-Tranquilo chico - contestó Maratush - mis hijos nunca se mancharían las manos, puedes estar tranquilo por eso, ellos aman demasiado su estatus como para ensuciarlo de esa manera - dejo que el silencio acompañara sus palabras como un vals - Buenavista, mi gran amigo Buenavista, cuantas tardes habremos pasado juntos jugando a la cartas, soñando con lo que hoy vivimos. Desde bien pequeños siempre estuvo para mi, igual que yo estuve para él. Como se verá... -
-Perdone que le interrumpa señor - se entrometió Alfred - pero usted hace mucho que dejó de ver... Buenvista es un hombre pequeño, muy pequeño mide alrededor de 1 metro y 20 centímetros diría, es de huesos anchos... Siempre lleva un monóculo en su ojo izquierdo y suele llevar zapatos de color naranja. Es bastante.. Excéntrico -
Con esa información tanto Maratush como Alfred despidieron a Sam dejándole que marchase en su misión. El mink partió de la mansión y empezó a caminar por las calles de la ciudad Norte, había ajetreo, carros tirados por reos, gente trajeada de aquí para allá trabajando, toda la ciudad se movía al ritmo del dinero.
Tras recorrer 500 metros y llegando a la altura de un cruce una mujer para a Sam. Una mujer hermosa, de grandes ojos castaños y labios carnosos, su pelo liso de color canela caía en cascada hacia el vestido blanco ajustado que llevaba, era una mujer preciosa y de una figura que podría hacer parar el corazón de muchos. La mujer de prominentes caderas y esvelta figura le pregunta:
-¿A dónde vas? - antes de que Sam pueda hacer nada la para agarrándole del brazo y de un suave tirón hace que su antebrazo choque con el enorme busto de la mujer mientras que con su mano izquierda agarra su palma y le cierra la mano haciendo que sienta el calor de otro cuerpo junto al suyo - ¿de dónde eres? - le pregunta al oído con un hilo fino de voz - Nunca antes había visto un mink por la ciudad sin correa... - Hay lujaría en las palabras - pero a ti... - susurra mientras se pega más, el aliento de la mujer toca el cuello del mink perro - dejaría que me la pusieras tú - termina mientras le da un leve empujón con las caderas y mueve la mano que le está agarrando hasta llevarla a su espalda poniéndola por debajo de la cintura haciendo que Sam no pueda hacer nada para evitar poner su palma sobre el trasero de la bella mujer. Los ojos de la misma se clavan en el mientras se muerde el labio inferior, otros hombres ahí mismo hubiera caído ¿pero Sam Bernard?
-Perdone que le interrumpa señor - se entrometió Alfred - pero usted hace mucho que dejó de ver... Buenvista es un hombre pequeño, muy pequeño mide alrededor de 1 metro y 20 centímetros diría, es de huesos anchos... Siempre lleva un monóculo en su ojo izquierdo y suele llevar zapatos de color naranja. Es bastante.. Excéntrico -
Con esa información tanto Maratush como Alfred despidieron a Sam dejándole que marchase en su misión. El mink partió de la mansión y empezó a caminar por las calles de la ciudad Norte, había ajetreo, carros tirados por reos, gente trajeada de aquí para allá trabajando, toda la ciudad se movía al ritmo del dinero.
Tras recorrer 500 metros y llegando a la altura de un cruce una mujer para a Sam. Una mujer hermosa, de grandes ojos castaños y labios carnosos, su pelo liso de color canela caía en cascada hacia el vestido blanco ajustado que llevaba, era una mujer preciosa y de una figura que podría hacer parar el corazón de muchos. La mujer de prominentes caderas y esvelta figura le pregunta:
-¿A dónde vas? - antes de que Sam pueda hacer nada la para agarrándole del brazo y de un suave tirón hace que su antebrazo choque con el enorme busto de la mujer mientras que con su mano izquierda agarra su palma y le cierra la mano haciendo que sienta el calor de otro cuerpo junto al suyo - ¿de dónde eres? - le pregunta al oído con un hilo fino de voz - Nunca antes había visto un mink por la ciudad sin correa... - Hay lujaría en las palabras - pero a ti... - susurra mientras se pega más, el aliento de la mujer toca el cuello del mink perro - dejaría que me la pusieras tú - termina mientras le da un leve empujón con las caderas y mueve la mano que le está agarrando hasta llevarla a su espalda poniéndola por debajo de la cintura haciendo que Sam no pueda hacer nada para evitar poner su palma sobre el trasero de la bella mujer. Los ojos de la misma se clavan en el mientras se muerde el labio inferior, otros hombres ahí mismo hubiera caído ¿pero Sam Bernard?
![[Imagen: 51pnN8x.png]](https://imgur.com/51pnN8x.png)
