22-08-2025, 11:03 PM
En Sorbet había descubierto dos cosas había casi tanta cantidad de maleantes como de nobles pomposos aquella isla realmente empezaba a necesitar con urgencia ser liberada pues los que sufrían esas penurias no eran otros que los aldeanos que tenían el yugo de sus superiores y la presión de las mafias , aquel día Cao se había dirigido a hablar a un local, pues estaban extorsionando a varias familias y pidió con suma amabilidad el cese de cualquier hostilidad , sin embargo lo que recibió no fue prácticamente ni una respuesta si no un puñal en el pecho, literalmente.
Ante la sorpresa de los presentes, aquello no daño en lo más mínimo a Cao que sonreía con tranquilidad, pero por el bien del resto tenía que finalizar aquella disputa por lo que tuvo que recurrir a la violencia, el puñal cayó al suelo manchado de fango, y Cao comenzó a golpear a diestra y siniestra mientras iban cayendo, paso un rato se sentó en una de las mesas del local y sacó su pipa de oro, echando unas hierbas relajantes en el interior y encendiéndola, dando una larga calada, entonces un hombre con un aura diferente entro al local y Cao solo pudo pensar ¡Bingo! Ahí está el jefazo.
Una orden de muerte alertó a Cao, tampoco quería que hubieran muertos por lo que tenía que actuar así que a priori ignoró la orden del apuesto caballero, mientras las piernas del exnoble se deshacían en barro expandiendose como una ola por todo el local, absorbiendo como si hubieran caído a un pantano a todos en el interior menos al jefazo, una vez absorbidos el fango de contrajo hasta volver a formar las piernas de Cao.
Bueno, bueno, creo que así no nos molestarán, no me malinterpretes es solo que prefiero evitar las muertes, así no habrán alarmas a la marina...Caohohoho... reía con aquella característica risa suya, su voz no era amenazante si no más bien un acto de seguridad absoluta había hecho desaparecer a todos en el interior menos al hombre que lo había llevado hasta ahí, el hombre con el que tenía que negociar para que las familias de Sorbet no tuvieran que sentirse más presionadas.
La mirada de esclerótica negra y ojos dorados de Cao se clavó en la del hombre de la cicatriz, mientras daba otra calada y expulsa a él humo Quisiera serte sincero, no me gusta la gente de tu calaña esperaba llegar hablar con él jefe y llegar a una solución Pacífica pero en el momento que hablaste matar entendí que tipo de persona eres... Te lo diré una vez, deja en paz a la buena gente de esta Isla o no tendrás negocios que regentar. Se levantó plantándose frente a frente ante el muchacho de la cicatriz mirandolo ahora cara a cara, ellos habían iniciado el conflicto pero Cao iba a ponerle fin. Tus hombres están dentro de mí, están vivos todos, y los expulsare fuera cuando me apetezca , soy un hombre pantano, comí la Numa Numa no mi, y te tendrías o te hundirás al fondo.
Ante la sorpresa de los presentes, aquello no daño en lo más mínimo a Cao que sonreía con tranquilidad, pero por el bien del resto tenía que finalizar aquella disputa por lo que tuvo que recurrir a la violencia, el puñal cayó al suelo manchado de fango, y Cao comenzó a golpear a diestra y siniestra mientras iban cayendo, paso un rato se sentó en una de las mesas del local y sacó su pipa de oro, echando unas hierbas relajantes en el interior y encendiéndola, dando una larga calada, entonces un hombre con un aura diferente entro al local y Cao solo pudo pensar ¡Bingo! Ahí está el jefazo.
Una orden de muerte alertó a Cao, tampoco quería que hubieran muertos por lo que tenía que actuar así que a priori ignoró la orden del apuesto caballero, mientras las piernas del exnoble se deshacían en barro expandiendose como una ola por todo el local, absorbiendo como si hubieran caído a un pantano a todos en el interior menos al jefazo, una vez absorbidos el fango de contrajo hasta volver a formar las piernas de Cao.
Bueno, bueno, creo que así no nos molestarán, no me malinterpretes es solo que prefiero evitar las muertes, así no habrán alarmas a la marina...Caohohoho... reía con aquella característica risa suya, su voz no era amenazante si no más bien un acto de seguridad absoluta había hecho desaparecer a todos en el interior menos al hombre que lo había llevado hasta ahí, el hombre con el que tenía que negociar para que las familias de Sorbet no tuvieran que sentirse más presionadas.
La mirada de esclerótica negra y ojos dorados de Cao se clavó en la del hombre de la cicatriz, mientras daba otra calada y expulsa a él humo Quisiera serte sincero, no me gusta la gente de tu calaña esperaba llegar hablar con él jefe y llegar a una solución Pacífica pero en el momento que hablaste matar entendí que tipo de persona eres... Te lo diré una vez, deja en paz a la buena gente de esta Isla o no tendrás negocios que regentar. Se levantó plantándose frente a frente ante el muchacho de la cicatriz mirandolo ahora cara a cara, ellos habían iniciado el conflicto pero Cao iba a ponerle fin. Tus hombres están dentro de mí, están vivos todos, y los expulsare fuera cuando me apetezca , soy un hombre pantano, comí la Numa Numa no mi, y te tendrías o te hundirás al fondo.
