Un desastre tras otro // Pasado. Priv.
#8
—Un comentario razonable, desde luego. — pronunció el pelinegro con calma, pese al caos que existía a su alrededor. Los ojos no se alejaban del varón, manteniendo una calma inquebrantable, ahora retirando el cigarrillo de entre sus labios, soplando el humo del mismo. —Y, sin embargo, estás equivocado conmigo. No me mueve el dinero, tengo algo mucho más valioso que unos pocos billetes o monedas de oro.

Con el sol en lo alto, el humo se desvanecía en el aire alrededor de Jin, que seguía manteniendo una de sus manos en el bolsillo. Pudo ver a la mujer, quien habló incluso con el cocinero. —¿Amigo? Tiene gracia, no parece ni que te conozca, señorita. — cerró los ojos ante el insulto, “cara de culo” le resultó algo tan infantil… Y más teniendo en cuenta las cicatrices que cargaba la mujer. Pero, por supuesto, sus hombres no fueron iguales. Volvieron a sacar sus armas, algunos con pistolas, otros con katanas.

—¿Cómo te atreves a insultar a nuestro jefe? ¿Quién te crees que er-…? — De nuevo, el pálido de la cicatriz solo elevó su mano, haciendo que el silencio residiera en todo su alrededor. Ni siquiera cuando hizo que el contrario fuera aparentemente a su favor. Suspiró largamente, ni siquiera parecía inmutarse a la caída de alguno de sus hombres, solo seguía al hombre con la mirada, y luego cuando se posicionó cerca de la mujer, regresó el cigarro entre sus labios.

—Si eres capaz de creer una desconocida que menciona el mar como si fuera suyo, creo que estás por mal camino. Confiar ciegamente trae desgracias. — habló bajo el yugo de la experiencia, como si no estuviera habiendo un caos, pese a que sus hombres habían actuado como defensa, no como atacantes. Elevó calmadamente su mano libre, retirándolo ahora de su bolsillo, hasta su corbata. La calma irradiaba igual que la amenaza.

—Lo que me hace diferente de esos idiotas de la marina es que no permito que mis hombres vayan detrás de lo que pueda ser útil, tenga el pasado que tenga, esté o no a la fuga. Si quisiera atraparte, ya estarías en el suelo ahora mismo, y con los marines por aquí. — aflojó lentamente su corbata. Ya lo habían desafiado, no iba a retroceder, no cuando las calles no le dejaban ser un cobarde, no importaba. —Si prefieres creer a una niña que ni parece saber lo que dice y arriesgarte a que sea una trampa de la marina, adelante, ve, pero no tendrás segundas oportunidades conmigo. Un pirata no se expone de ese modo y, si es cierto lo que la chica dice, es que es la persona con menos cerebro que he conocido en mi vida, y más cuando hay marines detrás de ti que posiblemente te estén buscando, a ti y a mí.

Retiró su corbata al fin, dejándolo a un lado, aunque uno de sus hombres ya lo tomó antes de que siquiera cayera el suelo, mientras otro le acercaba una katana que tomó sin dudar, desenvainándola instantáneamente cuando vio a la mujer hacerlo.

[Imagen: z7lB9NV.jpg]
—Lo único que quería era un poco de comida. Qué desperdicio.

Usaba su mano izquierda con al sostener la katana, elevando su mano derecha hasta el cigarrillo de entre sus labios, ahora dando una calada incluso más larga a la anterior. —Y estoy seguro de que esa chica estaba en el restaurante cuando los volví sumisos a todos esos perros. Esas cicatrices no pasan desapercibidas, muñeca. — retiró el cigarrillo de entre sus labios, usando su dedo pulgar y corazón, apuntando directamente en el rostro de la chica. Con un movimiento, el cigarrillo se disparó de sus dedos, en dirección al rostro de la chica. O lo esquivaba, o usaba su arma para evitar que le diera directamente el cigarrillo. No importaba, él ya estaba haciendo el movimiento, lanzándose directamente en dirección a la mujer, impulsando su pierna, cambiando de mano izquierda a derecha. Su velocidad era digna de aplaudir, no solo era muy superior a varios de los hombres que estaban en el lugar, sino que su agilidad ya mostraban que no era su primera vez peleando.

La katana se movió, de abajo hacia arriba, usando una sola mano en el movimiento, a la vez que usaba su puño izquierdo justo en el momento que la katana se alzaba, directo en el rostro de la mujer… y eso iba a parecer, pero era consciente de los movimientos, intentos de esquivar o bloquear, por ello, ya llevaba apenas segundos alzando su pierna izquierda, con el talón en el frente y hizo un golpe directo en el estómago de la mujer. No bajó la guardia, en ningún momento, solo sostuvo la katana, con el pie descendiendo hasta el suelo.

—Como ves, no me gusta que me interrumpan mientras hablo, chica. Si eres de la marina, mejor lárgate con los del bar. Si no, solo piérdete de mi vista. — Los hombres que estaban con armas de fuego ya estaban, justo entonces, quitando el seguro y apuntando directamente a la mujer, mas no al hombre.
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RE: Un desastre tras otro // Pasado. Priv. - por Onizuka Jin - 22-08-2025, 03:06 AM

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