22-08-2025, 06:05 AM
Ashveil respiro hondo, apretó con fuerza la empuñadura de la espada. No levanto su arma. Sentía como aquellos enormes faros que tenia por ojos le atravesaban como cuchillas, la muchedumbre a su alrededor se silencio. Contenían sus ansías de violencia. —Si yo tuviera tu tamaño ya dominara los mares —
Finalmente le miro despertar, era enorme y su tamaño era algo atroz. Incluso sentía envidia de aquella monstruosidad. — Estos hombres… te temen, y aquí estas…. Pareciera que dejas que ellos decidan si comes, respiras o cagas — Arrugaba su mirada mientras se acercaba, el sujeto era bastante apacible para lo que tenia el ojos dorados como concepto de un gigante. — ¿Por qué quedarse acá cuando puedes surcar los mares en busca de grandeza? Es irrisorio — Le miro con indignación, con la frialdad de un iceberg y sin sentir respeto por quien osara quebrantar su libertad de esa forma. — ¿Tienes idea de cuantos hombres mueren a diario tratando de cruzar los puertos en busca de la libertad? – Recordó a su padres, a quienes lastimosamente no pudieron cumplir sus sueños en el gran azul.
—Y vienes tú a insultarlos con esto. — Se sentía la ira en sus palabras, no aquella que salía de forma volátil sino una contundente, sus palabras eran como un fuego hirviendo pero estable, sin desparramar una sola chispa de claridad. — Todos ellos saben que puedes acabar con la aldea si quisieras. Ellos temen que un día despiertes con hambre o con mal humor, y que lo que quede de Villa Syrup no sea más que cenizas y huesos triturados. —
Se sento frente a él, sin dejar de mirarle. La gente estaba a la espera, ¿quizás intentarían silenciarlo? Sin esa espada en mano seguro ya lo hubieran intentado. ¿Pero le importaba? Era una sensación incomoda verlo asi, si para Thyrm la tierra fue su condena entonces para él lo fue las grandes edificaciones de su natal Kuraigana. No eran muy diferentes en ese aspecto. Y aun así nunca dejo de soñar con cruzar los mares en busca de un propósito mas allá de las cuatro paredes….
—Mi nombre es Ashveil — Sonrió ladino, meneando su espada con la destreza de un pilló, soberbia en su máximo esplendor. — Y tengo un buen trato para ti… como sea que te llames — En su mente tal vez gigante rojo era un apodo convincente, pero no quería pecar de básico y simple, así que «Barbarroja» era lo mejor que se lo ocurrió. — Escucha bien, Barbarroja. Alla afuera hay un mar que conquistar, oro, dinero, fama y poder… todo lo que un hombre pueda soñar. ¡Atrévete a conocer lo que hay al final de ese cielo!, ¿O prefieres ser el perro de patio de esta gente? —Río, con seguridad en sus palabras, cada vocablo era una ovación a la ambición que guiaba sus propios pasos.
—Imagina recibir la brisa salada, tus pies sobre la cubierta de un navío indómito, dormir bajo las estrellas… Despertar con las olas del mar, ¡no tendrías que robar vacas! Porque en ese mar hay monstruos capaces de saciar tu hambre. —
Una ultima mirada esbozó hacia él.
—Ven conmigo a los confines del mundo, donde el precio de tu cabeza también es el valor de tu leyenda —
