17-08-2025, 05:37 PM
El ambiente es obsceno, salvaje... Hostil incluso. Puede que Varo, de buenas y con muchas ganas de fiesta, pudiera disfrutar de un entorno así. Pero no en estas condiciones, en mitad de una fuga, con los nervios a flor de piel y con tan poca clase a su alrededor. Aunque ahora mismo todo eso es irrelevante. Está aquí para aprovechar la multitud y pasar desapercibido. En un intento por mimetizarse con el entorno, el mink analiza y revisa cada rincón del lugar. Pese a todo lo desagradable, puede encontrar un lugar donde se tiene cómodo, rodeado de cartas, billetes y apuestas. Juega, ya sea con la intención de evadirse o por ser uno más y no llamar la atención, pero su ludopatía es más poderosa que él. Sin embargo, rápidamente, es consciente de la situación y entiende que los problemas no van a desaparecer por arte de magia. Por desgracia para él, más aún si cabe, se encuentra en mitad de la fiesta al ya conocido DaSilva, Contramaestre de la marina. Este no duda en cuestionar las acciones de nuestro protagonista y ahí, el aventurero es donde peca estrepitosamente.
No se sabe si es por culpa de los nervios del momento, el miedo a enfrentarse al peso de la ley o si es empujado por una honestidad forzosa que le obliga a decir la verdad. Pero Varo, en un gesto de confianza que cualquier criminal cuestionaría, confiesa sus crímenes frente al mayor exponente de justicia de toda la isla. Mientras lo hace, la cara de DaSilva pasa de curiosidad a una mueca desfigurada de incomprensión máxima. Es como si su cerebro se hubiera apagado en el momento en el que le dices que estás huyendo y has robado. No parece que le importen mucho las justificaciones de después. Tal vez en su momento pudo comprender que actuabas contra la facción por la legítima defensa. Aquí directamente has decidido tomar la justicia por tu mano y has cometido un delito a conciencia.
-¡HOLY SHIT!- grita molesto mientras te mira con decepción. La gente a vuestro alrededor se aparta lentamente, mirando raro. -¿Que caralho has hecho, ma men?- se pausa unos segundos No parece que tenga pensado decirte porqué está aquí, si no todo lo contrario. Rápidamente te agarra por la muñeca que usabas para señalar el sitio, y en menos de un segundo, empieza a apretar con una fuerza que te abruma. Sin esperar ningún tipo de resistencia, pivota hasta tu espalda, conduciendo tu mano hacia atrás. Agarra rápidamente la mano que tienes libre y te coloca unas esposas. -furão ladrão, are you arrestado.- culmina con una voz seria e insatisfecha. Pueden notar como realmente le jode esto y confiaba en tí.
Te lleva a empujones hasta la salida del garito. Todos os hacen un pasillo al pasar, pues nadie quiere interponerse en el camino de DaSilva y su captura. Va en silencio, tras de tí. No aprieta de más las esposas y te trata con violencia, pero sabes que la cosa es seria. Bajáis las escaleras con precaución, no vaya a caerse nadie. Mientras lo haces, distingues a los hombres de Reena, que os miran con asombro. Las caras de incertidumbre se mezclan con las de hacerse los locos. Os dejan pasar. Temen más el castigo de la Marina que el de Reena. Una vez abajo, te fuerza a tomar el camino de luz, dirección al puerto. Sabes que por allí está el cuartel de la Marina de la isla.
¿Te resistirlas a tu encierro y asumirás las consecuencias de enfrentar la justicia? ¿Intentarás convencer a DaSilva durante tu traslado? ¿Tendrás algún plan magnífico bajo la manga que te ayude a resolver esta situación? Tus próximos actos determinarán tu destino.
A todo esto... Que hambre tienes. Ojalá haber aprovechado a tomar algo en el garito que te saciara...
No se sabe si es por culpa de los nervios del momento, el miedo a enfrentarse al peso de la ley o si es empujado por una honestidad forzosa que le obliga a decir la verdad. Pero Varo, en un gesto de confianza que cualquier criminal cuestionaría, confiesa sus crímenes frente al mayor exponente de justicia de toda la isla. Mientras lo hace, la cara de DaSilva pasa de curiosidad a una mueca desfigurada de incomprensión máxima. Es como si su cerebro se hubiera apagado en el momento en el que le dices que estás huyendo y has robado. No parece que le importen mucho las justificaciones de después. Tal vez en su momento pudo comprender que actuabas contra la facción por la legítima defensa. Aquí directamente has decidido tomar la justicia por tu mano y has cometido un delito a conciencia.
-¡HOLY SHIT!- grita molesto mientras te mira con decepción. La gente a vuestro alrededor se aparta lentamente, mirando raro. -¿Que caralho has hecho, ma men?- se pausa unos segundos No parece que tenga pensado decirte porqué está aquí, si no todo lo contrario. Rápidamente te agarra por la muñeca que usabas para señalar el sitio, y en menos de un segundo, empieza a apretar con una fuerza que te abruma. Sin esperar ningún tipo de resistencia, pivota hasta tu espalda, conduciendo tu mano hacia atrás. Agarra rápidamente la mano que tienes libre y te coloca unas esposas. -furão ladrão, are you arrestado.- culmina con una voz seria e insatisfecha. Pueden notar como realmente le jode esto y confiaba en tí.
Te lleva a empujones hasta la salida del garito. Todos os hacen un pasillo al pasar, pues nadie quiere interponerse en el camino de DaSilva y su captura. Va en silencio, tras de tí. No aprieta de más las esposas y te trata con violencia, pero sabes que la cosa es seria. Bajáis las escaleras con precaución, no vaya a caerse nadie. Mientras lo haces, distingues a los hombres de Reena, que os miran con asombro. Las caras de incertidumbre se mezclan con las de hacerse los locos. Os dejan pasar. Temen más el castigo de la Marina que el de Reena. Una vez abajo, te fuerza a tomar el camino de luz, dirección al puerto. Sabes que por allí está el cuartel de la Marina de la isla.
¿Te resistirlas a tu encierro y asumirás las consecuencias de enfrentar la justicia? ¿Intentarás convencer a DaSilva durante tu traslado? ¿Tendrás algún plan magnífico bajo la manga que te ayude a resolver esta situación? Tus próximos actos determinarán tu destino.
A todo esto... Que hambre tienes. Ojalá haber aprovechado a tomar algo en el garito que te saciara...
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