[Aventura T1][Presente Absoluto] Conflictos con la ley
#10
Mi explicación no pasa desapercibida por los presentes. El público contiene el aliento, en silencio, como quién espera un veredicto. El contramaestre, por su parte, cambia su gesto. La sonrisa que mantenía con seguridad se ha borrado de su cara. Ahora muestra sorpresa y disgusto. Parece que he sido un mink muy osado al ir tan lejos con mi acusación. Pero no lo puedo evitar, mi honestidad es uno de mis valores y no pienso traicionarlos. 

DaSilva da la orden para que manden a los dos marines heridos al hospital y las mujeres toman a los hombres y se apartan con ellos. Lo que viene a continuación es algo que no olvidaré. El Contramaestre se gira hacia mi, sus dos manos ahora fuera de los bolsillos. Me encara y su gesto poco amistoso me hiela la sangre. Quedo petrificado. Me gustaría salir corriendo, esconderme en cualquier rincón. Escabullirme y colarme por cualquier rendija. Pero está demasiado cerca. Por no hablar de la posible diferencia de poder. No quiero alterarlo. Me siento cada vez más pequeño ante su imponente figura. No quiero alterarlo.

Entonces, una niña corre entre nosotros y va junto al perro. Se lanza al empedrado, sin miedo a lastimar su vestido o sus rodillas. No repara en nada. No es consciente de la situación. Tan solo le preocupa una cosa. Su perro. Solo quiere abrazarlo, comprobar cómo está. Grita y lo aprieta entre sus brazos. No puede evitar llorar al ver su estado.

El tiempo parece detenido entre el contramaestre y yo. Y cuando pienso que va a ser mi final, la gente comienza a defenderme, a decir que mi versión es la verdadera, que salvé al perro, que soy... un héroe.

Pronto se suman más voces. Todos como muestra de gratitud por lo que hice. No solo intervine para salvar al perro, sino también para combatir una injusticia que seguramente llevaban a cabo muchas veces aquellos marines. Un abuso del poder que les sitúa como privilegiados. Los vítores comienzan de nuevo.

DaSilva está tan cerca que puedo sentir la presión de su aura sobre mi. Cuando pienso que los gritos del pueblo no han servido de nada, observo de nuevo al contramaestre. Su gesto ha vuelto a cambiar. Ha recuperado la sonrisa que traía al principio. No, esta sonrisa es algo diferente. Esta vez los tintes de soberbia han desaparecido dejando paso al orgullo. Veo su cabeza, agachada en un gesto que no se distinguir, entre el agradecimiento y el perdón. Mis músculos se destensan y el aire vuelve de nuevo a mis pulmones, como el agua que lo inunda todo al retirar un dique. Las manos de Robingo vuelven a sus bolsillos, pero no permanecen mucho allí. Saca una de ellas y me lanza una moneda. Con estilo, con esa compostura suya con la que le he visto realizar todos sus movimientos. La moneda me deslumbra en su vuelo, la atrapo y la reviso. Es poco común, no la había visto antes, pero era de lo más reluciente que había visto en su vida. Pero no lo más extraño del día. DaSilva continuaba hablándome para agradecerme, elogiarme y, por último, pero no por ello menos sorprendente, decirme que soy lo que ellos necesitan. Me dice que si quiero unirme a la marina, solo debo hablar con él. 

Deja sus palabras, que caen sobre mi como una losa, y se marcha con el mismo estilo con el que vino. Un hombre curioso, la verdad. Aunque con ideas algo locas. Yo... ¿un marine? Yo no soy más que un simple ladrón. Tal vez un ladrón competente. Con potencial para ser un gran ladrón. Es lo único que se hacer. Y soy bueno en ello. No puedo luchar por los demás... ¿O tal vez sí? Como sea, por el momento no es una oportunidad para mi. Pertenezco a la familia Reena, y hasta que no consiga mi libertad no puedo plantearme soñar con otra vida. 

Continúan las alabanzas, incluso alguno se acerca para felicitarme. Me piden que me una a la marina y dicen que saben que estarán seguros si soy yo quien les protege. ¿Te lo puedes imaginar? Yo, un marine. Jajaj. Podría ser buena coartada si lo pienso. Aunque tener siempre tan cerca la gente de la que he de huir... No, no es algo que me atraiga.
Me acerco a la pequeña que sigue con su perro. Juntos revisamos a Pochita, que está maltrecho. Ayudo a quitarle la sangre del pelaje y la niña se lo lleva en brazos, sollozando, con lágrimas corriendo por su cara y la nariz húmeda y de aspecto pegajoso. Espero que se recupere pronto y puedan jugar juntos por mucho tiempo.
 
Abandono el gentío, agradecido. Tanta multitud no es para mi. Lo mío es la soledad. Yo y mi sombra. Más de dos es multitud. Debo apresurarme a revisar aquel libro tan interesante que me ha llegado al anticuario. Ese sobra la civilización Totoca. Estoy deseando descubrir más acerca de ellos. ¿Quién sabe? Tal vez sean los que me traigan algún gran descubrimiento. Tal vez, grandes tesoros. O incluso, algo más valioso.

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RE: [Aventura T1][Presente Absoluto] Conflictos con la ley - por Varoganchin - 08-08-2025, 09:44 AM

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