11-08-2025, 07:41 PM
La mink comprendía las costumbres de aquel asentamiento, estaba de acuerdo y no les obligaría a luchar, de hecho quienes se arrastraban a los caminos más pacifistas de la vida tenían una gran admiración para ella ya que en su caso le era imposible vivir sin sentir adrenalina. Asintió a las condiciones, observando el barco que le ofrecían, no era nada ostentoso pero soportaría el viaje entre las islas, aunque lo de las corrientes y todo ese detallismo era bastante complicado para su cerebro. Se centró en entender donde estaba la dichosa isla que le señalaban y pensó por un instante en llevar a alguien con ella, si bien era consciente que sus habilidades de navegación le serían más que suficiente para llegar a esa isla sin mucho inconveniente. — Aprecio su apoyo, pero no me gustaría involucrarlos más de la cuenta, sé navegar y no me costará mucho llegar a esa isla si es la que me han dicho. No quisiera que por algún motivo vieran a alguno de ustedes conmigo y cuando yo no estuviera cerca intentasen atacarles como represalia. Agradezco su hospitalidad y sus consejos, les prometo que regresaré con ese perro y celebraremos. — comentó levantando el pulgar mientras alistaba un pequeño bolsito con algo de comida para el viaje por si la llegaba a necesitar, no sabía cuanto tardaría en aquella distancia aunque claramente todavía faltaba un buen trecho para llegar.
— Me gustaría saber más del perrito antes de irme, si es grande, largo o ambas. Que cosas le gustan y si podría ganarme su confianza de algún modo. A lo mejor se me olviden los detalles más generales, como sus mitos o sus hazañas, pero al acercarme a este quisiera que pueda identificarme de algún modo como un amigo. — comentó antes de embarcar, quizás tenían alguna manera un brazalete, una pluma o algo similar con lo que le gustase jugar. Tras haber obtenido todo lo que podía saber de esos piratas, la zorra saludó a los más jóvenes mientras tomaba uno de los remos. — No se preocupen, no deben luchar si su tribu ha sobrevivido por años de esa manera nada les impide seguir así. Aunque si le recomiendo señora Lanas que enseñe a los más jóvenes a defenderse, los minks somos pacificos por naturaleza pero hasta un bebé es capaz de cazar su comida con sus propias garras. En mi tribu todos sabemos defendernos, aunque algunos puedan querer hacer ver esa defensa como mera violencia. — sonrió mientras sacudía su mano y comenzaba a remar, no sabía si su consejo de sabiduría mink podría cambiar algo pero esa gente era muy amable y detestaría que algún extranjero buscase masacrarlos o aprovecharse de ellos. En su tribu todos podían defenderse, aunque la hospitalidad fuese el decreto si alguien trataba de invadirlos o incluso de atacarlos por la espalda no saldría bien parado.
El remo golpeó el agua, poco a poco la mink comenzó a avanzar hasta la isla prometida, su olfato trataba de percibir aromas entre la sal marina y el sonido de los pájaros alargados sobre su cabeza. Disfrutaba estar al mando, además de que la barca no tenía simbología ni nada que pudiera relacionarla con los nómadas si es que los piratas llegaban a encontrarla. Pero Berry tenía en claro que no les dejaría salir de ahí, estaba decidida a probar su fuerza tras tanto entrenamiento y le emocionaba tener algunos combates tras tanto tiempo en el que solo se había dedicado a pelear con árboles, animales y rocas. Su cuerpo latía con su corazón, imaginando que tipo de combate le esperaría. Desembarcó con cuidado al ver la orilla, corriendo a ocultarse como una sombra en cuanto sus pies tocaron la tierra, era el momento de buscar pistas y planificar la mejor manera para rescatar al pobre perro. Todo lo que sabía era que había varios por lo que adentrarse y rescatar al ejemplar podía no resultar tan sencillo, asomó su cabeza desde la copa de un árbol y comenzó a mover su hocico para ubicar a los posibles enemigos.
— Me gustaría saber más del perrito antes de irme, si es grande, largo o ambas. Que cosas le gustan y si podría ganarme su confianza de algún modo. A lo mejor se me olviden los detalles más generales, como sus mitos o sus hazañas, pero al acercarme a este quisiera que pueda identificarme de algún modo como un amigo. — comentó antes de embarcar, quizás tenían alguna manera un brazalete, una pluma o algo similar con lo que le gustase jugar. Tras haber obtenido todo lo que podía saber de esos piratas, la zorra saludó a los más jóvenes mientras tomaba uno de los remos. — No se preocupen, no deben luchar si su tribu ha sobrevivido por años de esa manera nada les impide seguir así. Aunque si le recomiendo señora Lanas que enseñe a los más jóvenes a defenderse, los minks somos pacificos por naturaleza pero hasta un bebé es capaz de cazar su comida con sus propias garras. En mi tribu todos sabemos defendernos, aunque algunos puedan querer hacer ver esa defensa como mera violencia. — sonrió mientras sacudía su mano y comenzaba a remar, no sabía si su consejo de sabiduría mink podría cambiar algo pero esa gente era muy amable y detestaría que algún extranjero buscase masacrarlos o aprovecharse de ellos. En su tribu todos podían defenderse, aunque la hospitalidad fuese el decreto si alguien trataba de invadirlos o incluso de atacarlos por la espalda no saldría bien parado.
El remo golpeó el agua, poco a poco la mink comenzó a avanzar hasta la isla prometida, su olfato trataba de percibir aromas entre la sal marina y el sonido de los pájaros alargados sobre su cabeza. Disfrutaba estar al mando, además de que la barca no tenía simbología ni nada que pudiera relacionarla con los nómadas si es que los piratas llegaban a encontrarla. Pero Berry tenía en claro que no les dejaría salir de ahí, estaba decidida a probar su fuerza tras tanto entrenamiento y le emocionaba tener algunos combates tras tanto tiempo en el que solo se había dedicado a pelear con árboles, animales y rocas. Su cuerpo latía con su corazón, imaginando que tipo de combate le esperaría. Desembarcó con cuidado al ver la orilla, corriendo a ocultarse como una sombra en cuanto sus pies tocaron la tierra, era el momento de buscar pistas y planificar la mejor manera para rescatar al pobre perro. Todo lo que sabía era que había varios por lo que adentrarse y rescatar al ejemplar podía no resultar tan sencillo, asomó su cabeza desde la copa de un árbol y comenzó a mover su hocico para ubicar a los posibles enemigos.
Resumen
Karmas
Inventario
Akuma
