Encuentro Predestinado - Presente Relativo
#3
El claro estaba envuelto en una calma perezosa, roto solo por el murmullo lejano del riachuelo y el canto ocasional de algún ave escondida en la espesura. Krysser, apoyado contra el tronco caído, dejaba que sus sentidos se empaparan del bosque. Al menos, hasta que algo distinto rasgó el patrón habitual.

Un aroma. No era el olor de la tierra húmeda, ni el de la savia o el musgo. Era más seco, más áspero, como madera quemada que había dejado su huella en la piel y la ropa. Un olor a chimenea, impregnado con la persistencia de los lugares cerrados y el humo viejo. Y no venía solo, lo acompañaba la huella nítida de un cuerpo foráneo, uno que no pertenecía a la selva.

Krysser abrió los ojos sin mover un solo músculo. Sus orejas giraron hacia la dirección de donde provenía el olor. Unos pasos, pesados pero sin prisa, crujían sobre el manto de hojas caídas. El aire le trajo un leve eco metálico y el susurro de algo que se movía con el viento, quizá tela o cuero. No conocía a esa presencia, y en el bosque lo desconocido nunca se ignoraba.

Con la precisión de un depredador, se deslizó hacia un costado del claro, cada pisada calculada para no romper ramas ni alertar a su visitante. La maleza, alta y densa, le ofreció el escondite perfecto. Allí se agachó, con su cuerpo tenso, controlando hasta la respiración y poniendo todos sus sentidos en la dirección de la cual llegaba el desconocido. Sus ojos felinos atravesaban las sombras, siguiendo el ritmo pausado de los pasos que se acercaban.

Entonces lo vio. Una figura alta, envuelta en una gabardina oscura y cuyo rostro tapaba una macabra máscara de aspecto animal, irrumpió en el claro. El desconocido se movía con la seguridad de quien no teme, pero con la mirada de alguien que todavía no sabe dónde pisa. Krysser percibió algo más, un aspecto distinto, más fuerte y con una energía que no se parecía a la de los hombres comunes. Las alas negras que se desplegabann hacia el cielo confirmaron que aquel no era un habitante cualquiera de la isla, era inconfundiblemente un lunarian, perteneciente a aquella raza casi extinta de la que unos pocos quedaban esparcidos por el mundo. 

El mink permaneció agazapado, con sus músculos preparados para reaccionar en un instante, pero sin precipitarse. Observaba, analizaba con detenimiento. El recién llegado se dejó caer sobre el césped, como si buscara descanso o quizá alivio de un peso invisible. A su alrededor, los insectos empezaron a retomar su actividad, ajenos al momento, pero Krysser no.

El olor a humo seguía flotando, mezclándose con el perfume fresco del rocío. Era un intruso en su rincón de selva, y hasta que no supiera si era amenaza o simple viajero, Krysser seguiría ahí, entre la maleza, acechando como el cazador que era. Por ahora, simplemente, esperaría.
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RE: Encuentro Predestinado - Presente Relativo - por Krysser - 12-08-2025, 11:33 AM

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