22-08-2025, 03:34 AM
A medida que mi poder de deshidratación erosionó levemente las paredes envueltas en penumbra, las misteriosas risas que se oían de fondo, como si se burlasen de nosotros, se tornaron en gritos histriónicos dando a entender que cualquier daño en esa cueva les podría molestar profundamente. Irónico cuanto menos, pues lo que fuese que estaba envolviéndonos parecía que nos estaba tratando como animales de feria, puesto que era incapaz de comprender qué era lo que sucedía ahí dentro. Parecíamos almas errantes vagando en un círculo constante, sin rumbo, moviéndonos por el instinto de intentar encontrar una luz natural que nos llevase a la salida.
Fuguwu se sobresaltó con los temblores, bromeando conque no quería que ese lugar se convirtiese en su tumba. Yo lentamente me aparté de la pared, levantando ambos manos cual civil al que encañonan con un arma, con la piedra lunar brillando en mi zurda. Mi compañero, sentándose sobre el terreno rocoso, me invitó a que le acompañase mientras sacaba comida que había traído — Ahora que lo dices... hace horas que no como y todo esto me está agotando. Siempre tan precavido... yo no me traje nada del barco, no pensaba que acabaríamos perdidos tanto tiempo en un sitio como éste — hablaba mientras me dejaba caer en frente de él, visiblemente cansado. — Sólo espero que esta piedra sea lo que tengamos que buscar y que todo merezca la pena... si no te juro que... la devolveré a este mismo lugar, ¿me sigues? — cambié mi discurso a medida que hablaba, mirando a la oscuridad de mi alrededor dándome cuenta de la situación, por si algo sucedía.
Escuchaba al gyojin al mismo tiempo que abría el recipiente que me había entregado, sumado a la cantimplora. Le miraba, en medida de lo posible ya que había poca luz, mientras probaba bocado y bebía, asintiendo con la cabeza de forma casi automática, escuchando sus teorías. Con tantos ecos dobles que a veces eran triples, triples que eran dobles, izquierdas y derechas, derechas e izquierdas, la cabeza me empezaba a doler por el cansancio y el agobio del lugar. Casi hasta prefería que nos estuviésemos achicharrando fuera porque al menos podíamos movernos con más libertad pero el ansia de encontrar el camino, superaba al agobio de estar perdidos. — Entonces... tenemos que hacer lo contrario a lo que hemos hecho hasta ahora. Dos ecos, izquierda. Tres ecos, derecha. Y si esto no funciona... ¡kakahahahahaha! — empecé a reírme sin motivo como si estar ahí dentro me estuviese volviendo loco, fruto del cansancio físico y agotamiento mental.
Terminé de comer lo más rápido que pude, no quería estar más minutos allí encerrado. Le devolví la cantimplora a Fuguwu por si volvíamos a encontrar agua, me puse en pie y a través de mis manos convertí en polvo los recipientes de la comida. Sacudí mi pantalón, volví a levantar con mi zurda la piedra para iluminar lo mejor que podía y me dirigí hacia la bifurcación. — El sonido replica dos veces, así que esta vez vamos por la izquierda y no por la derecha. Confío en tu teoría así que vamos allá. Yo seguiré cantando... al final hasta lo que sea que nos está engañando aquí dentro nos cogerá cariño y todo, incluso puede que hagamos un amigo. — Comencé a caminar por el camino de la izquierda — Tê-tê-tê, tê-tê-tê-tê-tê, tê-tê-tê-tê-tê,tê-tê-tê. Samba da bahía, Apolo Bahía, Samba da bahía, Apolo bahía... — Con signos de agotamiento en la voz, desafinando cada vez más y marcando el camino con arena, nos fuimos introduciendo en la oscuridad de un nuevo camino esperando que la teoría de Fuguwu fuese correcta
Fuguwu se sobresaltó con los temblores, bromeando conque no quería que ese lugar se convirtiese en su tumba. Yo lentamente me aparté de la pared, levantando ambos manos cual civil al que encañonan con un arma, con la piedra lunar brillando en mi zurda. Mi compañero, sentándose sobre el terreno rocoso, me invitó a que le acompañase mientras sacaba comida que había traído — Ahora que lo dices... hace horas que no como y todo esto me está agotando. Siempre tan precavido... yo no me traje nada del barco, no pensaba que acabaríamos perdidos tanto tiempo en un sitio como éste — hablaba mientras me dejaba caer en frente de él, visiblemente cansado. — Sólo espero que esta piedra sea lo que tengamos que buscar y que todo merezca la pena... si no te juro que... la devolveré a este mismo lugar, ¿me sigues? — cambié mi discurso a medida que hablaba, mirando a la oscuridad de mi alrededor dándome cuenta de la situación, por si algo sucedía.
Escuchaba al gyojin al mismo tiempo que abría el recipiente que me había entregado, sumado a la cantimplora. Le miraba, en medida de lo posible ya que había poca luz, mientras probaba bocado y bebía, asintiendo con la cabeza de forma casi automática, escuchando sus teorías. Con tantos ecos dobles que a veces eran triples, triples que eran dobles, izquierdas y derechas, derechas e izquierdas, la cabeza me empezaba a doler por el cansancio y el agobio del lugar. Casi hasta prefería que nos estuviésemos achicharrando fuera porque al menos podíamos movernos con más libertad pero el ansia de encontrar el camino, superaba al agobio de estar perdidos. — Entonces... tenemos que hacer lo contrario a lo que hemos hecho hasta ahora. Dos ecos, izquierda. Tres ecos, derecha. Y si esto no funciona... ¡kakahahahahaha! — empecé a reírme sin motivo como si estar ahí dentro me estuviese volviendo loco, fruto del cansancio físico y agotamiento mental.
Terminé de comer lo más rápido que pude, no quería estar más minutos allí encerrado. Le devolví la cantimplora a Fuguwu por si volvíamos a encontrar agua, me puse en pie y a través de mis manos convertí en polvo los recipientes de la comida. Sacudí mi pantalón, volví a levantar con mi zurda la piedra para iluminar lo mejor que podía y me dirigí hacia la bifurcación. — El sonido replica dos veces, así que esta vez vamos por la izquierda y no por la derecha. Confío en tu teoría así que vamos allá. Yo seguiré cantando... al final hasta lo que sea que nos está engañando aquí dentro nos cogerá cariño y todo, incluso puede que hagamos un amigo. — Comencé a caminar por el camino de la izquierda — Tê-tê-tê, tê-tê-tê-tê-tê, tê-tê-tê-tê-tê,tê-tê-tê. Samba da bahía, Apolo Bahía, Samba da bahía, Apolo bahía... — Con signos de agotamiento en la voz, desafinando cada vez más y marcando el camino con arena, nos fuimos introduciendo en la oscuridad de un nuevo camino esperando que la teoría de Fuguwu fuese correcta
Resumen
Bélico
Cambio de atributos
Gastos
Karmas aplicados
