20-08-2025, 04:36 PM
Como bien esperaba, aquel hombre de nombre desconocido confirmó lo que decía, somos nosotros y nuestras percepción lo que dictaba lo que es correcto y lo que no, dándole un valor simbólico a una palabra que realmente no tenía. Yo solo pude encogerme de hombros mientras tragaba un bocado de su delicioso ramen y tras eso respondí. -Siento que mi condición no te resulte correcta.- Dije para zanjar la conversación justo antes de ponerme a tocar.
Los niños bailaban a mi alrededor, los mayores que hablaban entre si movían ligeramente el cuello o la cadera al son de mi compás, algunos hasta daban de forma tímida y torpe el ritmo con uno de sus pies. Aquello me alegraba mas aún, pues ver que los demás disfrutaban de un placer tan sencillo y fugaz me llenaba de gozo el alma, hasta aquel samurai, con espada normal y no de puerro, me felicitó por mis habilidades. yo detuve mi melodía, dejando de soplar por la flauta y lo miré ocioso.-Gracias, caballero. Debo decir que su ramen es el mejor que he probado desde que tengo memoria.- Miré un segundo a la nada con un rostro pensativo y luego volví a mirarlo con una sonrisa bromista.-Aunque se lo dice alguien que se alimenta en basureros, tampoco estime demasiado mi juicio.- Entonces miré a los niños que habían detenido sus danzas esperando a que la melodía volviera a entonarse.-Venga chicos, desde arriba.- Volví a tocar, pero esta vez con mas garbo, añadiendo mas notas a la sinfonía.
La actuación fue pasional y agotadora, tanto que cuando la canción terminó no pude evitar sentarme en el suelo y pensar de nuevo en aquella exquisita comida. Me levanté tras unos segundos cogiendo aire y me acerqué de nuevo al puesto donde aquel samurai servía esa celestial comida. -¿Se puede repetir? No te mentiré, podría comerme cinco boles mas sin despeinarme.- Mostré una sonrisa fanfarrona mientras ponía mis brazs en jarra, parecía orgulloso de aquella afirmación.
Los niños bailaban a mi alrededor, los mayores que hablaban entre si movían ligeramente el cuello o la cadera al son de mi compás, algunos hasta daban de forma tímida y torpe el ritmo con uno de sus pies. Aquello me alegraba mas aún, pues ver que los demás disfrutaban de un placer tan sencillo y fugaz me llenaba de gozo el alma, hasta aquel samurai, con espada normal y no de puerro, me felicitó por mis habilidades. yo detuve mi melodía, dejando de soplar por la flauta y lo miré ocioso.-Gracias, caballero. Debo decir que su ramen es el mejor que he probado desde que tengo memoria.- Miré un segundo a la nada con un rostro pensativo y luego volví a mirarlo con una sonrisa bromista.-Aunque se lo dice alguien que se alimenta en basureros, tampoco estime demasiado mi juicio.- Entonces miré a los niños que habían detenido sus danzas esperando a que la melodía volviera a entonarse.-Venga chicos, desde arriba.- Volví a tocar, pero esta vez con mas garbo, añadiendo mas notas a la sinfonía.
La actuación fue pasional y agotadora, tanto que cuando la canción terminó no pude evitar sentarme en el suelo y pensar de nuevo en aquella exquisita comida. Me levanté tras unos segundos cogiendo aire y me acerqué de nuevo al puesto donde aquel samurai servía esa celestial comida. -¿Se puede repetir? No te mentiré, podría comerme cinco boles mas sin despeinarme.- Mostré una sonrisa fanfarrona mientras ponía mis brazs en jarra, parecía orgulloso de aquella afirmación.
