Chance Encounters [Priv. Hyákinthos] [Past] [+18]
#2
Pocas cosas puede recordar tan bien como un negocio fundado en base a su área de experticia. Este es el caso.

Cuando fue contactado por primera vez por esos hombres trajeados, dibujó en su rostro una sonrisa gatuna antes de pasarle a uno de ellos una libreta en donde le ordenaría anotar todos, TODOS, los detalles del encuentro, desde el lugar, hora, nombres de los involucrados y, por supuesto, lo más importante, la razón.

Estudiaría cada detalle por horas, las suficientes para que su cerebro asimilara la información y quedara almacenada como un motivo importante. Tanto se esforzó en ello que para cuando pasó su tiempo de estudio su labio inferior estaba hinchado y chorreaba un hilillo de sangre por culpa de su mala costumbre de morderse cada vez que su concentración se ponía a prueba.

Se limpió la sangre sin mayor reparo en colocar algún ungüento que alivianara la rojez y la hinchazón del labio, no lo encontró tan necesario como arreglarse con la vestimenta necesaria para la ocasión, después de todo, negocios son negocios y dar una mala impresión a un posible cliente sería tan poco profesional de su parte que de solo pensarlo le generaba una sutil molestia.

Entonces pues, ataviado con una camisa roja, guantes de cuero, corbata y pantalones con la misma tonalidad de chocolate oscuro, además de una gabardina larga de un tomo más cremoso, salió de su residencia en la Isla de Sorbet, eso sí, con su confiable libreta dentro de un maletín a juego con sus zapatos de un rojo vino oscuro, un conjunto que, en su totalidad, atraía la atención de alguno que otro transeúnte…claro, podía ser eso o su largo cabello rosa que decidió dejar suelto y ondeando al viento, lo que hacía que, a su paso, dejara consigo un leve olor a mente que para él mismo es como una droga.

En medio de la ciudad y de la zona más cercana al pub en donde fue citado, sintió desde la distancia la mirada de unos marines que, por un momento, se fijaron en él con detenimiento, lo que hizo que sus ojos amarillos se posaran en ellos con la misma atención ¿Su cliente era una trampa? No podía ser, poco tiempo había pasado desde que llegó a Sorbet, lo recordaba por las fechas anotadas en su libreta, así que no tenía sentido que fuera perseguido en esa isla menos aun cuando no tenía un cartel de recompensa. Nadie ofrecía ni un mísero berry por su cabeza.

Con ese pensamiento en mente se tranquilizó, pero, de todos modos, al pasar a un lado de los dos marines se fijó en ellos, les sonrío y les saludó con cordialidad. Los hombres respondieron con una voz tropezada lo que lo hizo notar, también por el rubor de sus caras, que ambos bebieron en horas laborales.

Suspiró aliviado.

Llegar al pub no fue problemático luego de eso. Se anunció en la entrada en donde dos hombres trajeados servían como guardaespaldas. Uno de estos lo hizo esperar mientras alzaba su mano en la que se podía ver un den den mushi pequeño, colocado en su muñeca a modo de pulsera, con el que le comunicó a alguien en el interior que el “cliente” había llegado.

¿Cliente? La palabra lo hizo alzar una ceja, después de todo, es el quien consideraba al otro como su cliente, mas no dijo nada, solo esperó con una mano sosteniendo su maletín con más fuerza de la que tenía pensada, dejando su palma blanca por la presión y, con la otra, dentro de uno de los bolsillos de su pantalón, hasta que el mismo sujeto que antes hablaba por su den den mushi le hiciera una pequeña reverencia con la cabeza para luego indicarle que podía pasar.

La música resonó en sus oídos nada más con entrar y no pudo evitar fruncir el ceño al pensar tener que hablar con tanto ruido de fondo, pero enseguida otro hombre con traje y corbata le indicó que lo acompañara al verdadero lugar de la reunión. Eso lo alivió.

Lo dejó cerca de una escalera y le dio las indicaciones para subir, también le indicó que los guardias de la entrada del V.I.P ya sabían de su presencia así que no tenía que hacer nada más que dejar que le abrieran la puerta para encontrarse con el “jefe”.

El pelirosa agradeció e hizo tal como lo se le indició y pronto uno de los sujetos con lentes de sol estuvo recibiéndolo e invitándolo a pasar…Tanto protocolo, de no ser porque lo guiaron dentro del bar se habría perdido.

Tomó aire antes de entrar y, al momento en que la puerta se abrió, un ambiente distinto al del exterior lo recibió.

Una sala de luces rojizas pero bajas, que no llegaban a ser molestas a la vista, música suave, una mesa en el centro con licores y un cenicero, además de un sofá rojo en el que lo esperaba quien, suponía, era la persona que lo había citado.

—Buenas noches —. Caminó hasta situarse a un costado del sofá rojizo mirando desde arriba al pelinegro fumador, disfrutando la vista sin vergüenza ni disimulo alguno, incluso se permitió sonreír de medio lado ¿Por qué? Porque tenía el presentimiento que, al menos por esta noche, iban a llevarse bastante bien.

[Imagen: RHwqYFe.jpeg]

—Debo asumir que es usted quien ha solicitado mis servicios —. Se quitó sus lentes transparentes y los metió en uno de los bolsillos de su gabardina. —Hyákinthos —Pronunció su nombre con lentitud para que el otro se lo grabara, sabía que la pronunciación podía resultar extraña. —, es un placer conocerlo —. Sí, todo un placer.

—¿Puedo sentarme? ¿O acostumbra a dejar a sus invitados de pie? —Su intención no era ser grosero, de hecho, su pregunta salió con un tono de voz cristalino, bajo, casi íntimo, aunque solo deseara señalar la obviedad de que, por su estatura, no podría conformarse con un rincón de aquel sofá aterciopelado.

***


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RE: Chance Encounters [Priv. Hyákinthos] [Past] [+18] - por Hyákinthos - 23-08-2025, 10:19 AM

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