Negocios Peligrosos - Priv. Hyakinthos(Pasado)
#2
—Mmmm…mmmm…mmmmm…—Sus ojos bajaron hasta encontrarse viendo sus manos como si fueran un apéndice extraño, para luego mover una de ellas hacia una de las direcciones en las que el camino se bifurcaba —Derecha —Sacudió su cabeza, en negación y bajó su derecha, para repetir el gesto con su otra mano —Izquierda…sí…debe ser —. Bajó su mano y miró hacia ese lado del camino, sus ojos, ocultos tras unas gafas transparentes, brillaron, no por emoción, si no por duda, después de todo aquella zona le parecía más… ¿Salvaje? Sí, esa es la mejor palabra para describirlo.

—Pero…al final a la izquierda ¿Eso fue lo que dijo ese hombre? ¿O era una mujer? Jmmmm —Se cruzó de brazos, aún indeciso de avanzar hacia cualquiera de las direcciones, pero tenía que tomar una decisión, esperar más tiempo podía ser peligroso, más cuando en su bolsa llevaba los berries que había ganado en su estancia en esa isla —¡Jum!  Da igual, izquierda será —. En su mente la decisión tenía sentido, a fin de cuentas, se supone que el barco en el que saldría de la isla estaría en un muelle apartado del resto y, si analizaba la situación, el discreto barco que lo sacaría de la isla no podía estar a la vista de todos, no, no, claro que no, entonces, por intuición, debía ir hacia ese lugar que parecía más peligroso.

—Ugh…no me encanta —. A pesar de su refunfuño, ajustó la mochila en su espalda y empezó a moverse a paso tranquilo por un camino que se hacía cada vez más y más terroso al punto de sentir que tendría que limpiar sus zapatos nada más con entrar al barco por culpa del polvo que empezaba a acumularse sobre estos; sin embargo, para no pensar tanto en ello, alzó su vista al cielo, al menos el día lo acompañaba, es un excelente momento para salir de la isla.

Las nubes blancas se movían con parsimonia sobre él y, aunque sus pasos siguieron hacia el frente, sus ojos dorados no se apartaron de los esponjosos algodones que le provocaban envidia ¿Por qué no podía él ser tan ligero como ellos? ¿Por qué no podía ser una nube también? Así no tendría que preocuparse por direcciones “mal dadas”, solo se movería hacia donde el viento decidiera.

Irónico, porque justamente, fueron esas nubes despreocupadas la que fueron responsables de su distracción y, por lo tanto, de salirse del camino principal para entrar en uno más pedregoso, uno por el que algún vehículo impulsado por caballos habría pasado antes, algo de lo que se habría enterado si en lugar de ver el cielo estuviera viendo el sendero.

De repente...voces.

Parpadeó un par de veces, el sonido de voces desconocidas viniendo de algún lugar lo hicieron volver a fijarse en el terreno en el que pisaba —¡Iugh! ¿Pero cuándo…? ¿De verdad este es el camino al puerto escondido? —Levantó uno de sus pies por inercia como si quisiera evitar la suciedad polvorienta que ahora notaba que empañaba aún más sus zapatos —…Debe ser una broma…pero…

Volvió a escuchar a alguien hablar y se quedó en silencio por unos segundos.

—Tal vez sean los del barco ¡JA! ¡No estoy perdido! —Su efusividad no fue motivo para que hablara en voz alta, solo dejó escapar murmullos mientras sus pies ahora se movían en dirección a las voces que escuchó, lo que lo llevó a acercarse a un grupo de personas que parecían discutir sobre una carga, también vio a un par de caballos que reposaban tranquilos cerca de un carromato. Levantó una de sus cejas al ver a un viejo con una caja en sus manos ¿Contrabando? Pero ¿De qué? ¿En verdad lo iban a poner en un barco con unos contrabandistas? Y, de todos modos ¿Dónde estaba el barco?

Se quedó detrás de un árbol, analizando la situación desde las sombras cuando, de repente, vio algo que le heló la sangre —¿Qué? No, no, no… ¿A dónde me enviaron?

Apenas alcanzó a ver el arma que sostenía uno de los hombres cuando otro, un pelinegro de chaqueta roja, sacó una pistola propia y rompió el silencio con un disparo que dejó destrozada la cara del otro sujeto.

[Imagen: kTT4rPC.jpeg]

—E…esto…esta mal…es una broma, sí debe serlo —Recitó entre dientes sin salir de su escondite, mientras sus manos empezaron a temblar levemente —¡Ah! ¿Por qué le disparó de esa manera? Dañó sus ojos…esos ojos seguro estaban sanos ¿Por qué destrozarlos? ¡Ah! —Suspiró —Ahí se fueron unos buenos miles de berries…

Se recostó al árbol, lamentándose por una mercancía que nunca fue suya, distrayéndose de la peligrosidad del conflicto que apenas empezaba a sus espaldas.


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RE: Negocios Peligrosos - Priv. Hyakinthos(Pasado) - por Hyákinthos - 20-08-2025, 08:44 AM

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