer algo de su bolsillo" Pensé mientras mi mente navegaba entre la idea de llevarme algo de pan o de fruta al cuerpo. -Supongo que tienes razón, mi nuevo amigo, las palabras solo sirven para enmascarar las intenciones y actuares. A veces, solo son una herramienta para excusar nuestras actitudes.- Dije mientras caminaba a su lado por darle conversación.
Terminamos en un puesto de fruta local, con manjares que solo había probado cuando era joven y podía permitirme esos lujos. Cao, amable, me ofreció coger una ración de mango, tal y como él hizo. Observé el puesto lleno del color de los frutos, con aromas dulces y cítricos por igual, con formas redondas y perfectas. El tendero, al ver a mi acompañante sonrió de forma amable, pero parecía amargarse su expresión cuando vio que yo lo acompañaba, era normal, los plebeyos éramos peor vistos que la gente como él, pero la verdad es que hacía mucho tiempo que eso me importaba bastante poco. Cogí mi ración de mango en un cono de catón, sencillo, sin ningún añadido mas allá que el del sabor del propio mango en su pura esencia. -Sí, recuerdo que el mango era muy dulce con un ligero toque ácido al final.- Probé el primer trozo, cambiando mi cara por una de placer ante tal delicia divina. -Esta tan bueno como recordaba !PUEDE QUE MAS¡- Grité de ilusión y deleite. Masticaba despacio y con la boca cerrada, quería disfrutar cada segundo de aquel momento como si fuera el último.
La verdad es que era un tema demasiado denso como para hablarlo con el estómago vacío, menos mal que Cao, muy amable, me invitó a comer algo. No me lo pensaría dos veces, tan solo lo vi darse la vuelta y caminar y yo me encogí de hombros y lo seguí "Bueno si se ofrece, por qué no comer algo de su bolsillo" Pensé mientras mi mente navegaba entre la idea de llevarme algo de pan o de fruta al cuerpo. -Supongo que tienes razón, mi nuevo amigo, las palabras solo sirven para enmascarar las intenciones y actuares. A veces, solo son una herramienta para excusar nuestras actitudes.- Dije mientras caminaba a su lado por darle conversación.
Terminamos en un puesto de fruta local, con manjares que solo había probado cuando era joven y podía permitirme esos lujos. Cao, amable, me ofreció coger una ración de mango, tal y como él hizo. Observé el puesto lleno del color de los frutos, con aromas dulces y cítricos por igual, con formas redondas y perfectas. El tendero, al ver a mi acompañante sonrió de forma amable, pero parecía amargarse su expresión cuando vio que yo lo acompañaba, era normal, los plebeyos éramos peor vistos que la gente como él, pero la verdad es que hacía mucho tiempo que eso me importaba bastante poco. Cogí mi ración de mango en un cono de catón, sencillo, sin ningún añadido mas allá que el del sabor del propio mango en su pura esencia. -Sí, recuerdo que el mango era muy dulce con un ligero toque ácido al final.- Probé el primer trozo, cambiando mi cara por una de placer ante tal delicia divina. -Esta tan bueno como recordaba !PUEDE QUE MAS¡- Grité de ilusión y deleite. Masticaba despacio y con la boca cerrada, quería disfrutar cada segundo de aquel momento como si fuera el último.
