[EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria
#14
Oteando desde lo alto del faro y, orientándome gracias a saber la posición del sol a esas horas de la mañana, pude vislumbrar cómo Karl se había dirigido hacia el noroeste de nuestra posición, hacia una zona en la que se podía ver más vegetación considerable, en comparación a la que nos habíamos topado en esa isla. Más o menos a la misma altura pude ver cómo había un gran lago, muy cerca de una enorme cordillera, con una zona volcánica más al norte que parecía ser la gran culpable de el ecosistema y clima que se había formado en Mystoria. Al oeste de nuestra posición, otra cordillera que desfilaba hacia el centro de la isla; y al sur, un cabo en forma de luna creciente se iba introduciendo en el mar.

Antes de poder transmitir esa información, mi waki de observación percibió una manada de auras con malas intenciones dirigiéndose a la entrada del faro. Me asomé hasta la ventana de la estructura en la que se encontraban mis dos compañeros — Chicos, es la hora de las tortas — y, oyendo que estaban golpeando la puerta, me dejé caer hasta la base provocando que arena saliese disparada por el golpe contra el suelo para luego darle forma a mis piernas. — Cowabunga chuch... — me disponía a saludar al grupo de hienas (las cuales algunas habían conseguido entrar en el faro) cuando una de éstas, sin avisar, saltó hacia mí mordiendo mi antebrazo derecho, haciendo que éste se distorsionase en arena como si me lo hubiesen amputado — Eso ha sido poco cowabunga por tu parte, ¿me sigues?



Hienas salvajes

La arena empezó a arremolinarse alrededor del cuello de la hiena que me atacó, levantándola del suelo y formándose mi mano diestra sobre su pescuezo. La deshidratación que provocaba mi elemento comenzó a consumirla hasta que pronto perdió la vida. Lancé su cadáver lejos, a mi izquierda y tras un paso de ginga, dancé llevando mi pierna derecha hacia atrás para golpear con mi talón en el lateral de la cara de otra hiena, partiéndole el cuello con la patada. Una tercera saltó hacia mí para atacarme pero se topó con la suela de mi bota, la cual descendía de forma rápida y seca hacia el suelo, aplastando la cabeza del animal contra el suelo. — Eeeeeeeeu parado no bailão — cantaba mientras bailaba con pasos de ginga. Llevé mis manos al suelo con un pase de voltereta lateral para sostenerme sobre ellos, extender mis piernas a los lados y girar llevándome a otras dos por delante. Con otro paso de capoeira enganché la cabeza de otra hiena con las piernas, a modo de pinza, y con una acrobacia la elevé por el aire estampando su cabeza contra el suelo. Agarrando por las patas traseras a otras dos, giré sobre mi mismo como una peonza y las lancé todo lo lejos que podía, enviándolas más allá del acantilado sobre el que el faro se sostenía. Cogí carrerilla y pateé a otra en las costillas, notando cómo crujían y haciéndola volar por el aire hasta que la perdí de vista. En ese momento recordé a una de las leyendas futbolísticas de mi isla natal, Roberto Larcos. En un partido de un torneo importante de verano, una vez pateó un balón con una fuerza tan violenta que éste giró drásticamente en el aire y acabó entrando en la portería desde decenas de metros de distancia, como si hubiese disparado una bomba inteligente. A la última hiena, simplemente la enganché por detrás y con un simple mataleón le corté la respiración. Tenían que estar realmente hambrientas para atacarnos de esa forma pero, lastimosamente, la arena no tiene pinta de ser muy nutritiva y digestiva.

Cuanto todo eso terminó, los tres marines nos reunimos y Fuguwu me preguntó hacia dónde había ido Karl. Parecía ser que tanto Joe como él habían llegado a una conclusión dentro del faro, todo acerca de unas piedras. Flexioné mis rodillas para agacharme y empecé a emitir arena en el suelo. Con mi dedo índice de la mano derecha esbocé, más o menos, un esquema rápido de lo que había visto. — Nosotros estamos aquí — señalé a la zone donde marqué el faro. — Karl ha ido hacia el noroeste, a una zona boscosa, ¿me seguís? — seguía haciendo marcas posicionales en el improvisado boceto sobre la arena. — Luego pude ver cómo al lado había un lago, una cordillera enorme y al norte un volcán. Al sur de nuestra posición vi una especie de cabo con forma de luna creciente que forma una bahía y la cordillera que tenemos al lado, llega al centro de la isla. ¿Creéis que los dibujos del faro son estas zonas?

Fuguwu sugerió dividirnos, Joe buscaría a Karl y yo iría con él hacia el lago central. Era lo más inteligente puesto que él era el único de nosotros que podía investigar sobre el agua y en cuanto Joe encontrase a Karl, era fácil que nos localizasen por el aire. Joe sugirió que nos llevásemos a una de las hienas por si nos entraba hambre así que, agarrando por las patas a la que había ahorcado de última, me la acoplé al hombro. — Nos reuniremos en el lago, entonces. Está al suroeste de hacia dónde fue Karl — señalé al boceto que había hecho sobre la arena —. Es fácil orientarse, ahora mismo el sol nos está llegando por el este, aunque a mediodía eso no servirá... pero bueno, las aerolíneas Karl seguro que nos encuentra ¡kakahaha!

En cuanto Joe salió disparado a buscar a Karl, Fuguwu y yo nos pusimos en camino hacia el lago. Una vez allí, mi amigo gyojin se zambulló dentro del agua para poder buscar algo dentro de la masa de agua. — Eeeeeeeeeu, parado no bailão — como no podía hacer nada con el agua, comencé a cantar para distraerme en lo que Fuguwu volvía, transformando mi tren inferior en arena y sobrevolando los alrededores del lago a veinte metros de altura, aún con mi waki de observación activado por si conseguía ver algo.


Resumen

Bélico

Cambio en atributos

Gastos

Karmas aplicados
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 8218 + 0 = 8218
Energia: 4236 - 331 = 3905
Espiritu: 1965 - 105 = 1860


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RE: [EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria - por Apolo Bahía - 15-08-2025, 06:06 PM

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