Un desastre tras otro // Pasado. Priv.
#3
Desembarco en Sorbet dispuesta a encontrar pistas sobre aquellos que voltearon su vida de cabeza, había oído que habían grupos criminales especializados en el combate en la oscuridad. Señores de la noche y sirvientes del acero. Maki se detuvo en el puerto y le dio el ultimo vistazo al barco mercante que le trajo, partirían esta misma tarde y dudaba que pudiera obtener info o sangre antes de que se cumpliera ese plazo, por lo que hecho a su espalda la guitarra que contenía los pedazos de mil recuerdos rotos y camino entre la sombra que le permitían las casas viejas, ajadas y goleadas por el destino, se calzo la capucha se subió la mascarilla para evitar comenzar una pelea por aquellas malditas miradas de asco y odio por su horrenda deformidad. Quemaduras de amor y que por amor conservaría. El amor a la venganza y a los destinos rotos y armados solo para cazar diez almas perdidas en todo el mundo.

Tenía hambre, de la peor que hubiera sentido en días, quizás el viaje había sido demasiado movido y el capitán no tan experto, por ello se dirigió a uno de los restaurantes más cercanos. Decidida miro el cartel, y otro más alejado… vio como entraron marines… unos mala vejados, malacatosos y pendencieros. Marines, en resumen, creyéndose reyes de los mares y anfitriones de la verdad, no los soportaba, pero ya había decidido entrar. Apenas abrió la puerta de vaivén que separaba el estruendoso calor del exterior y pudo sentir de inmediato en su cara el sabor de la deliciosa comida que servían. Su vista busco el lugar más apartado, secreto y recóndito. Aquel que solo las almas en pena ocupaban para por fin tomar asiento. Apenas se sentó se le acerco una camarera que estuvo a punto de tomar su pedido, pero los albos prepotentes la llamaron con palabras que casi rayaban en insultos, Maki miro con su mente la espada, acariciando su desenvainar y por consiguiente el desgarro de la carne dorada y bronceada de los cadetes. Busco el lugar donde su hoja descansaba, en el cuerpo de su guitarra… pero decidió dejarla descansar… sonrió con sus ojos y provocando una amable ademan le insto a ir con los lords del lugar.

La muchacha hizo una reverencia de disculpa y atendió a los prepotentes Marines. Cuando los desgraciados hubieron sido servidos, llego también la comida pedida por la soñadora del los fuegos fatuos, y antes de dar el primer bocado escucho los comentarios en voz alta del sabor, el color, el aroma y la consistencia de la comida… Maki dudo, pero no confió, la probo ella misma y sintió que cada bocado era ambrosia que se deslizaba para satisfacer sus oscuros deseos de canción, alegría y compasión, sintió la nostalgia de ser amada y la promesa de un futuro feliz, en paz y lleno de armonía, pero esta última fue quebrantada, saliendo de su estupor, uno que le sonrojo las mejillas, vio como uno de los cocineros. Alto, un poco mas que ella… de cabellos oscuros y mirada perdida en el cansancio, quizás de lidiar con bastardos como los marines estos. Maki apoyo el codo en la mesa y su rostro sobre su mano para ver cómo era la diplomacia en acción, pues ella le habría… demonios… almas gemelas. Le estrello el rostro contra la mesa a uno de ellos, el que, a vista avizora de la señora de las quemaduras era el líder.

Maki esbozo una sonrisa divertida, sí que tenía huevos ese cocinero. Lo que vino después fue lo mejor, los Marines quedaron estupefactos, idos y paralizados, se notaba que nadie se había enfrentado a ellos y sus voces altaneras, no, nadie, el cocinero vio como el desgraciado reboto y cayo al suelo hecho pedazos. Era fuerte también pero no era rival para un joven que trabajaba por lo suyo, toda el alma depositada en aquel golpe hizo que el corazón de Maki creciera unos centímetros.

Fue entonces cuando el cocinero se perdió en la puerta el dueño salió a dar disculpas y desamarse en pretextos, pero los marines comenzaron elevar sus reclamos, fuego… fuego comenzó a sonar en sus reclamos y como aves trinando a un nuevo día Maki vio el lugar en llamas, no podía soportar esa amenaza. Se levanto con una vista sombría y ahora si toco la empuñadura de su arma. Pero se contuvo de levantar el testimonio de su brutalidad pues entraron una parvada de aves negras y aunque no parecían calmar la situación, vio el rostro de amargura y temor en algunos de los presentes… quiso preguntar quien era aquella sombra imponente. Pero en el comensal mas cercano solo vio terror y un corazón atenazado por el miedo incluso de pronunciar el nombre del demonio elegante.

Maki se quedó ahí imperturbable y serena, segura de contener el mundo en su furia. Era un maldito yakuza, pero ¿De que tipo? Habían de todo tipo, este parecía ser del tipo pendenciero, quiso adelantarse para enfrentarlo, pero una mano le detuvo… la camarera quien movió la cabeza de manera negativa… entonces abandono el restaurante dejando ahí a los marines que ahora solo parecía un grupo de frikis, desadaptados y empequeñecidos a tal punto que parecían gatitos asustados.

Maki espero solo un segundo, y salió detrás de los yakuza… el cocinero… debía conocer al resto de muchachos que conoció en Samba… seria un aliado poderoso, sobre todo por el sabor de su comida. No permitirá que este imbécil le hiciera daño.
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
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RE: Un desastre tras otro // Pasado. Priv. - por Maki D. Zen'in - 21-08-2025, 07:06 PM

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