20-08-2025, 08:37 PM
Fuguwu y Apolo estaban en una cruzada a oscuras contra… ellos mismos. Quizá la oscuridad o las voces a su alrededor eran demasiado fuertes y “los árboles no les dejaban ver el bosque”. La dupla perdida parecía ir comprendiendo que su situación en la montaña no tendría una solución rápida, pero, si pensaban bien, sí sería sencilla. Fuguwu reseñó que los repicares de los ecos esta vez habían sido tres, en lugar de dos, y anotó que se estaban alejando. Pero, ¿era cierto? ¿o no se habían movido siquiera? Tras sugerir volver sobre sus pasos expuso su teoría, que los ecos simbolizaban la distancia a la salida. Y parte de razón tenía el Gyojin, pero él no sabía que esa suposición le podría llevar a la tumba. A ambos. Apolo por su parte parecía estar disfrutando de la situación a su manera. Incordiaba a las voces de los muertos y deliraba sobre si estaban muertos o no. Pobres diablos, estaban vivos, vivos y coleando, pero perdidos como pulpos en un bosque. El rubio expuso que era capaz de desintegrar las paredes de la cueva pero, cuando lo hizo, un temblor leve sacudió la montaña. A los muertos no les gustaba la idea de perder su hogar. Sus risas se volvieron gritos agónicos y los temblores se intensificaron y volvieron amenazantes durante unos instantes y después, pararon… unos momentos de silencio solo seguidos por las risas que conocían. Tras volver a agruparse, decidieron ir por el camino de la izquierda esta vez, moviéndose juntos mientras sus pasos repicaban como dos voces extras “clac clac” y la voz del navegante llenaba el lugar con su melodía, finalmente, devuelta por los muertos.
Quizá en un lugar tan oscuro, depender de la vista era una locura y, todo lo que necesitaban era escuchar y pensar. Quizá.
Joe y Karl, pasaban momentos… apurados.
Tras ser empapado por los hydravias, Joe decidió abandonar la idea de hacer algo en el lago y comenzaron a moverse al otro lago donde Fuguwu y Apolo se dirigieron. Durante el camino, Karl comenzó a sentir la llamada de la naturaleza a marchas forzosas, quizá por el agua en mal estado que había consumido. Y para más inri fueron acosados por otra manada de hienas que, en el peor momento, hicieron que Karl desatara su Haoshoku para dejarlos inconscientes. Un estallido del color del conquistador bastó para dejar a los animales en el suelo y a merced de los marines que, tras la recuperación momentánea de Karl, se movieron al lago oeste. Antes de iniciar el camino, Joe reseñó que era raro no haber caído rendido ante el Haki de Karl. Quizá se había fortalecido, su compañera no era tan fuerte o, dentro de él, había despertado una fuerza similar que le impedía caer. Solo el tiempo diría si el vicealmirante Joestar tendría el afamado Haki del Rey y podría competir contra rivales de la talla del cazador enmascarado en esos términos.
Su viaje, corto pero intenso, les llevó una hora con el sol de frente. El astro rey comenzaba su camino de bajada hacia el mar y los marines comenzaban a notar el cansancio y fatiga. No habían parado en todo el día y, al llegar a la charca oeste, lo único que encontraron fue una cristalina masa de agua, rodeada por plantas mucho menos frondosas que las del lago anterior además de unas indicaciones en el suelo, dejadas por su compañero Apolo que les dirigían directamente al Sendero. ¿Se reagruparía la división?
— Bahía, Bahía… —
Quizá en un lugar tan oscuro, depender de la vista era una locura y, todo lo que necesitaban era escuchar y pensar. Quizá.
Joe y Karl, pasaban momentos… apurados.
Tras ser empapado por los hydravias, Joe decidió abandonar la idea de hacer algo en el lago y comenzaron a moverse al otro lago donde Fuguwu y Apolo se dirigieron. Durante el camino, Karl comenzó a sentir la llamada de la naturaleza a marchas forzosas, quizá por el agua en mal estado que había consumido. Y para más inri fueron acosados por otra manada de hienas que, en el peor momento, hicieron que Karl desatara su Haoshoku para dejarlos inconscientes. Un estallido del color del conquistador bastó para dejar a los animales en el suelo y a merced de los marines que, tras la recuperación momentánea de Karl, se movieron al lago oeste. Antes de iniciar el camino, Joe reseñó que era raro no haber caído rendido ante el Haki de Karl. Quizá se había fortalecido, su compañera no era tan fuerte o, dentro de él, había despertado una fuerza similar que le impedía caer. Solo el tiempo diría si el vicealmirante Joestar tendría el afamado Haki del Rey y podría competir contra rivales de la talla del cazador enmascarado en esos términos.
Su viaje, corto pero intenso, les llevó una hora con el sol de frente. El astro rey comenzaba su camino de bajada hacia el mar y los marines comenzaban a notar el cansancio y fatiga. No habían parado en todo el día y, al llegar a la charca oeste, lo único que encontraron fue una cristalina masa de agua, rodeada por plantas mucho menos frondosas que las del lago anterior además de unas indicaciones en el suelo, dejadas por su compañero Apolo que les dirigían directamente al Sendero. ¿Se reagruparía la división?
Info

![[Imagen: RnGNnNO.png]](https://i.imgur.com/RnGNnNO.png)
![[Imagen: xAXuDj5.jpeg]](https://i.imgur.com/xAXuDj5.jpeg)