13-08-2025, 04:45 PM
Al desembarcar mi atención se desvió hacia algo más preocupante. Según Joe, el aire llevaba un aroma de azufre en el ambiente.
“Si es verdad lo que dices y Joe,” – anuncié con tono serio – “esto puede ser peligroso. En concentraciones altas puede causar irritación respiratoria, mareos, y en casos extremos, problemas más graves. Avísenme si alguno siente molestias en la garganta o dificultad para respirar.”
Al final, decidimos ir a donde Joe nos había indicado. Durante todo el trayecto mantuve mi Haki de Observación extendido, barriendo constantemente los ciento cincuenta metros a nuestro alrededor. El ascenso por los acantilados rocosos se hizo eterno bajo el calor implacable de Mystoria. Cada paso requería un esfuerzo adicional, no solo por la pendiente pronunciada, sino por ese calor que parecía succionar la energía directamente de nuestros cuerpos. El sudor empapaba completamente mi uniforme, y más de una vez tuve que detenerme para ajustar la capa que se pegaba a mi espalda como una segunda piel húmeda. Las rocas bajo nuestros pies irradiaban calor, y el aire mismo distorsionaba la visión creando espejismos que hacían el ascenso aún más desorientador. Este ambiente superaba cualquier cosa que hubiera experimentado antes y lo empezaba a notar en mi energía la cual se veía ligeramente drenada.
Desde el desembarco y durante todo el trayecto, Karl no dejaba de quejarse del calor durante la subida, y no podía culparla. Intente mantenerme cerca de ella durante todo el trayecto para que no terminara mandando todo “a la mierda” (como creo diría ella).
“Intenta ignorar el calor Karl” – le dije con voz calmada – “igual y si lo ves como un entrenamiento para enfrentar a Sohem le veas razón a soportar este infierno.”
Mi Haki captaba su frustración y agotamiento, pero también esa determinación férrea que siempre la caracterizó. Solo necesitaba un momento para recuperar el control. Cuando finalmente alcanzamos la cima y nos adentramos en el faro, suspiré aliviado al sentir una ligera diferencia térmica. No era mucho pues el calor seguía siendo opresivo incluso dentro de la estructura de piedra blanca, pero cualquier alivio era bienvenido después de esa hora de escalada infernal. Mi mirada se dirigió entonces hacia el interior de la cámara superior. La escalera de caracol se alzaba ante nosotros, y arriba, esa habitación circular con su extraño pedestal llamaba mi atención. Una vez que subimos, me tomé un momento para revisar cada detalle de la estancia.
El blanco inmaculado de las paredes contrastaba fuertemente con el exterior deteriorado del faro. La barandilla que rodeaba la habitación estaba en perfecto estado, como si el tiempo no hubiera pasado por aquí. Las dos ventanas permitían que la luz solar iluminara todo el espacio, ofreciendo vistas privilegiadas de la cordillera, los lagos y el volcán a lo lejos. Me acerqué al mural con curiosidad genuina. Los cinco elementos pintados (que parecían representar una montaña, una hoja, el agua, una llama y al sol) mostraban un desgaste considerable, pero aún eran perfectamente reconocibles. Estaban dispuestos de manera que sugerían algún tipo de patrón o secuencia. Tracé con la mirada las cinco hendiduras del pedestal cuadrado, potencialmente diseñado para recibir algo específico. El significado se me escapaba completamente.
Mi Haki siguió pulsando suavemente, monitoreando tanto a mis compañeros como los alrededores del faro. Desde las ventanas, la vista privilegiada de toda Mystoria se extendía ante nosotros, con sus peligros y misterios esperando bajo el calor distorsionante que seguía siendo nuestro enemigo más persistente.
“Si es verdad lo que dices y Joe,” – anuncié con tono serio – “esto puede ser peligroso. En concentraciones altas puede causar irritación respiratoria, mareos, y en casos extremos, problemas más graves. Avísenme si alguno siente molestias en la garganta o dificultad para respirar.”
Al final, decidimos ir a donde Joe nos había indicado. Durante todo el trayecto mantuve mi Haki de Observación extendido, barriendo constantemente los ciento cincuenta metros a nuestro alrededor. El ascenso por los acantilados rocosos se hizo eterno bajo el calor implacable de Mystoria. Cada paso requería un esfuerzo adicional, no solo por la pendiente pronunciada, sino por ese calor que parecía succionar la energía directamente de nuestros cuerpos. El sudor empapaba completamente mi uniforme, y más de una vez tuve que detenerme para ajustar la capa que se pegaba a mi espalda como una segunda piel húmeda. Las rocas bajo nuestros pies irradiaban calor, y el aire mismo distorsionaba la visión creando espejismos que hacían el ascenso aún más desorientador. Este ambiente superaba cualquier cosa que hubiera experimentado antes y lo empezaba a notar en mi energía la cual se veía ligeramente drenada.
Desde el desembarco y durante todo el trayecto, Karl no dejaba de quejarse del calor durante la subida, y no podía culparla. Intente mantenerme cerca de ella durante todo el trayecto para que no terminara mandando todo “a la mierda” (como creo diría ella).
“Intenta ignorar el calor Karl” – le dije con voz calmada – “igual y si lo ves como un entrenamiento para enfrentar a Sohem le veas razón a soportar este infierno.”
Mi Haki captaba su frustración y agotamiento, pero también esa determinación férrea que siempre la caracterizó. Solo necesitaba un momento para recuperar el control. Cuando finalmente alcanzamos la cima y nos adentramos en el faro, suspiré aliviado al sentir una ligera diferencia térmica. No era mucho pues el calor seguía siendo opresivo incluso dentro de la estructura de piedra blanca, pero cualquier alivio era bienvenido después de esa hora de escalada infernal. Mi mirada se dirigió entonces hacia el interior de la cámara superior. La escalera de caracol se alzaba ante nosotros, y arriba, esa habitación circular con su extraño pedestal llamaba mi atención. Una vez que subimos, me tomé un momento para revisar cada detalle de la estancia.
El blanco inmaculado de las paredes contrastaba fuertemente con el exterior deteriorado del faro. La barandilla que rodeaba la habitación estaba en perfecto estado, como si el tiempo no hubiera pasado por aquí. Las dos ventanas permitían que la luz solar iluminara todo el espacio, ofreciendo vistas privilegiadas de la cordillera, los lagos y el volcán a lo lejos. Me acerqué al mural con curiosidad genuina. Los cinco elementos pintados (que parecían representar una montaña, una hoja, el agua, una llama y al sol) mostraban un desgaste considerable, pero aún eran perfectamente reconocibles. Estaban dispuestos de manera que sugerían algún tipo de patrón o secuencia. Tracé con la mirada las cinco hendiduras del pedestal cuadrado, potencialmente diseñado para recibir algo específico. El significado se me escapaba completamente.
Mi Haki siguió pulsando suavemente, monitoreando tanto a mis compañeros como los alrededores del faro. Desde las ventanas, la vista privilegiada de toda Mystoria se extendía ante nosotros, con sus peligros y misterios esperando bajo el calor distorsionante que seguía siendo nuestro enemigo más persistente.
Resumen
Belico
Gastos
Karmas y Atributos
Inventario

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