19-08-2025, 12:58 PM
Arrestado. Ese es el destino de nuestro protagonista. Tu nuevo presente y tu futuro. Todas tus acciones te han conducido a este momento, el momento en el que la sinceridad más pura te ha hecho confesar un delito frente a la Marina, ya sea por exceso de honestidad o por buscar la bondad de aquel que en su momento te demostró justicia. Fuera cual fuera la razón, ha acabado de la peor forma posible. Expuesto ante la multitud, incapaz de haber salvado el legado de tu madre, condenado a no ser libre nunca más... Varo Ganchin no será más que un expediente criminal sin importancia, una mancha sucia en el legado familiar.
La calle está completamente iluminada. Incluso para ser una selva tropical, la contaminación lumínica de la zona urbana es tal, que no eres capaz de discernir estrellas en el cielo. ¿Que hora será? Puede que las dos de la madrugada. Tal vez menos, tal vez más. El suelo pavimentado tiene marcas de carromatos y suciedad de lo que la gente ha estado ensuciando por el día. Aún no hay servicio de limpieza, es demasiado pronto. La calle está prácticamente despierta. Algún mendigo se deja ver en alguna esquina. Alguna pareja dándolo todo en algún rincón. Pero nada más. Un soldado y su prisionero en mitad de paseo.
Avanzas cabizbajo, sin sentir mucha presión en las muñecas, pero si mucha decepción a tu espalda. Charlas con DaSilva. Tus palabras revelan una realidad distinta a la que habías presentado antes. Hablas de Reena y sus hombres, del abuso que este mafioso ha ejercido sobre tu familia, de cómo la desesperación te ha llevado a actuar de según que maneras. Todo en un ambiente de melancolía y desasosiego personal. No volteas si quiera a ver a tu captor. No esperas respuesta. Tampoco la recibes. Ya es tarde para excusas. Tal vez hasta inventos para ablandar el espíritu férreo de aquel que busca ser admitido en el Zodiacool. Pero algo llama su atención.
-Caralho... Al final vas a tener razón y todo...-
Le escuchas maldecir a tu espalda. Ha detectado algo. Lo buscas de un lado a otro. Entre los tejados, entre los callejones, en cualquier esquina o rincón donde la luz no alcanza. Pero nada. Tú ves a DaSilva, expectante en un punto concreto de una cornisa, unos edificios más adelante. No hay nada. No aparentemente. Pasados unos segundos el Contramaestre sonríe con fervor. Pareciera que está decidio a pelear, pues tiene ese aura violenta que conociste el día que enfrentaste a sus subordinados. Es ahí cuando aparece, en ese mismo punto. Una sombra de gran tamaño, invisible para tu vista al estar a contraluz. No sabes que tipo de poder o magia ha utilizado, pero es como si DaSilva supiera que él iba a aparecer en ese mismo lugar. Pero lo que sí sabéis los dos es que viene a por tí, y por orden de quien.
-I don't know hasta que punto has enfadado a este tal Reena...- y entoces ves como de su bolsillo saca una pequeña llave, una llave que encaja a la perfección con las esposas que llevas. Con un click, dejas de sentir la presión en tus muñecas. -...pero hoy es tu dia abençoado. Vete, ya aclararemos los sucedido. ¡Check It out!- culmina dándote la espalda y encarando a aquel que lleva rastreando tu presencia desde que te fugaste de la mansión.
Tu único camino es aquel que te conduce hasta el puerto. Ese paseo luminoso que antes era la perdición se ha convertido en la mejor de tus alternativas. Es eso o presenciar el combate legendario estre estás dos bestias que te superan... Y de la que no sabes el posible desenlace. Corre, alcanza tu libertad y no mires atrás. O no hagas caso de DaSilva y enfrenta la amenaza asumiendo las consecuencias.
La calle está completamente iluminada. Incluso para ser una selva tropical, la contaminación lumínica de la zona urbana es tal, que no eres capaz de discernir estrellas en el cielo. ¿Que hora será? Puede que las dos de la madrugada. Tal vez menos, tal vez más. El suelo pavimentado tiene marcas de carromatos y suciedad de lo que la gente ha estado ensuciando por el día. Aún no hay servicio de limpieza, es demasiado pronto. La calle está prácticamente despierta. Algún mendigo se deja ver en alguna esquina. Alguna pareja dándolo todo en algún rincón. Pero nada más. Un soldado y su prisionero en mitad de paseo.
Avanzas cabizbajo, sin sentir mucha presión en las muñecas, pero si mucha decepción a tu espalda. Charlas con DaSilva. Tus palabras revelan una realidad distinta a la que habías presentado antes. Hablas de Reena y sus hombres, del abuso que este mafioso ha ejercido sobre tu familia, de cómo la desesperación te ha llevado a actuar de según que maneras. Todo en un ambiente de melancolía y desasosiego personal. No volteas si quiera a ver a tu captor. No esperas respuesta. Tampoco la recibes. Ya es tarde para excusas. Tal vez hasta inventos para ablandar el espíritu férreo de aquel que busca ser admitido en el Zodiacool. Pero algo llama su atención.
-Caralho... Al final vas a tener razón y todo...-
Le escuchas maldecir a tu espalda. Ha detectado algo. Lo buscas de un lado a otro. Entre los tejados, entre los callejones, en cualquier esquina o rincón donde la luz no alcanza. Pero nada. Tú ves a DaSilva, expectante en un punto concreto de una cornisa, unos edificios más adelante. No hay nada. No aparentemente. Pasados unos segundos el Contramaestre sonríe con fervor. Pareciera que está decidio a pelear, pues tiene ese aura violenta que conociste el día que enfrentaste a sus subordinados. Es ahí cuando aparece, en ese mismo punto. Una sombra de gran tamaño, invisible para tu vista al estar a contraluz. No sabes que tipo de poder o magia ha utilizado, pero es como si DaSilva supiera que él iba a aparecer en ese mismo lugar. Pero lo que sí sabéis los dos es que viene a por tí, y por orden de quien.
-I don't know hasta que punto has enfadado a este tal Reena...- y entoces ves como de su bolsillo saca una pequeña llave, una llave que encaja a la perfección con las esposas que llevas. Con un click, dejas de sentir la presión en tus muñecas. -...pero hoy es tu dia abençoado. Vete, ya aclararemos los sucedido. ¡Check It out!- culmina dándote la espalda y encarando a aquel que lleva rastreando tu presencia desde que te fugaste de la mansión.
La Sombra al acecho
Tu único camino es aquel que te conduce hasta el puerto. Ese paseo luminoso que antes era la perdición se ha convertido en la mejor de tus alternativas. Es eso o presenciar el combate legendario estre estás dos bestias que te superan... Y de la que no sabes el posible desenlace. Corre, alcanza tu libertad y no mires atrás. O no hagas caso de DaSilva y enfrenta la amenaza asumiendo las consecuencias.
Datos de interés

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