El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos
#2
Permanecía en la cornisa de la ventana de su cuarto, no era suyo, pero era un hogar temporal mientras decidía que hacer en verdad con su vida. Podía escuchar el trino de las aves surcando los cielos y deseaba que estas le inspiraran con su suave danzar en el aire para volver a sentir aquel brillo en su alma, sentir el resonar de su espíritu nuevamente, pero, desde que se encontraba sola, triste, abandonada y apuñalada por el destino y sus propias acciones. No recordaba como era la melodía del amanecer ni el canturrear del cálido sol. Golpearon su puerta y apareció detrás de ella. clara. Una de las camareras que conoció el primer día. Amable, radiante y joven.

Le daba el horario de su presentación, tenia la canción, la voz y la motivación, mas no las ganas. De que sirve un musico triste, deberá como un juglar aparentar felicidad mientras canta al abrigo del verano siendo que su corazón el invierno crudo? El espectáculo lo exigía y su talento latente le obligaba, antes de que Clara se retirase le devolvió una amplia sonrisa entrecerrando los ojos. Ella y la maestra de las mesas, le habían tratado muy bien y habían sido unas de las pocas personas que no le miraron con asco o extrañeza cuando entro al bar.

Había olvidado al pavo real que había conocido y a la niña enana, solo nombres que tachar en una lista de prescindibles, en este mundo tan grande y brutal es probable que jamás volvieran a verse aun cuando vivieran todas sus vidas en la misma isla. Se incorporo, se miro al espejo y reconoció la vista de un monstruo, una criatura vil y desgraciada… sus ojos vidriosos no se permitieron llorar y dándole un puñetazo hizo que el tocador se remeciera con un agudo crujido… se mordió el labio superior y evito decirse a sí misma palabras de amargura. Se limpió los ojos y salió a atender sus asuntos.

Se había conseguido un trabajo en el bar del “Séptimo Cielo” y ahora mismo se dirigía a la playa a buscar el pescado para el día. Le encantaba al menos ser de utilidad… cubierta de oscuridad, cuero y resplandor camino como una sombra enardecida rápido y sin pausa. Nadie se percato de su deformada apariencia y pronto llego al embarcadero… lejos aun estaban los pescadores así que decidió esperar en los requeríos. Aquellos que no sabia si alguna vez deseaba abandonar, pero debía, si quería cumplir su juramento de sangre y determinación… se sentó sobre una roca y apoyo la frente en sus rodillas, meditando y sumida en sus propios pensamientos, presa de sus miedos e inseguridades sintió que la tristeza le invadía y le comía las entrañas, pero no, no se dejaría. Tomo su guitarra. La “Memoria Resonante” y esta con el primer acorde despejo la mañana en mil pensamientos radiantes. Narro la historia de un barco cruzando el amanecer, todo cambio en su interior. Cuanto amaba cantar, cada palabra, cada acorde y cada melodía le provocaba que volara y saltara tan alto como el astro rey… su voz comenzó suave, delicada y armónica y de pronto se volvió ronca, seductora pero paradójicamente amenazante. Amenazando con lanzar redes de amor. Un cálido, fulgurante y deseado amor, llamando a un fulgor inevitable, lanzando un sortilegio al corazón. Una lagrima quiso rodar por su mejilla pero abrió sus labios, y la amargura se fue con un suspiro cargado de energía, como liberando aquellas cadenas que tenia alrededor.

De pronto le hablo alguien… se sobresalto y su mano como una centella se movió a la tsuka de la “Hoja de los mil recuerdos rotos”, una empuñadura que descansaba en el cuerpo de su guitarra. Y la otra se movió detrás de si acariciando el pomo de su daga. —Tú… tú quién eres… que haces espiando… … … que?... estas completamente loco?... que es esto una declaración de amor?... lárgate pelmazo… tengo cosas que hacer, no deseo invertir en una estafa piramidal ni tengo interés en la prostitución de raros fetichistas.— Dijo algo acalorada por las declaraciones del desconocido, mas joven le habían dicho que era bella, hermosa, delicada y un verdadero bombon, pero despues de su accidente, un accidente muy merecido, solo le escupían maldiciones, palabras amargas y desprecio.

Ella se levantó, salto al suelo cerca del joven para mirarlo de arriba abajo… parecía un joven algo estrafalario pero sobrio…
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RE: El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos - por Maki D. Zen'in - 21-08-2025, 12:55 AM

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