Negocios Peligrosos - Priv. Hyakinthos(Pasado)
#4
—¿Qué es todo esto? No, no, debí haberme equivocado del camino, pero…pero… ¿En qué momento? ¿No seguí la instrucción al pie de la letra? Creo que me dijeron izquierda, caminé a la izquierda ¿Fue una trampa todo este tiempo? ¿También intentaban hacerme lo que a esos dos? Tengo que salir sin que me vean ¡Ah! Ni siquiera debería estar diciendo esto en voz alta —Aunque solo eran murmullos atenuados por el escándalo que ocurría tras de sí. —Piensa, piensa, piensa…Ah…
 
Un jadeo de sorpresa salió de su boca cuando en menos tiempo de lo esperado, el sujeto de cabello negro que dañó los ojos de aquel hombre disparándole en la cara, estuvo a su lado, de hecho, no habría notado su presencia de no ser porque le dirigió unas cuantas palabras que hicieron que el pelirosa frunciera el ceño. —¡No me digas! Yo no es que quiera… ¡Agh! ¿Por qué te persiguen? ¿Qué les hiciste? ¿No podemos hablar con ellos? —No es que le importe mucho, pero tampoco quería ganarse de enemigo a un tipo con tan buena puntería, aunque los otros parecen tener las de ganar al ser más, su mente divagó por unos segundos pensando en que tal vez ponerse de un lado u otro significaría la diferencia entre vivir o morir.
 
¿Obtuvo alguna respuesta? No, ninguna antes de que su piel se erizara y su sudor empezara a correr frío desde su sien cuando miró hacia el objeto que el pistolero apuntaba con su arma —¡No! ¡No! ¡No! ¿Qué piensas hacer con…e…es…esa c…osa? —Dio un paso atrás y luego otro hasta trastabillar con una irregularidad del terreno que lo hizo caer de nalgas al suelo, en otro momento habría notado el dolor y se habría quejado, pero ver la combinación de la piedra más el coco cayendo de la palma fue suficiente para que cualquier dolor fuera amortiguado por el creciente pánico que empezaba a sentir.
 
Su pecho subía y bajaba cada vez más rápido y pronto se le olvidó el resto del peligro, al menos hasta que aquella fruta estuvo lejos de sí. La siguió con la mirada hasta que otra bala rompió el silencio y destruyó aquella fruta endemoniada que lo hizo ver como un llorón cobarde ante un tipo que ¿Para qué negarlo? Es demasiado atractivo, al menos entra dentro de sus gustos.
 
Respiró hondo, ahora notó que sus manos y su ropa estaban llenos de arena y, aún con el corazón acelerado, se puso de pie mientras que otro disparo resonó y ahora atravesó el pecho del otro espadachín, algo que lo hizo chasquear la lengua. —¿Por qué apuntas a órganos tan importantes? —Le reclamó al desconocido ahora que su ánimo empezaba a regularse y podía darse el lujo de pensar con más claridad y de sacudir la arena de su ropa mientras que su mirada pasó de ir del pelinegro hacia los caballos cuyos cascos resonaron al momento de que el carromato se puso en marcha.
 
—Oye… ¿Ese viejo no es tu compañero? ¿Por qué se va? ¡AH! ¡ESPERA! ¡Ese carro era mi esperanza para salir de aquí con vida! —Notó que el pelinegro también se quejó de la misma situación. Chasqueó la lengua ¿Por qué tenían que pasarle a él este tipo de cosas? ¿Qué cosa tan mala había hecho para merecer esto?
 
—¿Ayudar? ¿Yo? Mmmm…—Miró a los dos espadachines y a la mujer y lo único que se le ocurrió fue tomar la mano del pelinegro e intentar jalarlo en la misma dirección por la que se fue el carromato —¡HUIR! ¡Sí! Eso se hacer…tenemos que irnos de aquí…
 
—¿Tu estas con él? ¡Atrápenlo también! Yo iré tras el viejo —. La voz de la mujer lo hizo estremecer, más aún cuando, a pesar de que intentó alejarse, uno de los sujeto con espadas se acercó a él e intentó cortarlo, apenas le dio tiempo de soltarse del pelinegro de traje rojo para poder inclinar su espalda hacia atrás para que la espada pasara sobre él.
 
—Oye…no…te equivocas, yo nunca he visto a este hombre en mi vida, no sé que les hizo, pero no tiene nada que ver conmigo ¿Entiendes? —Otro espadazo, que esta vez chocó con una palmera, lo sacó de su intento de negociación —¡Tsk! ¿Qué no comprendes lo que digo? —Su paciencia no estaba en su máximo, no hoy, no cuando no había llegado hasta la barcaza que le prometieron, no cuando casi lo golpean con un coco, no cuando su ropa y zapatos estaban llenos de arena, así que…
 
—¡TE DIJE QUE NO TENGO NADA QUE VER CON ÉL! —Se arriesgó a que pudieran cortarlo, pero se puso en una posición de combate que recordaba bastante bien, colocándose de costado con las piernas algo separadas, una detrás de la otra, antes de levantar la pierna que había quedado en frente y darle al espadachín una patada a un lado de la sien que, por el sonido que hizo el contado de su pie con la cara, supo que algo le había roto, quizá la nariz, además, lo importante era que el tipo cayó al suelo, aturdido, lo que le dio tiempo de quitarle la espada que tenía en sus manos.
 
—No se usarla, pero al menos no la tienen ellos, ahora sí…corre… —dijo al acercarse de nuevo al pelinegro y esta vez no iba a esperarlo para empezar su huida.


Mensajes en este tema
RE: Negocios Peligrosos - Priv. Hyakinthos(Pasado) - por Hyákinthos - 21-08-2025, 08:33 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)