08-08-2025, 12:08 AM
La mink comenzó a reír al ver la reacción del muchacho, hacía bastante que nadie le prestaba esa atención y la verdad era deliciosa como el aroma que llegaba a sus fosas nasales. Suspiró al ver que otra lugareña se acercaba, era bonita y la mink no tardó en devolver el cumplido apenas lo escuchó al parar sus orejitas. — Tu tampoco estás mal Lara, creo que en unos años podrás conquistar a quien quisieras. ¡Bwahahaha! No te preocupes, siempre es bonito recibir atención y más si es solo por existir. — bromeó mientras reía, su ego siempre era inflado y acariciado a partes iguales. Ella lo sabía, no era algo agradable para todos pero en aquel lugar en medio de la nada poco le importaba mostrarse tal cual era. Tampoco que mintiese con frecuencia o lo necesitara en esa ocasión, no tenía ninguna intención de ser hostil ni misión alguna en ese día que ir de un lado al otro para entrenar o mejorar. — Bueno, si me preguntas por mi isla natal nací en Zou pero vengo desde el West Blue una larga historia me lancé a navegar y terminé ahí de mera casualidad siempre yendo de un lado a otro. — comentó al ser indagada sobre sus orígenes, no era muy buena recordando todo pero al menos lo más importante lo tenía grabado esa isla del West Blue era bastante bonita pero tuvo que irse para mantener la seguridad de la misma o alguien podía ir a buscarla con malas intenciones simplemente por vivir ahí.
Mientras caminaba por el campamento, la mink observó la gran fogata, la comida siempre le abría el apetito pero el tour continuaba por otros lugares. Berry observaba las costumbres con respeto, quizás se le olvidasen al otro día pero ella era muy fiel a la cultura tribal de su gente y respetar las ajenas estaba muy inculcado en su pequeño cerebro de mink. Pudo ver a algunos fabricando utensilios con huesos, otros tejiendo, esas personas eran bastante hábiles con las manos y entonces el sueño de tener una capa guay volvió a aflorarle la mente. Lara le siguió guiando mientras le presentaba a diferentes nómadas, todos parecían haber llegado hace poco ninguno estaba muy asentado y todavía había cosas guardadas por lo que a lo mejor su asentamiento en esas tierras simplemente durase unos pocos días. Lan Lunas apareció al doblar una esquina, Lara le señaló y casi arrastró a Berry hasta su ubicación, una mujer mayor, bastante arrugada y a comparación de la mink que medía casi tres metros era bastante pequeña. — Gracias por la hospitalidad, mi tribu lo agradece desde la fiesta eterna. — comentó golpeando su puño con la palma de su mano e inclinando su cabeza en una respetuosa reverencia según las costumbres de su tribu, siempre que se conocía al jefe de otro lugar los respetos eran necesarios al menos entre tribales y Berry consideraba aquello una tribu de humanos. — Parece preocupada, pero no se preocupe, no sé que cosas dirán esos libros pero yo no como personas y tampoco me dedico a capturar a nadie. Lara me preguntaba cosas sobre mis orígenes o mis aventuras, pero la verdad es que no tengo buena memoria, lo único que sé es que siempre actué bajo las reglas de mi tribu donde la libertad es la mayor virtud de cada miembro. ¿Hay algo en lo que pueda ayudar? Me ofrecí a hacer tiendas pero me han informado que no necesitan mano de obra en aquello, soy bastante buena olfateando ¿Se perdió alguien de su tribu? Si tiene alguna prenda podré encontrarlo o incluso algo que haya usado como un pañuelo... — suspiró luego de hablar para tomar una postura más salvaje, sentada como si fuese un cachorro de zorra frente a la mujer e incluso lamiendo sus garras mientras movía la cola peluda de lado a lado. Berry nunca tenía vergüenza, la libertad simbolizaba actuar como lo que era y ella venía de una tribu donde el salvajismo en el buen sentido era la moneda corriente. Además permanecer de pie ya le estaba aburriendo, sus ojos observaban los alrededores, intentando descifrar la arrugada cara de la anciana por si lograba sentir algo sobre sus preocupaciones o al menos saber que podía ser el mal que acechaba a aquella tribu que parecía tan amable y pacifica al menos en una primera impresión.
Mientras caminaba por el campamento, la mink observó la gran fogata, la comida siempre le abría el apetito pero el tour continuaba por otros lugares. Berry observaba las costumbres con respeto, quizás se le olvidasen al otro día pero ella era muy fiel a la cultura tribal de su gente y respetar las ajenas estaba muy inculcado en su pequeño cerebro de mink. Pudo ver a algunos fabricando utensilios con huesos, otros tejiendo, esas personas eran bastante hábiles con las manos y entonces el sueño de tener una capa guay volvió a aflorarle la mente. Lara le siguió guiando mientras le presentaba a diferentes nómadas, todos parecían haber llegado hace poco ninguno estaba muy asentado y todavía había cosas guardadas por lo que a lo mejor su asentamiento en esas tierras simplemente durase unos pocos días. Lan Lunas apareció al doblar una esquina, Lara le señaló y casi arrastró a Berry hasta su ubicación, una mujer mayor, bastante arrugada y a comparación de la mink que medía casi tres metros era bastante pequeña. — Gracias por la hospitalidad, mi tribu lo agradece desde la fiesta eterna. — comentó golpeando su puño con la palma de su mano e inclinando su cabeza en una respetuosa reverencia según las costumbres de su tribu, siempre que se conocía al jefe de otro lugar los respetos eran necesarios al menos entre tribales y Berry consideraba aquello una tribu de humanos. — Parece preocupada, pero no se preocupe, no sé que cosas dirán esos libros pero yo no como personas y tampoco me dedico a capturar a nadie. Lara me preguntaba cosas sobre mis orígenes o mis aventuras, pero la verdad es que no tengo buena memoria, lo único que sé es que siempre actué bajo las reglas de mi tribu donde la libertad es la mayor virtud de cada miembro. ¿Hay algo en lo que pueda ayudar? Me ofrecí a hacer tiendas pero me han informado que no necesitan mano de obra en aquello, soy bastante buena olfateando ¿Se perdió alguien de su tribu? Si tiene alguna prenda podré encontrarlo o incluso algo que haya usado como un pañuelo... — suspiró luego de hablar para tomar una postura más salvaje, sentada como si fuese un cachorro de zorra frente a la mujer e incluso lamiendo sus garras mientras movía la cola peluda de lado a lado. Berry nunca tenía vergüenza, la libertad simbolizaba actuar como lo que era y ella venía de una tribu donde el salvajismo en el buen sentido era la moneda corriente. Además permanecer de pie ya le estaba aburriendo, sus ojos observaban los alrededores, intentando descifrar la arrugada cara de la anciana por si lograba sentir algo sobre sus preocupaciones o al menos saber que podía ser el mal que acechaba a aquella tribu que parecía tan amable y pacifica al menos en una primera impresión.
Resumen
Karmas
Inventario
Akuma
