Un desastre tras otro // Pasado. Priv.
#10
Tal vez fue exactamente eso lo que le hizo confiar en la mujer, el hecho de que se atreviera a gritar algo como eso. Los marines no hablaban del océano con tanta libertad, y al parecer este tipo y sus secuaces tampoco, solo alguien con la voluntad para dominarlos diría algo así. - ¿Cariño? -. Esa parte de la frase se llevó por delante la verdadera pregunta que tenía para ella. ¿Una cantante? ¿Ese era su rol en la tripulación a la que pertenecía? Sabía que los piratas eran extraños, pero nunca imaginó que…

Un golpe se acercó a su rostro, siendo detectado por el joven y moviendo su cabeza a un lado para evitarlo, así como dando un salto hacia atrás para tomar distancia. Dos de los trajeados se le acercaban, ambos desarmados, pero levantando los puños y chocando uno de ellos contra la palma de la mano contraria. Si fueran dos, podría ganar, pero claramente vio a más de ellos mirar desde atrás, seguramente esperando para no estorbar en el combate. Bueno, eso lo ponía en desventaja, pero aún tenía un as bajo su manga.

Su mano izquierda fue a parar a la empuñadura de su espada, momento en el que uno de los hombre se acercó corriendo, deteniéndose y agachando su cabeza en el momento en el que la mano del joven se movió y apuntó en esa dirección. Pero, de nuevo, solo se había tratado de un engaño, pues la espada aún se encontraba en su guarda, y Uker aprovechó el movimiento de su brazo para preparar un puñetazo, que terminó acertando en la mandíbula de su atacante. - Idiotas… -. Había tenido peleas antes, incluso contra marines, y recién ahora notaba la gran diferencia entre una verdadera amenaza y estos buenos para nada.

El segundo secuaz ya se había acercado antes de que el cuerpo de su compañero toque el suelo, propinándole un golpe en el estómago al pelinegro. Su cuerpo se dobló por la potencia y el dolor, pero aprovechó el momento para atrapar el brazo ajeno y no dejarlo escapar. Su cabeza se movió hacia atrás, y en un instante la estampó contra la del hombre que lo golpeó, el cual quedó atontado, pero un segundo golpe con la frente en su nariz fue suficiente para hacerlo caer al suelo.

Otro hombre ya estaba atacando, esta vez portando un cuchillo. Intentó clavarlo en su costado izquierdo, pero el joven dio unos pasos hacia atrás para evitarlo, notando como otro más se acercaba a espaldas del más reciente. No dudó en tomar la muñeca del atacante, obligándolo a girar el brazo y soltar el cuchillo, solo para propinarle una patada que lo empuje y moleste al que venía a atacarlo, ahora portando una katana. Tuvo que agacharse para evitar un corte que le rebanaría el cuello, aprovechando ese momento para recoger el cuchillo que cayó al suelo y clavarlo en el píe del agresor, quien soltó un quejido, acallado en el momento en el que Uker le estampó un uppercut en su mentón.

Debe haber visto su victoria, pero el hombre no se rindió y lanzó otro ataque, uno que si lograría asestar en el pelinegro. La punta de la katana rebanó su camiseta, así como parte de su pecho debajo de esta, dejando salir sangre por el corte generado en la prenda. - Imbécil -. De pronto, el anteriormente perseguido se encontraba furioso. De una patada en la mano contraria obligó al oponente a soltar su arma, para luego propinarle otro golpe, ahora dirigido directamente a su nariz, que terminó por hacerlo caer de espaldas al suelo.

¿Por qué su enojo? Pese a la herida en su pecho, la cual no dudaba que terminaría sanando, el abrigo que llevaba con él había sido afectado por el ataque, generando un daño en el área cercana al hombro derecho en el cuero de este. - Al menos los marines tenían un par de ellos cuyos cortes se sentían verdaderamente dolorosos, ¿Qué tan inútiles deben ser ustedes? -. Esos tipos que lo persiguieron en el pasado le habían puesto un nombre, estaba seguro, pero no recordaba cómo se llamaba eso que hacían para potenciar sus ataques. - Y tú que dijiste que eran mejores que esos imbéciles -.

Le habló al jefe de todo ese grupo, sin notar que su situación y confrontación contra la mujer había escalado. Ahora que los veía, estaban a un nivel diferente, pero si seguían con esto no tardarían en estar acorralados por la marina. - ¡Oye, tú! Si nos quedamos aquí no volverás a ver a ese grupo tuyo -. Notaba que no era alguien que dejara una pelea a medias, y tampoco parecía serlo su oponente, por lo que se le ocurrió una idea. - Y en cuanto a ti… -. Miró ahora al jefe mafioso, aprovechando que había habido un pequeño parón en su pelea. - A 600 metros de la entrada de la zona norte de la isla, encontrarás un restaurante llamado Battera. Se puede decir que me deben un favor, pero no creo que necesites mencionar mi nombre para lograr que te sirvan -.

Pese a buscar una solución pacífica a esto, su mirada indicaba que estaba preparado para volver a pelear si hacía falta. - Muchas cosas que sé vienen de ahí, y ellos aún son mejores -. Tal vez eso haría que incluso la mujer se interesara más en los cocineros de ese lugar, pero al menos así podría escapar por su cuenta, incluso si tiene que dejar atrás la oportunidad de salir al mar. - No voy a arrastrarme hacia ti, así que te aconsejo que tomes esta oportunidad y nos vayamos, ni siquiera debes encargarte de la marina por lo que vi -.
[Imagen: nxACuAB.png]
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RE: Un desastre tras otro // Pasado. Priv. - por Rackham Uker - 22-08-2025, 09:57 PM

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