12-08-2025, 07:29 AM
(Última modificación: 12-08-2025, 07:32 AM por Zhang Guolao.)
El aire alrededor de Zhang se había vuelto frío y húmedo gracias a aquella fruta blanca que había comido hacía unos años. - Hmmm…-Disfrutaba del placer de enterarse de algo nuevo, pues la vida llenaba de momentos interesantes la, a veces, aburrida existencia de aquel viejo monje, que flotaba en el aire como una pequeña nube blanca, atento a todo lo que sucedía a sus pies.
Sus orejas se movían al unísono cada vez que escuchaban las voces debatir, y aquellos oídos cansados por los años lograron captar unos pasos firmes. El sonido era profundo y potente, y, de pronto, una voz femenina apareció en la escena. Zhang no pudo contener el asombro ante el porte y la energía que emanaba aquella chica de cabello rojizo. Agudizó su único ojo bueno y, como pudo, comenzó a observar lo que estaba a punto de suceder. Aquella curiosa mujer se apoderó del lugar y, en cuestión de segundos, se encontraba frente al huevo, expectante como los demás. Se trataba de una mujer con un hacha, vestida con ropa de corte oriental y con una pipa entre los labios; sin duda, una belleza única en esos lugares.
Desde aquella posición elevada, casi invisible para la multitud, Zhang Guolao mantuvo su vista fija en ella, mientras comenzaba a calentar el huevo con sus manos desnudas. Pronto, un vapor comenzó a emanar desde el suelo de Sorbet. En cuestión de segundos, el color del cascarón cambió a un tono rojizo, y la temperatura aumentó de forma notable. - ¿Una Akuma no Mi? - se preguntó Zhang, intrigado.
Justo cuando iba a dejar de jugar al fantasma y volver a ser un viejo burro, Zhang alcanzó a ver un ser alado con ropas oscuras y un aura tranquila. Como era inevitable para él, observó todo con una curiosidad infantil, fascinado por el acto de bondad que aquel gigantesco hombre estaba ofreciendo a las personas de Sorbet. Hacia años no veia a alguien de ese tamaño, y por alguna las razones del destino, aquella isla no dejaba de sorprenderlo.
El cascarón rojizo comenzaba a emanar un olor diferente: tal vez a madera, a fogatas y, por supuesto, a quemado.
- Hmmmm… - Resopló Zhang. Ya había visto suficiente, por lo que comenzó a descender para mezclarse entre las personas, mientras el frío invernal se alejaba de su pelaje. Apretó el bastón contra el suelo y caminó despacio hacia el huevo. A veces, en la vida, no solo es cuestión de mirar. - Ummm… huele a huevo asado, señorita - murmuró con voz suave y tranquila aquel viejo burro, que se agachó respetuosamente. Zhang golpeó el suelo para llamar su atención. El calor era abrumador, y de pronto comenzó a sentirse acalorado. -Una increíble habilidad tiene en sus manos - murmuró, asombrado, mientras el cascarón comenzaba a moverse poco a poco, fracturándose.
El cascarón rojizo comenzaba a emanar un olor diferente: tal vez a madera, a fogatas y, por supuesto, a quemado.
- Hmmmm… - Resopló Zhang. Ya había visto suficiente, por lo que comenzó a descender para mezclarse entre las personas, mientras el frío invernal se alejaba de su pelaje. Apretó el bastón contra el suelo y caminó despacio hacia el huevo. A veces, en la vida, no solo es cuestión de mirar. - Ummm… huele a huevo asado, señorita - murmuró con voz suave y tranquila aquel viejo burro, que se agachó respetuosamente. Zhang golpeó el suelo para llamar su atención. El calor era abrumador, y de pronto comenzó a sentirse acalorado. -Una increíble habilidad tiene en sus manos - murmuró, asombrado, mientras el cascarón comenzaba a moverse poco a poco, fracturándose.
Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
❄ La Calma del Vacío
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?Nv.19 — Logia Yuki Yuki
