07-08-2025, 08:09 PM
Aquel tipo era... peculiar... Si, peculiar creo que era la palabra mas adecuada. Para empezar sus ojos estaban tapados por una venda "¿Será ciego? Aunque la verdad se mueve con mucha soltura... Quizás sea un super ciego" Pensé para mis adentros mientras él me preguntaba por algún lugar donde poder leer en la iglesia. Él decía haber venido a este templo por destacar entre todo el reino, de eso debía saber mucho, el mismo destacaba de la gente corriente y moliente, es mas, toda su fachada parecía basarse en distinguirse del resto. -Oh claro, acompáñame, te guiaré a la biblioteca. Además es pública...- Me detuve un momento cayendo en un ligero dato de interés. -Bueno, casi toda ella es pública.- Me giré para sonreírle animado, aunque me sentí algo estúpido por hacerlo, con los ojos tapados no iba a verme como sonreía amable.
Decía llamarse Kalen, curioso nombre, poco escuchado en esta zona. -Peculiar nombre, debo decir.- Como si todo él no lo fuera.-Pues a este lugar vienen bastantes personas, pero dependiendo de la hora, claro. La misa de la mañana acabó hace un par de horas, así que esto suele estar bastante tranquilo hasta la tarde.- La verdad es que la pregunta era sospechosa, ¿por qué quería saber si el lugar era concurrido? Bueno, ya con su aspecto, la verdad es que su actuar no me extrañaba nada. Es curioso el tipo de gente que hay por el mundo, hasta que no ves y hablas con un extranjero no te paras a pensar en lo diferente que son otras culturas, incluso las mas hermanas entre si. -Dime Kalen ¿De donde eres?- Pregunté curioso, aunque mas que curiosidad, realmente era por hablar de algo, su aspecto ya despertaba bastantes curiosidades a decir verdad ¿Su pelo era natural? ¿Por qué va con los ojos vendados? ¿Cómo es que podía guiarse tan bien por el entorno sin ver? ¿No tenía calor vistiendo entero de negro y manga larga? Demasiadas cuestiones como para centrarse en una sola como su lugar de origen. Sin embargo saber su procedencia podía esclarecer ciertas dudas.
Lo lleve por pasillos y curvas, no demasiadas, la verdad es que la biblioteca no estaba lejos, -en realidad era un edificio pequeño, nada estaba muy lejos en su interior.- El lugar estaba tan vacío como la capilla, si acaso algún transeúnte estaba entre los estantes buscando algún libro, pero en términos generales, tranquilo. -Ya hemos llegado.- Le dije en el marco de la entrada bajando el tono, acercándome un poco a él para que no le costase escucharme sin alzar la voz.
Decía llamarse Kalen, curioso nombre, poco escuchado en esta zona. -Peculiar nombre, debo decir.- Como si todo él no lo fuera.-Pues a este lugar vienen bastantes personas, pero dependiendo de la hora, claro. La misa de la mañana acabó hace un par de horas, así que esto suele estar bastante tranquilo hasta la tarde.- La verdad es que la pregunta era sospechosa, ¿por qué quería saber si el lugar era concurrido? Bueno, ya con su aspecto, la verdad es que su actuar no me extrañaba nada. Es curioso el tipo de gente que hay por el mundo, hasta que no ves y hablas con un extranjero no te paras a pensar en lo diferente que son otras culturas, incluso las mas hermanas entre si. -Dime Kalen ¿De donde eres?- Pregunté curioso, aunque mas que curiosidad, realmente era por hablar de algo, su aspecto ya despertaba bastantes curiosidades a decir verdad ¿Su pelo era natural? ¿Por qué va con los ojos vendados? ¿Cómo es que podía guiarse tan bien por el entorno sin ver? ¿No tenía calor vistiendo entero de negro y manga larga? Demasiadas cuestiones como para centrarse en una sola como su lugar de origen. Sin embargo saber su procedencia podía esclarecer ciertas dudas.
Lo lleve por pasillos y curvas, no demasiadas, la verdad es que la biblioteca no estaba lejos, -en realidad era un edificio pequeño, nada estaba muy lejos en su interior.- El lugar estaba tan vacío como la capilla, si acaso algún transeúnte estaba entre los estantes buscando algún libro, pero en términos generales, tranquilo. -Ya hemos llegado.- Le dije en el marco de la entrada bajando el tono, acercándome un poco a él para que no le costase escucharme sin alzar la voz.
