21-08-2025, 01:54 PM
El ligero temblor que sacudió la montaña cuando Apolo tocó las paredes me hizo dar un respingo. Los gritos agónicos de los muertos resonaron por toda la caverna, mucho más intensos y amenazadores que las risas que habíamos escuchado hasta ahora. Cuando el temblor se intensificó por unos instantes terroríficos, pensé que toda la montaña se nos vendría encima.
“Detente, loco” – le dije a Apolo una vez que el silencio regresó, con una sonrisa nerviosa, aunque genuina, que desconocía si se vería en esta oscuridad o si se confundiría con una mueca siniestra dadas las facciones de mi boca – “parece que a estos muertos no les apetece ser sepultados aun y a mí tampoco, ¡Gowowo wowowo!”
La situación era tan extraña que a pesar del miedo que sentía no podía evitar reírme como alivio a la tensión. Mientras caminábamos, noté que nuestros pasos repicaban de nuevo solo dos veces, igual que la primera vez. Cuando llegamos a otra bifurcación que parecía idéntica a las anteriores, me detuve.
“Espera, Apolo” – dije, sentándome directamente en el suelo frío de la caverna, tanteando con mis manos el suelo para confirmar que podía sentarme pues la falta de luz complicaba hasta esta simple tarea – “Ven acá, siéntate conmigo un momento.”
Palmeé el suelo a mi lado, sacando las dos raciones de comida que llevaba encima y dos cantimploras, ofreciéndole una de cada a Apolo una vez se sentó.
“Vamos a comer algo y pensar con el estómago lleno. Este lugar nos está volviendo locos con tanta oscuridad y tanto miedo, pero creo que se me está ocurriendo algo.” – dije mientras abría la ración de comida para luego tomar un largo trago de agua fresca, sintiendo cómo mi cuerpo agradecía el líquido después de toda la tensión – “¿Te has dado cuenta de que esta habitación es exactamente igual a las otras dos veces que hemos estado aquí?” – comenté mientras masticaba aquella comida que si bien no era gourmet, era más que bienvenida en estos momentos – “Misma bifurcación, mismo aspecto, misma sensación. Pero hay algo que ha estado cambiando cada vez.” – tomé otro bocado y otro sorbo de agua, dejando que Apolo procesara lo que acababa de decir e hiciera lo mismo con la comida y agua que le había ofrecido – “Los ecos han sido diferentes cada vez. La primera vez había dos ecos, fuimos derecha con la moneda, y en la siguiente habitación había tres. Luego volvimos aquí y de nuevo dos ecos, fuimos izquierda, y ahora otra vez dos ecos.” – continue mientras regulaba el tono de mi voz para no sonar como un loco conspiranoico – “¿No te parece raro? Pareciera que hemos estado tomando la dirección incorrecta en ambas ocasiones. Si lo que digo tiene sentido y es cierto, esta vez deberíamos tomar el camino de la izquierda pues el eco ha sonado dos veces y deberíamos llegar a ver algún cambio eventualmente.”
Termine de comer, pensando que el dicho ‘mas vale una buena hambre que una buena comida’ estaba lleno de razón y esperando no equivocarme esta vez en la deducción que había tenido. Me empezaba a cansar de esta bendita cueva y no podía evitar desear salir tan pronto fuera posible.
“Detente, loco” – le dije a Apolo una vez que el silencio regresó, con una sonrisa nerviosa, aunque genuina, que desconocía si se vería en esta oscuridad o si se confundiría con una mueca siniestra dadas las facciones de mi boca – “parece que a estos muertos no les apetece ser sepultados aun y a mí tampoco, ¡Gowowo wowowo!”
La situación era tan extraña que a pesar del miedo que sentía no podía evitar reírme como alivio a la tensión. Mientras caminábamos, noté que nuestros pasos repicaban de nuevo solo dos veces, igual que la primera vez. Cuando llegamos a otra bifurcación que parecía idéntica a las anteriores, me detuve.
“Espera, Apolo” – dije, sentándome directamente en el suelo frío de la caverna, tanteando con mis manos el suelo para confirmar que podía sentarme pues la falta de luz complicaba hasta esta simple tarea – “Ven acá, siéntate conmigo un momento.”
Palmeé el suelo a mi lado, sacando las dos raciones de comida que llevaba encima y dos cantimploras, ofreciéndole una de cada a Apolo una vez se sentó.
“Vamos a comer algo y pensar con el estómago lleno. Este lugar nos está volviendo locos con tanta oscuridad y tanto miedo, pero creo que se me está ocurriendo algo.” – dije mientras abría la ración de comida para luego tomar un largo trago de agua fresca, sintiendo cómo mi cuerpo agradecía el líquido después de toda la tensión – “¿Te has dado cuenta de que esta habitación es exactamente igual a las otras dos veces que hemos estado aquí?” – comenté mientras masticaba aquella comida que si bien no era gourmet, era más que bienvenida en estos momentos – “Misma bifurcación, mismo aspecto, misma sensación. Pero hay algo que ha estado cambiando cada vez.” – tomé otro bocado y otro sorbo de agua, dejando que Apolo procesara lo que acababa de decir e hiciera lo mismo con la comida y agua que le había ofrecido – “Los ecos han sido diferentes cada vez. La primera vez había dos ecos, fuimos derecha con la moneda, y en la siguiente habitación había tres. Luego volvimos aquí y de nuevo dos ecos, fuimos izquierda, y ahora otra vez dos ecos.” – continue mientras regulaba el tono de mi voz para no sonar como un loco conspiranoico – “¿No te parece raro? Pareciera que hemos estado tomando la dirección incorrecta en ambas ocasiones. Si lo que digo tiene sentido y es cierto, esta vez deberíamos tomar el camino de la izquierda pues el eco ha sonado dos veces y deberíamos llegar a ver algún cambio eventualmente.”
Termine de comer, pensando que el dicho ‘mas vale una buena hambre que una buena comida’ estaba lleno de razón y esperando no equivocarme esta vez en la deducción que había tenido. Me empezaba a cansar de esta bendita cueva y no podía evitar desear salir tan pronto fuera posible.
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Belico
Gastos
Atributos
Inventario

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