[Aventura T2][Presente Absoluto] Punto de Fuga
#12
Las luces de la calle marcan mi rumbo, como las líneas de un circuito, del que desconozco lo que me espera en la meta. No se lo que me me encontraré al final de mi camino, pero estoy seguro de que será menos aterrador que lo que me deparaba el destino de haberme quedado atrapado en la lucha entre esos dos. Por ahora solo soy un estorbo. Si consigo escapar de aquí, tengo que entrenar para volverme más fuerte. No se si alguno de esos dos monstruos va a perseguirme allá donde escape, pero si lo hacen, en mi situación actual, solo puedo esperar que frieguen el suelo conmigo, como si no fuese más que un trapo en sus manos.

No hay ni una sombra en la que esconderme, pero es algo que ha dejado de preocuparme, puesto que la calle está desierta. Ni siquiera he de preocuparme por algún curioso que me observe desde la ventana, ya que son pocas las que aún dejan ver que hay actividad en su interior. Los únicos sonidos que rompen el silencio son mis pasos, mi respiración agitada y mi estómago recordándome una vez más que debería haber comido algo antes de mi incursión. Creo que es una de las pocas veces en la que me he sentido abrumado por el silencio, pues desde que la familia Reena me capturó, estoy acostumbrado a estar en soledad, ya sea en mi celda o en mi taller de anticuario. Cuanto voy a echar de menos trabajar en esa tienda. Aunque tal vez pueda seguir haciéndome con tesoros y reliquias de desagradecidos que no saben reconocer el arte ni la historia.

Continúo corriendo sin pararme durante un largo rato. O tal vez no sea tanto, pero se me hace eterna la espera de saber si llegaré al puerto y escapar. De saber si seré libre. Un peso cae sobre mi. No el peso del cansancio, que ya comienza asomar. Es un peso menos palpable. Algo que viene desde mi cabeza. Los pensamientos de que el combate que dejé atrás haya podido terminar me inquietan. Y la posibilidad de que DaSilva haya sido derrotado lo hace aún más. De las dos posibilidades, sin duda la que más me conviene es que el contramaestre salga vencedor. Él al menos solo quería detenerme. A saber qué es lo que me esperaba de haber sido capturado por el otro. Capturado o algo peor...

Mis pensamientos me atormentan hasta que algo tranquiliza mi mente. Uno de los últimos recuerdos que tengo junto a mis padres me viene a la memoria al escuchar el romper de las olas. Igual que en las noches que pasé navegando junto a ellos, antes de que todo se echase a perder. Un sonido que me recuerda que puedo ser libre, que me deja saber que estoy muy cerca del mar, tanto que el salitre llena mi nariz a cada respiración. Entonces, la calle termina y ante mi se abre una imponente plaza, que parece ser el centro de reunión de un sin fin de direcciones en la ciudad. En el centro, como presidiéndola, la estatua de una mujer, que baila sin temor, como si repartiese alegría con su danza. Me acerco para beber un poco de agua a sabiendas de que no es el mejor de los lugares para hacerlo, pero seguro de que no quiero repetir el mismo error dos veces y no solo ir arrastrando hambre por ahí. Es agua salada. Mal para mi sed, pero bien por mi. Esoy muy cerca de mi destino. Alzo la mirada y veo que la calle frente a mi me lleva al puerto. Puedo sentir la bruma que se crea al romper las olas y el silencio me permite escuchar el tintineo de la campana de algún barco, que da el compás para el bamboleo de las luces de los mástiles. Centro la mirada en mi objetivo. Las piernas me piden algo de reposo, pero está tan cerca... Comienzo a oír el sonido de unos pasos. Me alerta al notar que los pasos no son solo de una persona, lo cual contrasta con el desierto que me he estado cruzando hasta ahora. Miro a mi alrededor. 

Uno a uno van apareciendo un grupo de chicos de mal aspecto. No porque parezcan enfermos, sino por aparentar ser el tipo de personas que te meten en problemas con solo cruzarte con ellos. Mis peores sospechas se confirman cuando me dicen que son los Reena Boy's, un grupo de pandilleros y chicos sin oficio ni beneficio. Chicos engañados con promesas por Destrutore Reena para que le hagan el trabajo sucio. Y hoy ese trabajo soy yo. Me amenazan con agresiones y robarme, aunque se que la peor de las consecuencias será que me entreguen al jefe. Reviso las salidas de la plaza por si encuentro algún resquicio por el que huir. Están por todos lados, no me dejan escapatoria. No me quedará más remedio que enfrentarme a ellos. Tomo una de mis agujas e intento calmar mi respiración acelerada. No estoy acostumbrado a este tipo de enfrentamientos. Lo mío es algo más... furtivo. Salir de entre las sombras para coger desprevenido a mi rival y volver a esa oscuridad que tanto me protege. Esto es algo totalmente diferente. Aquí el que está en clara desventaja soy yo. Son varias decenas de pandilleros, pero a mi favor hay una cosa. Ellos no se están jugando la vida.

Con decisión, aprieto la aguja en mi mano y la lanzo contra el pecho del más cercano. Acto seguido corro hacia el para recuperarla y derribo con mis garras a otros dos que me intentan cortar el paso. Mi primera acción es rápida pero solo logra quitarme a 3 del medio antes de que los demás se activen. Comienzan a gritar y se lanzan hacia mi. Yo corro entre los primeros, soy mucho más rápido que ellos, y les lanzo otras dos de mis agujas a la espalda. Dos menos. Salto para esquivar la embestida de un par más de chicos, golpeo sus cuellos con mis garras y caigo junto a los cuerpos donde se encuentran clavadas mis agujas. Los siguientes instantes van a mucha velocidad, aunque en mi mente parecen no tener fin. Salto, corro golpeo, lanzo mis agujas y las recupero. No soy capaz de llevar la cuenta de los chicos que he neutralizado, solo se que parecen reproducirse, puesto que nunca que acaban. Comienzo a plantearme la idea de poder escapar aprovechando que el número de enemigos se ha reducido. Miro hacia la calle que me lleva al puerto cuando un nuevo Reena Boy cae sobre mi. Me aparto de la sentencia que tira sobre mi en forma de pierna y uno de mis hari acaba en su garganta. No me he dado cuenta de como he acabado así, pero al sacar esta última aguja, veo que mis manos están llenas de sangre. Continúo esquivando ataques sin tiempo a tener remordimientos por lo que estoy haciendo con estos chicos, pues estoy seguro de que si no son ellos los que acaban así, seré yo. 

Intento avanzar corriendo hacia la calle de salida, pero los Reena Boy's que quedan en pie me dejan claro que no van a permitirme escapar tan fácilmente. Pensé que el gran número de bajas entre ellos mermarían también su determinación, pero deben vivir engañados por las promesas de Reena como lo estuve yo tanto tiempo. Pensando que algún día tendrían algo de futuro, que podrían decidir qué hacer con sus vidas. Pobres ilusos. No debía ser yo quién los sacase de su error, pero es el papel que me ha tocado jugar esta noche. Me giro para lanzar todos mis hari hacia mis perseguidores. Cinco menos. Salto sobre el siguiente mientras empuño mi rifle. Mis rodillas golpean su pecho y cae de espaldas. Pese a que se golpea la nuca contra el empedrado, el chico no cae inconsciente, por lo que tengo que golpearlo con la culata de mi arma para noquearlo. Ruedo hacia el cuerpo de los otros chicos para recoger mis armas que aún permanecen clavadas en ellos y tan pronto como me levanto disparo contra mis perseguidores. Uno, dos, tres. Caen fulminados. El eco de mis disparos resuena por la plaza y cuando se acalla deja paso a los quejidos que salen de los chicos que aún siguen con vida, aquellos que tuvieron la suerte de no recibir mis agujas en partes vitales. 

La estampa ante mi es estremecedora. Nunca había presenciado una escena como esta. Cuerpos caídos por todos lados. Gemidos de dolor como banda sonora. Miro mis manos, llenas de sangre, y me pregunto cómo he sido capaz de hacer yo esto. ¿Será que soy otro monstruo como aquellos dos? No, ellos están en otro nivel. Pero viendo todo esto se podría decir que sobre estos chicos ha caído una desgracia. Yo solo era un anticuario y ahora... Ahora parezco una maldición.

Avanzo hasta la fuente para lavar mis manos, llenas de sangre y a saber qué gérmenes. Las froto con decisión para borrar todo rastro de ellas y tomo rumbo hacia el puerto. Camino alerta, no sé que otros peligros pueden estar esperándome, pero lo hago a paso veloz. Debo conservar las energías que me quedan. He dado casi todo lo que me quedaba para enfrentarme a estos chicos. Tal vez en el puerto pueda rebuscar en alguna caja para llevarme algo a la boca. Aunque con el hambre que tengo creo que lo degustaría muy poco. Continúo avanzando hacia el puerto. hacia mi salvación.

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Vitalidad: 293 + 0 = 293
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Espiritu: 45 + 0 = 45


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RE: [Aventura T2][Presente Absoluto] Punto de Fuga - por Varoganchin - 21-08-2025, 02:16 PM

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