22-08-2025, 11:33 AM
A las puertas de completar la fuga más curiosa del año, te encuentras con un último obstáculo en la línea de meta. Los Reena Boy's te están esperando y tienen ganas de marcha. Entendían que, ante la naturaleza sigilosa y huidiza de Varo, el rodearlo y buscar un enfrentamiento directo sería trabajo fácil. Con lo que no cuentan es con tu pericia marcial y con la determinación férrea que te mueve. Para ellos esto es un juego. Para ti es libertad y recuperar un legado perdido. Jugáis en ligas diferentes.
Es por eso que cuando tomas la iniciativa y apuñalas al primero que osa dar problemas, todos se quedan paralizados. El asalto es brutal, pero carecen de la destreza suficiente para hacerte frente. Uno por uno, los pandilleros de Reena van cayendo. Muy pocos, solo los más cobardes e inteligentes han sido capaces de huir a tiempo. Los que no, forman parte de un mosaico casi artístico de cuerpos y sangre. La prensa y la Marina tendrán mañana entre manos un escenario peculiar, casi más digno de un museo que de un escenario del crimen. Y pobre aquel que tenga que limpiar todo esto, va a quedar para el psiquiátrico.
Ahora eso da igual, ya será faena del Varo del futuro tener un cartel con su cabeza y una recompensa. Lo importante es culminar la fuga y encontrar un lugar seguro. Un sitio donde poder descansar y, con suerte, gente con la que poder resguardarse. Porque Reena no te va a dejar libre, no tan fácil. Ya has comprobado de lo que es capaz y de los contactos que tiene. Y si el no pelea solo, tú tampoco lo harás.
Te lavas las manos en la fuente y avanzas en dirección a la calle que te lleva a los muelles. Es ahí donde percibes algo. En una esquina de la misma calle, nada más salir de la plaza, hay una caja entre dos contenedores de deshechos. La caja es de madera, y contiene una docena de manzanas. Todas están comidas por el moho, pisadas o con gusanos. Todas rezuman un olor pestilente a podredumbre y enfermedad. Todas, menos una. En la misma caja ves una especie de manzana distinta. Es más roja que las demás, totalmente apetecible. Casi que brillara y llamara tu atención. Cuando te acercas, ves que tiene una especie de grabado en espiral por todas partes, y es la única que huele bien. Es como si algo místico en ella hubiera enfrentado y superado esa peste y esas bacterias.
Una vez superado el peligro y el hambre, solo queda saber dónde ocultarse y como avanzar. Llegas a los muelles con el sonido del oleaje dándote la bienvenida. El olor a sal y la brisa refrescante del mar te abrazan con alivio. Como una madre que te abraza tras llegar de un mal día de colegio. Estás a salvo. Lo sientes.
Frente a ti, tres barcos mercantes colosales, cargados de contenedores de carnes y azúcares. Comida. El de la derecha tiene un gran letrero que indica a donde va. A Baterilla. Isla Baterilla queda muy lejos de aquí, varias islas y archipiélagos adentrándose en el Blue. Una isla tropical similar a esta, pero lejos del alcance de Renna por el momento. El navío central, más grande que el anterior, tiene una bandera muy representativa. La del Reino de Sorbet . Una isla con mucha cultura, aunque plagada de gente y de historias de aventureros que han pasado y pasan por allí. La tercera embarcación es sin duda la más pequeña. La coraza rompehielos del barco delatan un viaje a Roshwan y sus tierras nevadas. Es la isla más próxima a Samba, tanto para lo bueno como para lo malo.
Estás valorando que decisión tomar, barajando todas las variables, pros y contras. Y es ahí cuando algo te da un aviso. Las farolas se apagan y el sol empieza a nacer por el horizonte. No tienes mucho más tiempo. Has de tomar una decisión. ¿Qué harás? ¿Te escondes en uno de estos barcos mercantes con la esperanza de viajar a otra isla?¿O cogerás el camino del muelle para ocultarte en otro lugar y permanecer en Samba?
La decisión es tuya, joven aventurero...
Es por eso que cuando tomas la iniciativa y apuñalas al primero que osa dar problemas, todos se quedan paralizados. El asalto es brutal, pero carecen de la destreza suficiente para hacerte frente. Uno por uno, los pandilleros de Reena van cayendo. Muy pocos, solo los más cobardes e inteligentes han sido capaces de huir a tiempo. Los que no, forman parte de un mosaico casi artístico de cuerpos y sangre. La prensa y la Marina tendrán mañana entre manos un escenario peculiar, casi más digno de un museo que de un escenario del crimen. Y pobre aquel que tenga que limpiar todo esto, va a quedar para el psiquiátrico.
Ahora eso da igual, ya será faena del Varo del futuro tener un cartel con su cabeza y una recompensa. Lo importante es culminar la fuga y encontrar un lugar seguro. Un sitio donde poder descansar y, con suerte, gente con la que poder resguardarse. Porque Reena no te va a dejar libre, no tan fácil. Ya has comprobado de lo que es capaz y de los contactos que tiene. Y si el no pelea solo, tú tampoco lo harás.
Te lavas las manos en la fuente y avanzas en dirección a la calle que te lleva a los muelles. Es ahí donde percibes algo. En una esquina de la misma calle, nada más salir de la plaza, hay una caja entre dos contenedores de deshechos. La caja es de madera, y contiene una docena de manzanas. Todas están comidas por el moho, pisadas o con gusanos. Todas rezuman un olor pestilente a podredumbre y enfermedad. Todas, menos una. En la misma caja ves una especie de manzana distinta. Es más roja que las demás, totalmente apetecible. Casi que brillara y llamara tu atención. Cuando te acercas, ves que tiene una especie de grabado en espiral por todas partes, y es la única que huele bien. Es como si algo místico en ella hubiera enfrentado y superado esa peste y esas bacterias.
Una vez superado el peligro y el hambre, solo queda saber dónde ocultarse y como avanzar. Llegas a los muelles con el sonido del oleaje dándote la bienvenida. El olor a sal y la brisa refrescante del mar te abrazan con alivio. Como una madre que te abraza tras llegar de un mal día de colegio. Estás a salvo. Lo sientes.
Frente a ti, tres barcos mercantes colosales, cargados de contenedores de carnes y azúcares. Comida. El de la derecha tiene un gran letrero que indica a donde va. A Baterilla. Isla Baterilla queda muy lejos de aquí, varias islas y archipiélagos adentrándose en el Blue. Una isla tropical similar a esta, pero lejos del alcance de Renna por el momento. El navío central, más grande que el anterior, tiene una bandera muy representativa. La del Reino de Sorbet . Una isla con mucha cultura, aunque plagada de gente y de historias de aventureros que han pasado y pasan por allí. La tercera embarcación es sin duda la más pequeña. La coraza rompehielos del barco delatan un viaje a Roshwan y sus tierras nevadas. Es la isla más próxima a Samba, tanto para lo bueno como para lo malo.
Estás valorando que decisión tomar, barajando todas las variables, pros y contras. Y es ahí cuando algo te da un aviso. Las farolas se apagan y el sol empieza a nacer por el horizonte. No tienes mucho más tiempo. Has de tomar una decisión. ¿Qué harás? ¿Te escondes en uno de estos barcos mercantes con la esperanza de viajar a otra isla?¿O cogerás el camino del muelle para ocultarte en otro lugar y permanecer en Samba?
La decisión es tuya, joven aventurero...
Final
