08-08-2025, 09:54 PM
Los restaurantes servían alcohol, sí, pero principalmente vino y otros tipos que acompañen a la comida, no del tipo de beber sin acompañamiento. Este hombre probablemente quería cerveza, ron, whisky, sake o alguno similar, al fin y al cabo hablaba de beber por la noche y no durante una cena. Como fuera, no iba a contradecirle en eso, bastaba con que supiera que era un restaurante y nada más. – Mi casa está en el distrito residencial, no en el bosque. – Le repliqué. No era de extrañar que alguna gente bromeara sobre ciertas cosas relacionadas a los animales cuando se trataba de gente como yo. Tampoco me ofendía especialmente. Al fin y al cabo, tenía que reprimir mis instintos lobunos a diario para no asesinar a nadie. ¿Podía realmente culparles de que en sus cabezas fuera medio animal por dentro tanto como lo era por fuera?
- Hay animales. Pero pocos ya que la mayoría o los tienen en granjas o los cazan para abastecer las carnicerías. Lo que más encuentro son ratas y liebres, pero son muy fáciles de atrapar. Lo mejor es cuando encuentro un venado. – Me relamí al decir lo último, recordando la última caza de venado que tuve. Recordaba el sabor metálico de su sangre en mis colmillos. Mirándolo en retrospectiva fue asqueroso. Todo lleno de sangre, vísceras y carne cruda. Debería causarme repulsión, rechazo. Pero en aquel momento era todo un festín digno de un rey.
Salí de mi ensimismamiento cuando Zack volvió a hablarme, preguntándome por mi afán por dejar Centaurea. – Es bastante simple, la verdad. Llevo mucho tiempo conteniéndome y no sé cuándo, pero algún día ya no podré hacerlo más. Ese día mataré a alguien y preferiría que no fuera a un conocido o cerca de gente que me conoce. Si continúo aquí acabaré en prisión o masacrando a las personas que me quieren para librarme de la cárcel. Y todo ese tiempo será una agonía creciente por reprimir mis impulsos de caza.
- Hay animales. Pero pocos ya que la mayoría o los tienen en granjas o los cazan para abastecer las carnicerías. Lo que más encuentro son ratas y liebres, pero son muy fáciles de atrapar. Lo mejor es cuando encuentro un venado. – Me relamí al decir lo último, recordando la última caza de venado que tuve. Recordaba el sabor metálico de su sangre en mis colmillos. Mirándolo en retrospectiva fue asqueroso. Todo lleno de sangre, vísceras y carne cruda. Debería causarme repulsión, rechazo. Pero en aquel momento era todo un festín digno de un rey.
Salí de mi ensimismamiento cuando Zack volvió a hablarme, preguntándome por mi afán por dejar Centaurea. – Es bastante simple, la verdad. Llevo mucho tiempo conteniéndome y no sé cuándo, pero algún día ya no podré hacerlo más. Ese día mataré a alguien y preferiría que no fuera a un conocido o cerca de gente que me conoce. Si continúo aquí acabaré en prisión o masacrando a las personas que me quieren para librarme de la cárcel. Y todo ese tiempo será una agonía creciente por reprimir mis impulsos de caza.
