08-08-2025, 02:44 PM
(Última modificación: 13-08-2025, 12:44 PM por Dongryong Lu Yan.)
Reunion de Monjes
Iglesia Austro en el reino de Sorbet
![[Imagen: C6kX3Y6.png]](https://i.imgur.com/C6kX3Y6.png)
El astuto felino, de pelaje blanco y ojos amarillos, alto como cualquier gato, recorría las calles de sorbet con suma comodidad meneando la cola con sutileza presumiendo con orgullo su pelaje mientras alzaba la cabeza, olfateando en lo alto cada detalle, cada rincón interesante o particular, de manera que libre de todo juicio en relación a sobre como debía caminar o para donde no irse había acabado de alguna manera sobre un tejado, saltando de una vivienda a otra sin que a nadie le importara mientras que de vez en cuando desde la hermosa vita matutina de la calle algún niño junto a su madre me apuntaba curioso y emocionado por ser y por existir.
De vez en cuando, claro: me daba a la tarea desinteresada de maullar o de saludar en respuesta a la curiosidad del niño o su madre en cuestión pero normalmente solo me volteaba de regreso a lo desconocido del entorno, constantemente explorando en este nuevo lugar lleno de detalles, siempre manteniendo el místico silencio que agradaba tanto de los gatos incluso cuando en verdad no fuera de hecho lo mismo que este tipo de ser felpudo, porque era un ser cambiante, una criatura de dos cuerpos y aunque era ciertamente un novato en todo sentido y carecía de poseer una transformación majestuosa disfrutaba en cierta medida la perspectiva visual de ser gato.
Entonces, había caído.
O mejor dicho tropezado.
Resbalando hacia abajo.
Cayendo hasta el piso.
Todavía gato. Por supuesto, maldije: -¡Maldia sea! ugh, pero qué raos: casi me da un infarto creí que iba a morir- razonaría con soltura, no por dolor o miseria, porque aquella caída no habían sido ni 10 metros completos asi que mi cuerpo apenas la habia sentido el impacto pero como nunca antes me habia caido, tambien fue muy diferente, una experiencia inesperada, pero quizás no tan inesperada como haber sido observado durante todo el embrollo por la figura de un chico bajito en la iglesia de astro, lugar caracteristico del reino de sorbet, ¿habria visto algo?
Uhmmm…. Incluso si me hubiera escuchado hablar ¿que importaba?
Le di la espalda para marcharme mientras le dejaba ver mis coquitos.
De vez en cuando, claro: me daba a la tarea desinteresada de maullar o de saludar en respuesta a la curiosidad del niño o su madre en cuestión pero normalmente solo me volteaba de regreso a lo desconocido del entorno, constantemente explorando en este nuevo lugar lleno de detalles, siempre manteniendo el místico silencio que agradaba tanto de los gatos incluso cuando en verdad no fuera de hecho lo mismo que este tipo de ser felpudo, porque era un ser cambiante, una criatura de dos cuerpos y aunque era ciertamente un novato en todo sentido y carecía de poseer una transformación majestuosa disfrutaba en cierta medida la perspectiva visual de ser gato.
Entonces, había caído.
O mejor dicho tropezado.
Resbalando hacia abajo.
Cayendo hasta el piso.
Todavía gato. Por supuesto, maldije: -¡Maldia sea! ugh, pero qué raos: casi me da un infarto creí que iba a morir- razonaría con soltura, no por dolor o miseria, porque aquella caída no habían sido ni 10 metros completos asi que mi cuerpo apenas la habia sentido el impacto pero como nunca antes me habia caido, tambien fue muy diferente, una experiencia inesperada, pero quizás no tan inesperada como haber sido observado durante todo el embrollo por la figura de un chico bajito en la iglesia de astro, lugar caracteristico del reino de sorbet, ¿habria visto algo?
Uhmmm…. Incluso si me hubiera escuchado hablar ¿que importaba?
Le di la espalda para marcharme mientras le dejaba ver mis coquitos.
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