11-08-2025, 10:48 PM
Las personas parecían tener estar llenas de miedo ante los actos de mis compañeros, muchas presencias se alejaron de nosotros pidiendo auxilio. Realmente me pregunté el porque sentirían tanto miedo de repente.
Pude percatarme que algunas personas parecían comunicarse a través de patrones en sus silbidos. Me recordó al canto de los pájaros, pero un poco mas descuidado y desentonado. Para mi era imposible saber porque se comunicaban de esa manera. Quizá era para mantenerse en secreto. Que Dios tenga piedad de nosotros en caso de que eso nos traiga problemas.
Gracias a la expansión de mi haki no perdí el rastro del chico que había tropezado con Kisuke, sabía por dónde había ido y donde se encontraba. No parecía estar solo, alguien estaba muy cerca de él. También habían varias presencias cerca de nosotros que no huyeron. Quizá era momento de hacer algún tipo de contacto y calmar las aguas. Tambien sentia las presencias de Kisuke y de Don Bambú. Mientras estuvieran en mi rango no los perderia de "vista".
Mientras caminaba con Oxxy sobre mis hombros y antes de entrar al callejon, alguien me detuvo preguntándome por monedas. Mi corazón se conmovió. A pesar de que sabía que sus emociones no eran realmente puras y guardaban algo de mentira, no puse en duda que probablemente fuese alguien necesitado.
— Kukukuku. Por supuesto, querido amigo. Toma esto y haz buen uso de esta bendición del cielo. Amen —dije mientras metía mi mano en los bolsillos internos de mi bata y sacaba algunas monedas. Unos 100.000 berries—. Espero que esto pueda ayudar a satisfacer tus necesidades minimas. Lamento no poder darte más.
Luego de esa escena fue que llegamos al callejón. El lugar estaba lleno de mi arcilla a 30 metros a la redonda por lo que todo el que estuviera lo suficientemente cerca quedarían inmovilizados al entrar en contacto con la misma. Decidí quedarme inmóvil, esperando órdenes de Kisuke para no causar terror en los alrededores. Pude notar como se acercaban 11 personas hacia nuestra dirección. Alguien había alertado de nuestra presencia. Tardarían un instante en llegar.
Uno de los hombres que estaban allí desde el principio se dirigió a mi pidiéndome devolverle el dinero a Kisuke. Quizá intentando tenderme una trampa, esperando que soltara mi lengua. O quien sabe que otras intenciones tenía. No sentí hostilidades de parte de ninguno de los presentes pero no podía meter la pata tan tempranamente.
— Querido amigo. Déjame darte un amoroso consejo. Quien juega con la mentira y el robo abre la puerta a la desgracia. Si has tomado dinero que no es tuyo, busca a la persona de la que lo has tomado y discúlpate. Dios mira todo lo que hacemos desde los cielos. Amen —dije con serenidad y benevolencia—. Como ves, soy ciego de nacimiento. ¿Deseas confiar una tarea asi a alguien como yo? Además, ¿no es mejor preguntar que tomar las cosas ajenas?
Las presencias que había sentido antes estaban más cerca de lo que me gustaría. Sin embargo, muy probablemente pasarían un buen rato lidiando con la arcilla que había por todo el lugar.
Pude percatarme que algunas personas parecían comunicarse a través de patrones en sus silbidos. Me recordó al canto de los pájaros, pero un poco mas descuidado y desentonado. Para mi era imposible saber porque se comunicaban de esa manera. Quizá era para mantenerse en secreto. Que Dios tenga piedad de nosotros en caso de que eso nos traiga problemas.
Gracias a la expansión de mi haki no perdí el rastro del chico que había tropezado con Kisuke, sabía por dónde había ido y donde se encontraba. No parecía estar solo, alguien estaba muy cerca de él. También habían varias presencias cerca de nosotros que no huyeron. Quizá era momento de hacer algún tipo de contacto y calmar las aguas. Tambien sentia las presencias de Kisuke y de Don Bambú. Mientras estuvieran en mi rango no los perderia de "vista".
Mientras caminaba con Oxxy sobre mis hombros y antes de entrar al callejon, alguien me detuvo preguntándome por monedas. Mi corazón se conmovió. A pesar de que sabía que sus emociones no eran realmente puras y guardaban algo de mentira, no puse en duda que probablemente fuese alguien necesitado.
— Kukukuku. Por supuesto, querido amigo. Toma esto y haz buen uso de esta bendición del cielo. Amen —dije mientras metía mi mano en los bolsillos internos de mi bata y sacaba algunas monedas. Unos 100.000 berries—. Espero que esto pueda ayudar a satisfacer tus necesidades minimas. Lamento no poder darte más.
Luego de esa escena fue que llegamos al callejón. El lugar estaba lleno de mi arcilla a 30 metros a la redonda por lo que todo el que estuviera lo suficientemente cerca quedarían inmovilizados al entrar en contacto con la misma. Decidí quedarme inmóvil, esperando órdenes de Kisuke para no causar terror en los alrededores. Pude notar como se acercaban 11 personas hacia nuestra dirección. Alguien había alertado de nuestra presencia. Tardarían un instante en llegar.
Uno de los hombres que estaban allí desde el principio se dirigió a mi pidiéndome devolverle el dinero a Kisuke. Quizá intentando tenderme una trampa, esperando que soltara mi lengua. O quien sabe que otras intenciones tenía. No sentí hostilidades de parte de ninguno de los presentes pero no podía meter la pata tan tempranamente.
— Querido amigo. Déjame darte un amoroso consejo. Quien juega con la mentira y el robo abre la puerta a la desgracia. Si has tomado dinero que no es tuyo, busca a la persona de la que lo has tomado y discúlpate. Dios mira todo lo que hacemos desde los cielos. Amen —dije con serenidad y benevolencia—. Como ves, soy ciego de nacimiento. ¿Deseas confiar una tarea asi a alguien como yo? Además, ¿no es mejor preguntar que tomar las cosas ajenas?
Las presencias que había sentido antes estaban más cerca de lo que me gustaría. Sin embargo, muy probablemente pasarían un buen rato lidiando con la arcilla que había por todo el lugar.
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