13-08-2025, 05:51 AM
(Última modificación: 13-08-2025, 12:42 PM por Dongryong Lu Yan.)
Reunion de Monjes
Iglesia Austro en el reino de Sorbet
![[Imagen: C6kX3Y6.png]](https://i.imgur.com/C6kX3Y6.png)
Era consciente de qué si me lo proponía era capaz de correr, escapar y olvidarme de éste. Pero, decidí no huir: incluso aunque me considerase hábil para escabullirme de cualquier problema, principalmente porque no creía que hubiera malas intenciones en la curiosidad dirigida hacia mí pero también porque parecía buscar algo más, pensado para variar ¿es que acaso éste esperaba encontrar una madriguera de gatos parlantes que desfilaran?; idea sin lugar a dudas entretenida, razón por la qué se me había ocurrido de la misma manera jugar una broma ¿por qué no asustar un poco la curiosidad del pequeño?, -xiexixie- susurraba, tapándome la boca con una pata.
Haciendo uso de la atención sobrexcedida en mí,
avanzando despreocupadamente hasta un cruce,
un callejón sin salida por algún muro de vivienda,
apenas decorado entre grafiti y bolsas de basura.
En medio de aquel callejón sin salida, manteniendo mi papel de gato negro y regresando la mirada hacia éste a quien esperaba espantar con mi atención por fin dirigida hacia su figura, negro alrededor de las sutiles sombras, oscuro en medio de la desorganizada escena urbana, aquel felino de 46cm miraba de manera inteligente a éste pero no con simple astucia sino con verdadera consciencia pensante como sí con sus ojos estuviera burlándose, manteniendo el iris felino, el cabello desordenado y finalmente exclamando con una firmeza de voz masculina:
-Un gato de mil años! un alma de mil rostros! terrible maldición! es tarde! perderás tu alma por este bakeneko!-
Habría exclamado. Tal vez, riendo por lo bajo mientras qué la cola en mi iba jugueteando como si disfrutara del momento o sí fuera un depredador preparando su postura para lo inevitable, entonces salte hacia éste sujeto, impulsandome con mis patas felinas, alzando mis patas delanteras y esperando qué antes de siquiera chocar contra su pecho el susto fuera lo suficientemente grande como para que el muchacho decidiera regresar a casa.
Haciendo uso de la atención sobrexcedida en mí,
avanzando despreocupadamente hasta un cruce,
un callejón sin salida por algún muro de vivienda,
apenas decorado entre grafiti y bolsas de basura.
En medio de aquel callejón sin salida, manteniendo mi papel de gato negro y regresando la mirada hacia éste a quien esperaba espantar con mi atención por fin dirigida hacia su figura, negro alrededor de las sutiles sombras, oscuro en medio de la desorganizada escena urbana, aquel felino de 46cm miraba de manera inteligente a éste pero no con simple astucia sino con verdadera consciencia pensante como sí con sus ojos estuviera burlándose, manteniendo el iris felino, el cabello desordenado y finalmente exclamando con una firmeza de voz masculina:
-Un gato de mil años! un alma de mil rostros! terrible maldición! es tarde! perderás tu alma por este bakeneko!-
Habría exclamado. Tal vez, riendo por lo bajo mientras qué la cola en mi iba jugueteando como si disfrutara del momento o sí fuera un depredador preparando su postura para lo inevitable, entonces salte hacia éste sujeto, impulsandome con mis patas felinas, alzando mis patas delanteras y esperando qué antes de siquiera chocar contra su pecho el susto fuera lo suficientemente grande como para que el muchacho decidiera regresar a casa.
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